La ciudad de Puebla reafirmó su importancia en el circuito ecuestre internacional al albergar una vez más la FEI Jumping World Cup, consolidándose como una de las sedes más relevantes de la liga de Norteamérica para la clasificación a la Copa del Mundo de Salto.
En la edición de este año, celebrada del 5 al 9 de febrero, participaron 500 caballos, de los cuales 100 fueron internacionales, destacando la presencia de jinetes de Venezuela, Uruguay, Italia, Guatemala, República Dominicana, Dinamarca, Colombia, Chile, Brasil y Argentina en las distintas categorías.
“Para ser la primera fecha del año, es una asistencia bastante concurrida”, comentó Carlos Haghenbeck, director general de Quintas Ecuestres, en entrevista con Forbes.
La amazona María Gabriela Brugal hizo historia al convertirse en la primera dominicana en ganar una etapa de la Copa del Mundo de Salto. Montando a J’adore Flamenco, logró la única ronda sin faltas de la competencia, asegurando el primer lugar sin necesidad de un desempate.
El Gran Premio CSI4-W de Puebla presentó un recorrido de 13 obstáculos y 16 esfuerzos, con una altura máxima de 1.60 metros, diseñado por la brasileña Marina Azevedo. La prueba mantuvo en vilo al público hasta el final, pero ningún otro jinete logró completarla sin penalizaciones.
El mexicano Alejandro Mills con Bretzel du Marais finalizó en segundo lugar, con dos faltas por exceso de tiempo, mientras que el también mexicano Miguel Marón con Cayene de Boisquillon quedó tercero, tras una penalización de cuatro puntos por un derribo.
“Siempre buscamos un desempate porque queremos que la competencia sea emocionante, pero a veces no sucede y hay que aceptar el resultado”, explicó Azevedo, en referencia a la falta de un jump-off.
El recorrido presentó una serie de desafíos técnicos propios de una calificación para la Copa del Mundo, sin embargo, la fecha hace que tanto jinetes como caballos aún no estén en su máximo nivel de competencia. Tras un periodo de descanso vacacional y dado que muchos jinetes están montando caballos nuevos, las calificaciones de la prueba están dentro de lo previsible. Además, nos encontramos al inicio de un nuevo ciclo olímpico.
“Para que un caballo llegue a este nivel debe tener entre 13 y 14 años, es la edad ideal. Ahora tenemos caballos de nueve y diez años, que son como adolescentes, y deben prepararse con tiempo para alcanzar su máximo nivel en cuatro años”, añadió Azevedo, explicando su decisión sobre la dificultad del recorrido y la importancia de la progresión en la formación de los binomios de élite.
El Gran Premio CSI4-W de Puebla otorgó una bolsa de más de 2.3 millones de pesos en premios, además de un reloj Longines Conquest Chronograph, entregado por Erwin Walton, brand manager de la marca en México, a la ganadora María Gabriela Brugal.
Hacia un Gran Premio de cinco estrellas
El Gran Premio de cuatro estrellas en Puebla es una de las siete etapas clasificatorias de la Copa del Mundo en Norteamérica, junto con cinco en Estados Unidos y una en Canadá. El ganador obtiene su pase directo a la final en Basilea, Suiza, que se celebrará del 2 al 6 de abril de 2025.
El crecimiento del evento ha llevado a los organizadores a considerar elevar su categoría. “Pasar de un 4 estrellas a un 5 estrellas es posible. Solo necesitamos aumentar los premios y cumplir con algunas especificaciones de la FEI”, afirmó Haghenbeck a Forbes.
Además, se analiza la posibilidad de mover la competencia de febrero a septiembre para atraer a más jinetes internacionales. “En septiembre, los jinetes llegan mejor preparados después de sus giras de verano. También podríamos combinarlo con otras sedes como Jalapa, San Miguel de Allende y Monterrey, creando una gira más atractiva para los competidores europeos”, explicó.
Con cuatro años consecutivos organizando esta competencia, Puebla se ha consolidado como un destino clave para la equitación internacional. “Desde hace cuatro años organizamos esta competencia y queremos seguir haciéndolo por lo menos otros tres o cuatro años más”, concluyó Haghenbeck.
El crecimiento del evento refleja el auge de la equitación en México, con una demanda creciente de caballos y competencias de alto nivel. La evolución de Puebla como sede ecuestre promete seguir impulsando el desarrollo del deporte en la región y fortaleciendo su presencia en el circuito internacional.
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