Las personas con neurodiversidad poseen características muy distintas entre sí, aunque tienen algo en común: una forma única de percibir y experimentar el mundo.
Estos perfiles suelen ser diagnosticados como trastornos del espectro autista, TDA, dislexia, discalculia o síndrome de Tourette. Las dificultades que presentan pueden ir desde discretos signos que dificultan su día a día, pero no imposibilitan su desarrollo; hasta dificultades más severas en la socialización, lenguaje, aprendizaje o motricidad, y que precisan un enfoque multidisciplinario altamente especializado.
De acuerdo con Xtraordinary People (XP) –proyecto líder en el abordaje integral de la neurodiversidad infantil con origen en España–, se estima que aproximadamente el 20% de la población global es neurodivergente, o sea, unos 370 millones de personas, incluyendo adultos y niños. En México, se calcula que alrededor del 15% de la población tiene una condición neurodivergente, aunque estos datos son conservadores debido a la falta de registros y la dificultad para diagnosticar en zonas alejadas.
Adrián Trejo, co-fundador y CEO de XP, comparte en entrevista con Forbes México que se observa un aumento en la detección de casos de neurodivergencia y enumera tres factores clave.
Primero, la mejora de las herramientas diagnósticas. Segundo, el incremento en la atención a las dificultades de desarrollo y aprendizaje y que los colegios actúen con mayor rapidez. Y tercero, los cambios en los hábitos de vida que reducen el tiempo de interacción de calidad, esencial para el desarrollo infantil.
Xtraordinary People, que abre su primer centro en Anzures, CDMX, nace para cubrir una necesidad urgente: la detección precoz de la neurodivergencia y su atención integral. El proyecto dará respuesta a familias con niños con neurodiversidad, mejorando su calidad de vida.
El equipo realiza una valoración de las necesidades globales de los niños con algún tipo de neurodivergencia, incluyendo entorno familiar y educativo, y se establece un plan terapéutico adaptado a sus necesidades que se pondrá en práctica en todos los ámbitos del menor.
Neus Marí Cardona, directora pedagógica y terapéutica de XP, explica: “el enfoque bio-psico-social-relacional nos permite comprender al individuo de manera integral, entendiendo que para su bienestar es fundamental tener en cuenta factores genéticos como ambientales y la interrelación de estos con la historia evolutiva de la persona. Esto nos permite la intervención clínica centrada en la persona y sus contextos de cuidado: el familiar y el socio-escolar”.
Trejo, CEO de XP, añade: “los niños que se sienten comprendidos en la familia, escuela o grupo de iguales pueden desarrollar su potencial extraordinario; intervenir terapéuticamente favorece el bienestar y la inclusión”.
El proyecto se encuentra en plena expansión. Con dos centros en Barcelona, su llegada a México ya es una realidad en colaboración con especialistas en neuropediatría y con alianzas con entidades como la Fundación Iluminemos por el Autismo. La previsión es abrir 20 centros en el país.
Además se están considerando alianzas para llegar a Chile, Colombia y Panamá, así como estudiando opciones para aterrizar en Dubái o Dublín.
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