El sector turístico es altamente vulnerable al cambio climático y, simultáneamente, es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero, una de las causas que impulsan el calentamiento global.
Por ello, en el combate al cambio climático, el sector turístico tiene la responsabilidad de adoptar nuevas tecnologías, implementar mejores prácticas y hacer alianzas con proveedores responsables para ayudar a reducir el impacto en el medio ambiente y la huella de carbono.
“Afortunadamente nos estamos concientizando sobre el cuidado al medioambiente, sin embargo, vamos un poco tarde. Y ya no es una opción actuar, es una obligación de todo el sector turístico, que es un motor de desarrollo”, expresó Manuel Muñoz, Head de Hotelería y Turismo de Banco Sabadell en México.
Al participar en el Conversatorio Garantizando el futuro de los destinos, durante el Foro Forbes Economía y Negocios 2024, Muñoz expuso la necesidad de que grandes fondos y cadenas permeen a empresas más chicas por medio de financiamiento para que los destinos y las comunidades sigan subsistiendo, en un contexto de cambio climático con fenómenos meteorológicos más severos, como el huracán Otis que en 2023 impactó Guerrero o Helen en el sureste de Estados Unidos en septiembre pasado.
“Empezamos a ver grandes fondos, grandes cadenas llegando al país, que justamente pueden permear de alguna manera a las empresas más chicas que no tienen estas buenas prácticas, por medio de información, por medio del propio financiamiento, programas de financiamiento de desarrollo, programas de financiamiento comercial”, expuso.
Desde el sector financiero, comparte Muñoz, se observa un creciente interés en temas de sostenibilidad y reducción de la huella de carbono dentro del sector turístico con acciones como reuso de agua, paneles solares, disminución de residuos y construcciones inteligentes.
“De nuestro lado, sí vemos un interés cada vez más creciente por parte de nuestros clientes. Por parte de Banco Sabadell también hemos participado mucho en financiamiento de CAPEX, porque tenemos muchos activos en donde el propio inversionista en colaboración con la banca de desarrollo ha invertido en paneles solares, plantas hidroeléctricas, que mejoran mucho más el consumo de energía, que es bastante importante”, señaló Muñoz
Banco Sabadell ve en esto una valiosa oportunidad para abrir un mayor número de financiamientos verdes. Los préstamos verdes son parecidos a los préstamos convencionales, aunque cuentan con una diferencia significativa: se destinan a financiar iniciativas sostenibles que tengan un impacto positivo en el medio ambiente.
Se conceden a particulares y a empresas para financiar proyectos o iniciativas sostenibles, como adquirir un coche eléctrico o instalar paneles solares. Reciben este nombre porque se enmarcan dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En el caso de las empresas, para que un préstamo sea considerado verde debe contar con la verificación de un experto que así lo acredite, como es el caso de un consultor ambiental.
Sin embargo, antes de conceder un préstamo verde, el banco realiza un estudio de viabilidad y de solvencia para valorar la capacidad de pago del solicitante.
“Como institución financiera, lo que buscamos es apoyar y motivar a que estas inversiones se hagan, que tengan continuidad y de alguna manera tenemos un programa en donde si tú como inversionista y como marca puedes corroborar ciertos puntos, podemos, por ejemplo, tener un incentivo en la parte de tasas de interés. O sea, tratar de incentivar a que este proyecto, si recibe la certificación Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED, por sus siglas en inglés) o tiene algún tipo de certificación ambiental o nos puede corroborar ciertos KPIs a futuro, pueda tener también un beneficio por la parte económica”, añadió.
De acuerdo con Manuel Muñoz, los bancos están evaluando mucho mejor los riesgos a la hora de otorgar créditos. En Banco Sabadell, todo su financiamiento debe cumplir fielmente con la evaluación KYC, un proceso y control que permite a las entidades conocer a sus clientes, saber de dónde viene su dinero y asegurarse de que no realizan operaciones de blanqueo de capitales o similares.
“No limitamos el financiamiento previendo los riesgos meteorológicos o medioambientales. Lo que hacemos es tratar de que esas inversiones estén preparadas, calificadas, por pólizas de seguro bastante especializadas en cuanto a la propia operación del inmueble, del propio activo”, explicó.
También leer: Banco Sabadell: innovación es solidez financiera