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    Lo que comenzó como un juego de niños se convirtió en la forma de vida del torero español Juan Ortega, quien este domingo confirmará su alternativa en la Plaza La México, de la capital del país.

    En entrevista exclusiva para Forbes, el matador de origen sevillano confesó que la pasión por los toros surgió con la intención que su padre se sintiera orgulloso de él. “Mi padre es un gran aficionado a la tauromaquia y una persona muy sensible. No tengo antecedentes de familiares taurinos, pero desde niño me inculcó la pasión. Recuerdo ir múltiples ocasiones a la plaza la Real Maestranza de Sevilla, en España, y desde que tengo uso de razón he sentido el arte en la fiesta brava”, confiesa.

    Con 34 años de edad, el maestro Juan Ortega reflexionó sobre conceptos clave del mundo taurino:

    • La vida: “Es un camino, he aprendido con el paso de los años a no generarme muchas expectativa alrededor de ella. Prefiero pensar en que no es qué espero yo de la vida, sino qué espera la vida de mí. Entender el por qué estoy aquí y el por qué de mi vocación”.
    • La muerte: “Es vida. Valoramos tanto la vida porque morimos”.
    • Pasodoble: “Me quedó con Manolete. Las dos tardes más importantes en mi vida por casualidades del destino (o no sé por qué) he escuchado ese pasodoble”.
    • Capote: “Me llena mucho, es de las suertes más difíciles que hay, se torea con los dos brazos, con todo el cuerpo y éste a su vez, cada una de sus partes se mueve de manera independiente”.
    • Muleta: “Es el eje en el toreo. Es fascinante cómo a través de ella uno es capaz de parar las embestidas de los toros y reunirse momentáneamente con los animales”.

    Respecto al futuro de la fiesta brava, Ortega confirma que se siente tranquilo respecto hacia dónde se dirige el toreo y es que en comparación con años anteriores, percibe que conforme más pasa el tiempo, más gente se irá acercando al mundo del toro ya que “ahora mismo es un espectáculo único en el mundo y cada vez más se marca en mayor medida la diferencia con otros. Aquí se muere de verdad”.

    “El toreo es verdad. Es la crudeza, es la vida. Aquí se nace y aquí se muere”. Juan Ortega

    Además, afirma que no cree en la modernización del toreo, admite que se puede innovar en el espectáculo, en las plazas, en la duración de las corridas, en los elementos alrededor de la fiesta, pero los valores intrínsecos del toreo son perdurables como la tradición misma. “La raíz del toreo no hay que tocarla, es nuestra seña de identidad, es nuestro secreto. Es lo que nos hace único”, subraya.

    A diez años de haber tomado la alterativa española en el municipio Pozoblanco, en la provincia de Córdoba, Ortega visualiza a los toreros como los “obligados” de poner en valor la tauromaquia, “somos las caras visibles, tenemos ese compromiso. El torero tiene que respetar la profesión de manera muy especial”.

    Ortega, quien alternará este domingo 1º de diciembre con los matadores mexicanos Diego Silveti y Juan Pablo Sánchez, reconoce en la plaza La México como un lugar que impresiona, “nunca he visto una tan grande en mi vida, no para uno de subir la cabeza y admirarse”. Reconoció en la afición mexicana la pasión por -incluso estando hasta la última fila- tienen mucho mérito de disfrutar y apreciar los toros a esa distancia.

    Respecto a la afición y a los toros de nuestro país, confiesa que “el mexicano en sí es pasional en su vida, cuando se sientan aquí en un tendido lo transmiten. Me gusta la gente que se entrega, que da su emoción por lo que ve. El público puede pasar de 0 a 100 en un solo muletazo, y para eso, se necesita mucha sensibilidad. México es único en la manera de ver la vida, los toros y su envestida misma”.

    Con toros de la ganadería Montecristo de Tlaxcala que se lidiarán en la tarde del domingo próximo, el maestro Juan Ortega concluye diciendo que su misión en el toreo es poder ser capaz de devolverle a la disciplina todo lo que ésta le ha dado a su vida: “(De lograrlo) me sentiría el hombre más orgulloso y feliz del mundo”.

    Un pasaje de la entrevista de Forbes con el matador español. Foto cortesía.

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