Aunque el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la deuda pública mundial ha aumentado y es necesario disminuirla, instó a los países a evaluar el diseño del ajuste fiscal, mantener el gasto en infraestructura, centrarlo en las personas y a preservar el gasto social para evitar impactos negativos en el crecimiento económico.
El director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, Vitor Gaspar, aseguró que hay que realizar esfuerzos mayores porque retrasar los ajustes fiscales es arriesgado y costoso, “no vale dejarlo para después, el momento para actuar ahora”, pues la probabilidad de un aterrizaje suave ha aumentado y la política monetaria ya está relajándose en las grandes economías.
En conferencia de prensa para presentar el reporte “Monitor Fiscal”, explicó que el desempleo es bajo en muchos países y, por tanto, la mayoría de las economías en estas circunstancias está en mejor posición para lidiar con un ajuste fiscal, aunque es muy importante cómo se haga y si bien las circunstancias específicas dependen del país de que se trate, el Monitor Fiscal y otros trabajos del FMI proporcionan pistas útiles.
“Por ejemplo, los países deberían evitar recortar la inversión pública, esto pudiera tener efectos graves para el crecimiento. La buena gobernanza y la transparencia mejoran la perspectiva de que el público entienda y, por tanto, haya aceptación social de las reformas fiscales…(..)… En todas partes, la política fiscal y las reformas estructurales pueden contribuir significativamente al crecimiento y al empleo”, dijo el funcionario del FMI.
La directora adjunta del Departamento de Asuntos Fiscales, Era Dabla-Norris, abundó en que mantener la sostenibilidad de la deuda y, al mismo, tiempo mantener el gasto es complejo, pero los esfuerzos fiscales se deben centrar en las personas para no afectar la calidad de vida ni el crecimiento.
“Hay que preservar el gasto público, es importante preservar el gasto social Mejorar la calidad, la composición, la eficacia del gasto público puede garantizar que cada dólar que se gaste tenga un impacto maximizado y que cree espacio para más gasto sin añadir a la presión de la deuda”, indicó.
Al preguntar al equipo del FMI cómo México debería impulsar el crecimiento en una situación de consolidación fiscal, como la que habrá en 2025, Era Dabla-Norris respondió que el diseño del ajuste fiscal se debe hacer de una forma que se enfoque en las personas para evitar efectos negativos sobre el crecimiento y la desigualdad.
“Esto se hace analizando diferentes tipos de instrumentos fiscales y los diferentes instrumentos tienen un impacto muy diferente. Los impuestos progresivos afectan de forma diferente el consumo y el incentivo de trabajar y ahorrar, en contraste con otro tipo de impuestos. También recortar la inversión pública tiene un efecto negativo en el corto plazo sobre el crecimiento y sobre los salarios y también tiene un impacto de mediano plazo sobre el crecimiento”, apuntó.
“Recortar los subsidios a la energía tiene un efecto menor sobre el ingreso y consumo de los pobres. Dependiendo el contexto del país y dependiendo de si hay cabida para aumentar la recaudación en una forma que no distorsione, mucho depende de la naturaleza y la composición del gasto público. Hay forma en que los países pueden hacer ajustes fiscales sin sacrificar el crecimiento”, añadió la directora adjunta del Departamento de Asuntos Fiscales.
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