El Ejército israelí mato a última hora del domingo al conocido periodista palestino Anas al Sharif, reportero de la cadena catarí Al Jazeera, en un bombardeo de precisión en la Ciudad de Gaza, confirmaron tanto las fuerzas armadas como periodistas en la Franja.
“Hace poco, en la ciudad de Gaza, el Ejército atacó al terrorista Anas al Sharif, que se hacía pasar por un periodista de la cadena catarí Al Jazeera”, según el comunicado castrense. Israel ya había señalado al reconocido periodista, uno de los más conocidos del enclave, en varias ocasiones, pero nunca ha presentado pruebas verificables de su afiliación a una milicia.
Poco antes de la medianoche del domingo al lunes, Al Jazeera difundía que Al Sharif había muerto en un bombardeo contra la tienda de campaña para periodistas situada cerca del hospital Shifa de la capital gazatí.
Apenas media hora antes, el periodista publicó en su propio perfil de la red social X un video mostrando la proximidad de los bombardeos que azotaban en ese momento a la Ciudad de Gaza, acompañado del texto: “Bombardeos sin parar… Desde hace dos horas, la agresión israelí se intensifica en la Ciudad de Gaza”.
Poco antes de perder la vida, Al Sharif también compartió en redes sociales otro texto sobre la expansión de la ofensiva israelí en la capital: “Si esta locura no termina, Gaza quedará reducida a ruinas, las voces de sus gentes silencias, sus caras borradas. Y la historia los recordará como testigos silenciosos de un genocidio que decidieron no detener”.
Junto a Al Sharif murieron tres periodistas más, según Al Jazeera: el reportero Mohammed Qreiquea (también de la cadena catarí) y los fotógrafos Ibrahim Zaher y Mohamed Aliwa, además de su conductor, Mohammed Nofal, al que el Gobierno gazatí señaló además como fotoperiodista asistente.
Imágenes capturadas instantes después del ataque muestran a Al Sharif con el rostro y parte del cuerpo destrozados, así como el cadáver de Qreiqeh. Poco después, otro video muestra a decenas de hombres trasladando en una camilla uno de los cadáveres amortajados (presumiblemente el de Al Sharif) entre cánticos de “Alá es grande”.
Con ellos cinco, el recuento del Gobierno gazatí de informadores muertos a causa de la ofensiva israelí asciende a 237, en una lista que incluye a periodistas, ‘influencers’ y otros creadores de contenido.
Presunta vinculación a Hamás con pruebas sin verificar
El Ejército israelí asegura que Al Sharif estaba vinculado al grupo islamista Hamás, presentando como pruebas dos documentos cuyo origen no detalló y que no pueden ser verificados.
Uno de ellos se titula ‘Lista de operativos de Hamás en la brigada norte de la Franja de Gaza’. En ella, se registra que resultó herido en 2019 como miembro del grupo, al que presuntamente se afilió en 2013, con 17 años.
Otro documento en el que se registran aflicciones de presuntos miembros de la organización incluye una entrada en la que Al Sharif figura como herido por una explosión en 2017.
Respecto al origen de estos documentos o si el resto de fallecidos tenían algún tipo de vinculación a alguna milicia, el Ejército no se pronunció respecto a una solicitud de EFE.
Cuando en octubre de 2024 Israel publicó por primera vez estos documentos, advirtiendo que Al Sharif era uno de sus objetivos, Reporteros Sin Fronteras (RSF) concluyó: “La mera publicación de estos documentos no constituye prueba suficiente de afiliación o licencia para matar”.
Además, poco antes el Ejército israelí mató a otro periodista de Al Jazeera, Ismail al Ghoul, presentando pruebas similares que RSF calificó como inconsistentes.
La cadena catarí es el principal medio extranjero que informa desde el enclave (al no permitir Israel el acceso a la prensa internacional de forma independiente), así como uno de los más importantes del mundo árabe. Israel prohibió su emisión en su territorio.
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Anas al Sharif narró y enseñó al mundo el horror de su Gaza
Entre los escombros de una escuela atacada, en los hospitales abarrotados de pacientes, en funerales, entre niños desnutridos… a todos esos lugares e historias llegaba el incansable reportero Anas al Sharif de la cadena Al Jazeera, quien, desde el inicio de la ofensiva israelí, tuvo claro cuál iba a ser su misión: narrar y mostrar al mundo el horror de su Gaza, su tierra.
