A mediados del año pasado, la Asociación de la Industria de Semiconductores de Estados Unidos dio a conocer una buena noticia para su sector: hacia 2030, se tiene proyectado un crecimiento que se reflejará en la creación de cerca de 115 mil empleos, derivado a la ascendente demanda de chips.
Sin embargo, esta noticia causa un doble impacto, ya que se estima que habrá un déficit de 67,000 empleos en dicho sector.
Este escenario es el resultado de un enorme reto que, desde hace varios años, ya parecía advertirse: la escasez de mano de obra especializada.
La U.S. Chamber of Commerce señala que, a pesar de que existen muchos trabajos en la Unión Americana, no hay suficientes trabajadores para ocupar un lugar. Ni siquiera bastaría que todas las personas desempleadas en este momento, en ese país, ocuparan todas las ofertas que hay.
Hablando concretamente de la industria de la manufactura, un estudio reciente de Deloitte y el Manufacturing Institute de Estados Unidos, refleja que, a pesar de que se podrían crear 3.8 millones de trabajos dentro del sector, entre 2024 y 2033, es muy probable que 1.9 millones de dichos puestos permanezcan desocupados.
Derivado de esta situación, diversas organizaciones del sector han comenzado a replantear su sostenibilidad a futuro. Con el objetivo de asegurarla, incluso, han ido hacia otros lugares para reinstalar sus procesos productivos, esperando que en ellos exista una mayor disponibilidad de talento, así como otras condiciones que faciliten el crecimiento de sus operaciones.
México es uno de los países que se están beneficiando más de este panorama, haciendo que el Nearshoring sea la solución al ser la opción para empresas de diferentes países que han buscado reinstalar sus operaciones en territorio nacional para estar más cerca del que, hasta hoy, sigue siendo el principal mercado de consumo del mundo: Estados Unidos.
Como es conocido, la cercanía de México con Estados Unidos ha sido un factor determinante para posicionar a nuestro país como punto estratégico de las cadenas de suministro en el contexto del Nearshoring; sin embargo, existen otros temas que también lo han propiciado. Entre ellos están: la participación que tiene el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el cual facilita el intercambio de mercancías en la región de Norteamérica; y la cantidad y precio de la mano de obra mexicana, pues resulta mucho más barata que la del vecino del norte.
Entre las desventajas que se pueden encontrar en México, en comparación con los Estados Unidos o con Canadá, destacan:
1) La inseguridad que se vive en zonas de corredores industriales, con índices delictivos que pueden comprometer la integridad de los empleados.
2) La calidad de la mano de obra, pues, aunque el país cuenta con mucha, no necesariamente es la más capacitada.
3) La falta de inversión en infraestructura.
Esto significa que nuestro país tiene que trabajar en estos y otros aspectos, si lo que quiere es atraer mayor número de empresas e inversiones. De lo contrario, no podrá capitalizar las grandes oportunidades que el Nearshoring podría traer para México.
Actualmente, las empresas mexicanas de manufactura no son las más beneficiadas, ya que todavía no han logrado adaptarse a los niveles de producción de partes o componentes que exigen las compañías relocalizadas en México.
Por esta razón, es muy importante invertir en nuevas tecnologías e innovación, con el objetivo de cumplir con el nivel de exigencia de las empresas que se han establecido en nuestro territorio y de las que están por llegar.
Las empresas mexicanas de manufactura deben integrarse y posicionarse como las nuevas cadenas de suministro a nivel global. De este modo, en vez de que vengan proveedores asiáticos o de otras partes del mundo a satisfacer la demanda de componentes, los nacionales sean quienes cubran esa demanda.
Con estos cambios, los proveedores pueden generar relaciones estratégicas y de inversión más diversas con las organizaciones, ofreciendo soluciones a sus necesidades y animándolas a reinstalarse en México.
Esta ruta es, por ahora, la más viable para generar un espacio de sostenibilidad y ventaja competitiva dentro de la coyuntura del Nearshoring. Para asegurar el crecimiento y reducir costos, es importante poner el acento en la búsqueda de la calidad, en conjunto con el desarrollo de innovación. Ello ayudará a que la industria nacional destaque tanto como lo promete.
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