“El acuerdo del financiamiento a las Pymes es positiva, pero requiere un enfoque integral y selectivo, orientado, particularmente, al desarrollo tecnológico, la formalización, y la participación estratégica en cadenas de valor”, señaló Gerardo García Muñoz, jefe del área de Empresas, Finanzas e Innovación de la UAM Azcapotzalco.
En entrevista para Forbes México, el doctor en Ciencias Empresariales dijo que el reciente acuerdo del Gobierno, la AMB y el Banco de México, de incrementar el acceso al crédito de las Mipymes en 3.5% anual a 5 años, es una “valiosa la iniciativa”, sin embargo, se requiere más que solo financiamiento; debe integrarse en una política pública amplia, donde se aborde también la capacitación, acceso a mercados, al comercio exterior, etc.
García Muñoz detalló que, México tiene una relación crédito/PIB baja (del 33%), inferior a otros países latinoamericanos como Brasil o Chile y a nivel mundial.
En México, tres cuartas partes del total de empleos de todo el país lo dan las micros (41.5%) y pequeñas y medianas empresas (29.9%). Es decir, el 71.4%, el resto se concentra en las grandes empresas, según datos del Inegi.
Sin embargo, pese a que las Mipymes son el motor de la economía nacional, se enfrentan a grandes y diversas dificultades que limitan su crecimiento y sostenibilidad.
“Las empresas de menor tamaño, se financian principalmente vía proveedores, entonces, el hecho de que se esté pensando en ampliar el acceso al crédito bancario, pues es una muy buena noticia, porque las empresas de menor tamaño tendrían mayor oportunidad de satisfacer sus necesidades de financiamiento”, aseguró el académico.
Añadió que, algunas de las principales causas que limitan del acceso al financiamiento son: el alto costo del crédito, la complejidad burocrática en los trámites; requisitos exigentes por las financieras; y la falta de garantías de las Mipymes.
Dentro del acuerdo, también se busca incrementar la participación en las cadenas de valor estratégicas, mediante el acceso oportuno a financiamiento productivo tanto de la banca de desarrollo como comercial. Reducir costos y ampliar la infraestructura para la digitalización de pagos.
“Me parece que el área de oportunidad es para la banca de desarrollo que históricamente, en algún momento, cumplió un papel muy relevante bajo la figura de NAFIN, como la banca de desarrollo justamente especializada en dar crédito a este segmento de empresas”, puntualizó.
Enfoque estratégico hacia pymes y no las micro
Desde su punto de vista, el académico señaló que el enfoque estratégico se debe orientar más hacia las Pymes y no tanto a las microempresas, las cuales representan el 4.9% de las unidades económicas del país, pero que generan el 30% del empleo. Las micros representan el 94.9% y las grandes solo el 0.2%, según datos del Inegi.
Las Pymes aportan alrededor del 30% al producto del valor de la producción nacional. Es decir, son las que tienen mayor capacidad de impacto productivo.
El censo del INEGI del 2019, indica que en México hay 5.5 millones de unidades económicas, un aumento del 2.6% de tasa de crecimiento media anual comparado con el 2008, es decir, el aumento en el número de unidades creció más rápido que el crecimiento general de la economía.
En este sentido, priorizar a las Pymes, sobre todo las de base tecnológica (EBTs), generaría un mayor impacto, puesto que son las que tienen un mayor potencial y, en consecuencia, podrían generar un ‘efecto tractor’ a las microempresas, aseguró García Muñoz.
“Me parece que una política más selectiva y que vaya más enfocado a la innovación, al desarrollo tecnológico, pero también con este enfoque de anclaje con la gran empresa, con un efecto de arrastre con la microempresa, podría tener un mayor impacto en el crecimiento y el desarrollo económico del país”.
En nuestro país, el 15.6% de las empresas son de base tecnológica, con actividades económicas centradas en informática (26.8%), consultoría (18.0%), salud y farmacéutica (6.3%), y educación (5.4%), según la Radiografía del Emprendimiento en México 2024.
Por otra parte, la inserción en cadenas globales de valor de las Pymes y la digitalización resulta crucial si lo que se busca es, efectivamente, elevar las capacidades productivas nacionales. Para el García Muñoz, se deben endogenizar las cadenas de valor, adaptarlas al entorno nacional; identificar sectores estratégicos nacionales, y fomentar un desarrollo que sea liderado por el Estado en etapas, como lo han hecho varios países, particularmente los asiáticos.
Agregó que, la reestructuración de las cadenas globales de valor, impulsada por políticas como el neoproteccionismo de Trump, representa una oportunidad para México. Y que el país debe adoptar una visión de largo plazo, diversificar su economía más allá del sector automotriz y fortalecer su liderazgo en América Latina. Aprovechar los acuerdos comerciales y aplicar una política industrial orientada al desarrollo productivo serán claves para mejorar el bienestar y proyectar un modelo económico sostenible.
Finalmente, el académico señaló la deuda histórica con el sur-sureste del país y subrayó la necesidad de impulsar su desarrollo mediante un mayor financiamiento, infraestructura y digitalización. Regiones como Oaxaca, Chiapas o Guerrero requieren apoyo específico, el cual aún no está claramente contemplado en los acuerdos actuales.
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