Lo hizo sin descanso y con constantes amenazas de Israel desde hacía más de un año acusado, sin pruebas sólidas ni verificables, de ser miembro del brazo armado Hamás. Ayer, poco antes de la medianoche, esas amenazas se materializaron. El Ejército israelí le arrebató la vida en un bombardeo directo, según denuncian fuentes médicas, contra su tienda de campaña.
Media hora antes de que una de esas bombas impactara contra la tienda de campaña donde se alojaba, en las inmediaciones del hospital Al Shifa, el joven periodista, de 28 años, continuó documentando la masacre israelí y compartió un último vídeo en sus redes sociales en el que mostraba las explosiones sobre la ciudad de Gaza.
“¡Es Anas! ¡Han matado a Anas! ¡Lo amenazaron más de un millón de veces!”, gritaban desesperados compañeros de profesión y gazatíes en un vídeo difundido en redes sociales, cuando descubrieron el cuerpo ensangrentado de Al Sharif, convertido en uno de los periodistas más admirados por el pueblo gazatí y respetado por la prensa internacional.
Amenazas constantes
El propio Anas era consciente de que, en cualquier momento, podía ser objetivo de los ataques de las tropas israelíes. Ese miedo, de hecho, se había agudizado en estas últimas semanas después de que el portavoz en árabe del Ejército, Avichay Adraee, vertiera nuevas acusaciones sobre su trabajo.
Entre ellas, cuando el 23 de julio Adraee tildó de “un drama inventado” y de “lágrimas de cocodrilo” un vídeo en el que el reportero Al Sharif se derrumba mientras realizaba un directo en el que informaba sobre las muertes de niños por la desnutrición. Además de acusarlo de ser parte “de una falsa campaña de Hamás sobre el hambre”.
“Vivo con la sensación de que podrían bombardearme y convertirme en mártir en cualquier momento. Mi familia también está en peligro, y ya he pagado el precio”, trasladó al Sharif al Comité para la Protección de Periodistas (CPJ).
De hecho, este pasado 27 de julio el CPJ mostró su preocupación por la “campaña de desprestigio militar israelí” sobre el periodista Anas y pidió protección.
“Todo esto ocurre porque mi cobertura de los crímenes de la ocupación israelí en la Franja de Gaza los perjudica y daña su imagen en el mundo. Me acusan de terrorista porque la ocupación quiere aniquilarme moralmente”, denunció el joven periodista.
El Ejército israelí asegura que Al Sharif estaba vinculado al grupo islamista Hamás, presentando como pruebas dos documentos cuyo origen no detalló y que no pueden ser verificados.
“No tenemos nada que añadir más allá de la declaración actual”, dijo este lunes el Ejército preguntado por EFE sobre esas presuntas pruebas contra el periodista.
Todo un equipo asesinado
El de anoche fue un ataque que también mató a otros tres periodistas del canal catarí que dormían en la misma tienda: el reportero Mohammed Qreiquea y los fotógrafos Ibrahim Zaher y Mohamed Aliwa, además de su conductor, Mohammed Nofal.
Todos ellos formaban parte del equipo la cadena de la ciudad de Gaza. Sus micrófonos y cámaras se apagan cuando lsrael prepara sus planes de ocupación de la capital gazatí después de haber matado ya a más de 61 mil, según los datos del Ministerio de Sanidad.
Anas deseaba volver a vivir el momento del pasado mes de enero, cuando contó en directo la llegada del acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás. En esa retransmisión, rodeado de gazatíes celebrando la noticias, se quitó el chaleco y el casco, un momento que se viralizó en redes sociales.
Ya no lo va a poder hacer. Su voz y su relato se apagan mientras Israel sigue impidiendo a la prensa extranjera que su acceso a una devastada de Franja de Gaza.
“Viví el dolor en todos sus detalles, probé la angustia y la pérdida una y otra vez, y aun así, nunca dudé en transmitir la verdad tal como es, sin falsificaciones ni distorsiones”, escribió el periodista en su carta de despedida firmada el pasado mes de mayo, ante el temor de que Israel lo matara.
Y concluye: “No olviden a Gaza… Y no me olviden en sus oraciones sinceras por el perdón y la aceptación”.
Con información de EFE
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