Una crisis existencial desencadenada por el confinamiento por la pandemia llevó a la pareja conformada por la cineasta Pinny Grylls y el actor Sam Crane, ambos británicos, a internarse en el mundo de los videojuegos en línea y sopesar la posibilidad de montar una obra de teatro dentro de uno de ellos. Y no cualquier obra y no cualquier juego: Hamlet en Grand Theft Auto, en diversos niveles dos íconos de la cultura surgidos en Reino Unido. El resultado de dicha aventura es el documental Grand Theft Hamlet, que ya puede verse en la plataforma Mubi y que fue grabado enteramente dentro del videojuego.
Todo empezó con una plática con su hijo de 12 años durante una caminata por un parque. Él les habló del youtuber Dream, quien hacía una especie de presentaciones en vivo dentro de Minecraft, otro de los videojuegos populares en línea. Junto con el actor Mark Osterveen, Sam creó su avatar y entró a explorar Grand Theft Auto, videojuego creado en 1997 y que es uno de los más populares, controvertidos y bien calificados por la crítica y los gamers.
“Los teatros estaban cerrados y no había forma de hacer películas que pudiéramos ver. Y en nuestras diversas profesiones parecía que teníamos que hacer algo para llenar este vacío –dice Pinny en entrevista–. Y supongo que también estábamos interesados en saber qué hacía la gente en línea. Parecía que había potencial para hacer teatro dentro de los juegos de computadora. Y Sam ha sido actor de teatro durante muchos años y ha interpretado mucho a Shakespeare; siente un gran amor por Shakespeare, al igual que Mark. Y simplemente dijo: ‘¿por qué no? Vamos a intentarlo. Incluso si me doy de topes, también podría hacerlo’. No tenía nada que perder con la pandemia”.
A Sam le cautivó la libertad que se experimenta en el juego en el que básicamente se trata de hacer carrera en el ficticio mundillo criminal en el que se desarrolla. “Personalmente sentí esa inmensa sensación de libertad, esa sensación de que puedes hacer cualquier cosa –dice el actor que interpreta a Harry Potter en Harry Potter And the Cursed Child en el West End–. Fue una especie de contrapunto a cómo nos sentíamos en la vida real cuando no podías hacer nada. Había tantas restricciones vigentes. Y de repente estás en este mundo y todo tipo de posibilidades parecen abrirse. Y luego vemos este espacio de teatro. Y simplemente piensas, bueno, podemos hacerlo. Esto es asombroso. Esta libertad y oportunidad que existe dentro de este mundo”.
Mark y Sam, grabados por el avatar de Pinny, se dieron a la tarea de buscar locaciones, encontraron el teatro e incluso convocaron a un casting al que sorprendentemente llegaron interesados. Y aunque tuvieron que arreglárselas para evitar en lo posible los ataques de otros jugadores y del propio videojuego, formaron una compañía teatral dentro del juego, hicieron ensayos y realizaron el montaje virtual en 2022.
Sam dice que hubo muchas razones para elegir Hamlet, una de las obras clásicas de William Shakespeare. “La forma en que se expresa Hamlet en la obra y cómo piensa sobre el mundo parecían coincidir con lo que estaba viendo en el mundo de Grand Theft Auto. Ves este tipo de hermosas puestas de sol allí. Y me hizo pensar en cuando Hamlet dice ‘este majestuoso techo adornado con fuego dorado’. Y luego das la vuelta a la esquina y alguien explota un camión con un juego de rol. Y es como ‘esta pestilente congregación de vapores’. Parecía muy parecido a Hamlet. Las palabras parecen fluir de forma muy natural en este mundo. Y creo que también está el hecho de que GTA es un fenómeno cultural tan masivo. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo tiene una idea al respecto, incluso si nunca lo ha jugado. Y creo que el equivalente de eso en la literatura, en el teatro, es Hamlet. Es la obra más famosa. Así que fue realmente interesante juntar estas dos cosas que parecen tener el mismo peso cultural, aunque se consideren extremos opuestos de un espectro cultural”.
Grabaron el juego con una tarjeta de captura qué les permitió una grabación en alta resolución. Sin embargo, enfrentaron el desafío de tener 300 horas de grabación porque capturaban todo. “No es así como normalmente se hace una película –dice Pinny, codirectora del proyecto que tardó entre 18 y 24 meses en llevarse a cabo– Normalmente lo decides de antemano, ya sabes, estas son las escenas que quiero capturar y voy a filmar durante dos o tres horas y voy a editar esa escena. Y luego tienes un plan sobre lo que necesitas para tu historia. Pero nosotros literalmente estábamos filmando todo lo que estábamos haciendo”.
Así que trabajaron con imágenes muy caóticas, saturadas de voces y sonidos, y entre tanto buscaron aquellas que tuvieran, dice, más poesía. “Y realmente fue bastante difícil encontrar esos momentos en la historia”. Añade: “Sam tuvo desafíos separados cuando estaba montando la producción de Hamlet, pero la mayor parte del tiempo descubrió que las restricciones eran en realidad muy creativas, que tenía que trabajar con las restricciones y eso significaba que podía encontrar soluciones que tal vez no se le habían ocurrido antes y que hacían la obra más interesante”.
Grand Theft Hamlet ya puede verse en Mubi.
*Javier Pérez hace reportaje, crónica y entrevista, así como crítica de cine y cobertura de temas culturales. Dirige ForoFoco. Nadie quiere acompañarlo al cine: no para de comer palomitas ni de hablar de otra cosa.
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