Su amor por la moda y la belleza empezó cuando era pequeña y jugaba con sus muñecas. Más tarde, Sheryl Adkins-Green decidió estudiar Fashion Retailing y un MBA en Harvard Business School. Pero su pasión por la mercadotecnia, la publicidad y el comportamiento del consumidor la llevaron a Mary Kay, donde encontró el trabajo de sus sueños como Chief Experience Officer.
En entrevista con Forbes México, Adkins-Green remarca el valor que tiene la filosofía de la marca en todas las decisiones e iniciativas que se toman. Por eso, para Mary Kay es importante hacer énfasis en que la belleza empieza desde adentro y brilla hacia afuera.
“Ese es el mensaje que esperamos llevar a través de nuestras Consultoras de Belleza Independientes. Porque cuando las mujeres se sienten bien consigo mismas y están emocionadas con su potencial, van a dar lo mejor y esto tiene un impacto en sus familias, sus comunidades y organizaciones”, comenta la CXO.
A partir de esta visión tan empática, la empresa puede decidir en qué dirección quiere seguir creciendo. Algo esencial porque en la industria de la belleza la innovación y el desarrollo de producto influyen sustancialmente en el valor de la compañía.
Mary Kay tiene una ventaja que muy pocas marcas en el mercado tienen: La apertura y comunicación que han establecido con miles de mujeres alrededor del mundo. “Esto nos da la oportunidad de escuchar, aprender y de crear estrategias que apoyen cada uno de sus negocios independientes. Aunque también realizamos investigaciones y estudiamos tendencias, empezamos con las personas, sus necesidades y experiencias. Esto nos permite crear productos innovadores que realmente funcionan”, describe Sheryl.

En cuanto a tecnología, Mary Kay tiene una visión mucho más integral. “Queremos que nuestras consultoras independientes sean competitivas en este mundo, por eso les damos acceso a herramientas digitales como Mirror Me (realidad aumentada) y el Skin Analyzer, para que tengan todos los recursos tecnológicos. Sin embargo, estos no sustituyen la experiencia de compra, la mejoran”, explica.
Otro aspecto significativo que ha impulsado el crecimiento de la marca es la inclusión. “Siempre ha sido una parte de lo que Mary Kay Ash quería para su negocio; buscó que las mujeres se sintieran incluidas porque ella veía su potencial. Hoy en día, esto forma parte de nuestra cultura y de cómo valoramos, tratamos y respetamos a las personas”.
La inclusión integral les permite crear una conexión genuina con todas las personas, incluyendo la siguiente generación de amantes de la belleza, un segmento emergente difícil de atraer. Gracias a esto, Mary Kay seguirá creciendo de forma continua y sostenible.
“Vamos a seguir expandiéndonos alrededor del mundo; recientemente llegamos a Hungría y Dinamarca. También tenemos nuevas propuestas en el frente digital para ampliar y mejorar el acceso que las personas tienen a nuestros productos y tendremos nuevos lanzamientos de skincare que conllevan mucha investigación y fórmulas patentadas”, concluye Adkins-Green.