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    Otorgar vivienda adecuada a la población de Latinoamérica y el Caribe “es un buen negocio”. Y es que ofrecer un lugar adecuado para que vivan las personas puede traer para algunos países un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de hasta un 10.5%, revela un informe publicado por Hábitat para la Humanidad y el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED, por sus siglas en inglés).

    “Cabe destacar que el aumento resultante en el nivel de vida de los residentes de asentamientos informales, en su conjunto, probablemente supere el costo de mejorar los asentamientos informales en muchos países”, dice el informe “Improving Housing in Informal Settlements: Assessing the Impacts in Human Development (Mejoramiento de vivienda en asentamientos informales: evaluación de los impactos en el desarrollo humano)”.

    En México, el impacto económico en el ingreso por persona se calcula en un crecimiento económico de hasta 6 puntos porcentuales de su PIB per cápita, además de una mejora de esperanza de vida de 1% y un crecimiento de 13% en los años de escolaridad de la población beneficiada por una vivienda adecuada para vivir.

    “La vivienda adecuada es un importantísimo catalizador para el bienestar de las personas y para la sostenibilidad del planeta, o, en otras palabras, que cuando los residentes de los asentamientos informales están mejor, la sociedad en su conjunto está mejor”, dice, en entrevista, Camila Cociña, investigadora del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo.

    La vivienda digna es un derecho que tienen todos los seres humanos. Sin embargo, entre 95 y 120 millones de personas viven en asentamientos informales en América Latina y el Caribe, de acuerdo con datos de ONU Hábitat y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF); mientras que en el mundo se calcula que más de 1,000 millones de personas residen en barrios marginales y otros asentamientos informales, los cuales representan más del 50% de los 1,800 millones de personas que carecen de una vivienda adecuada a nivel mundial.

    Hábitat para la Humanidad está centrando su labor en los asentamientos informales, en donde viven personas que no tienen agua, saneamiento, vivienda digna y que carecen del acceso a servicios de salud o educativos, ni cuentan con electricidad, por ejemplo, explica, en entrevista, Géraldine Gené, gerente senior de Incidencia en Hábitat para la Humanidad en Latinoamérica y el Caribe.

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    El reporte retoma estudios locales sobre los impactos concretos que ha tenido la mejora de la vivienda en el desarrollo humano de las personas, para llevarlos a una escala internacional y modelar escenarios para los distintos países, explica la investigadora.

    Este informe tuvo una duración de 5 meses y se enfrentó a las brechas en los datos en términos de desarrollo humano en los diversos países del mundo, tomando en cuenta la información previa a la pandemia de Covid-19.

    Entre los beneficios de ofrecer un lugar de vida adecuado se encuentran que la esperanza de vida podría aumentar hasta un 4% en los países de todo el mundo, sumando 2.4 años de vida en promedio, ya que más de 730,000 muertes prevenibles podrían evitarse anualmente, lo que equivale al número de personas que podría llenar 9 veces el estadio Azteca, en México, o el estadio Maracaná, en Brasil.

    Además, el número de años de los niños en la escuela se incrementaría un 28% gracias al acceso a vivienda adecuada en asentamientos informales. Y es que 41.6 millones de niños y jóvenes más podrían matricularse en educación primaria y secundaria gracias al mejoramiento de la vivienda en asentamientos informales, que equivalen a 16.1% del total de niños y jóvenes que actualmente no reciben educación formal.

    Sin embargo, el otorgar una vivienda adecuada en los asentamientos irregulares se convierte en un círculo virtuoso que ofrece otros beneficios que muchas veces no son cuantificables, pero que existen, como son los efectos ambientales, los sistemas políticos o en el propio desarrollo de las mujeres, explica Camilia Cociña.

    La publicación de este estudio tiene como fin dar inicio una nueva etapa de la campaña “Hogar es…”, que buscará dentro de los próximos 5 años cambiar políticas y sistemas a nivel regional y mundial para que las personas que hoy viven en asentamientos informales tengan acceso a un hogar seguro.

    Los cuatro pilares de la campaña son: el acceso a servicios básicos, cambio climático, tenencia segura del suelo y la participación empoderada.

    “Lanzamos la campaña ‘Hogar es…’ antes de la Cumbre del G7, que se llevará a cabo del 19 al 21 de mayo de 2023, en Hiroshima, Japón, porque queremos hacer un llamado a los Estados miembros del G7 para que reconozcan la vivienda como palanca fundamental en el progreso del desarrollo internacional y para que se comprometan a abordar las necesidades de vivienda en los asentamientos informales como una forma de avanzar en las prioridades internacionales de desarrollo, en áreas como el crecimiento económico, la salud y la educación”, dice Hábitat para la Humanidad.

    La campaña actual tiene su antecedente más cercano en el programa “Suelo seguro”, que se implementó durante 4 años e impactó positivamente a 12 millones de personas, mientras que la actual busca tocar a 15 millones de personas.

    “Queremos empoderar a la población que vive en asentamientos informales para que participe realmente en la búsqueda de soluciones”, dice Géraldine Gené, quien cree que las políticas públicas para lograr el acceso a una vivienda adecuada son diversas, ya que dependen de cada país y sus sistemas.

    Hábitat para la Humanidad es una organización que forma parte del movimiento global Habitat for Humanity International, que trabaja en más de 70 países para hacer accesible la vivienda adecuada a las personas que menos recursos tienen.

    En el mundo, la organización internacional ha apoyado a 46 millones de familias a construir, rehabilitar y reparar sus viviendas.

    “Si los gobiernos realmente se enfocan en mejorar la vida que las personas tienen en los asentamientos informales, van a tener mejorías a nivel económico y social. El índice de desarrollo humano de cada país podría subir hasta 18 puntos en el ranking (mundial), dice Gené.

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