En 2025, la confianza en los datos económicos oficiales de Estados Unidos, al igual que en muchas otras instituciones, se está desmoronando, no porque los números hayan sido probados como falsos, sino porque el presidente Trump los ha convertido repentinamente en una prueba de fuego política.
Tras un débil informe de empleo de julio y una revisión a la baja de los números de mayo y junio, Trump ejecutó un movimiento de “matar al mensajero” al despedir a la comisionada de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), Erika McEntarfer, escribiendo en Truth Social: “En mi opinión, los números de empleo de hoy fueron MANIPULADOS para hacer ver mal a los republicanos y a MÍ”.
Economistas de todas las tendencias (incluyendo al propio comisionado de la BLS durante el primer mandato de Trump) insistieron en que no había evidencia de que McEntarfer fuera otra cosa que una funcionaria diligente y honesta. No importó. En su lugar, Trump nominó a E.J. Antoni, economista de la Heritage Foundation, firme seguidor de MAGA y crítico de la BLS, quien alguna vez bromeó diciendo que “la ‘L’ es muda” en el acrónimo de la agencia.
El economista de Harvard Jason Furman, exasesor de Obama, rompió su propia regla de permanecer en silencio sobre nominaciones para declarar que Antoni está “completamente no calificado”, es “un partidista extremo” y representa “un quiebre con décadas de tecnócratas no partidistas”.
El resultado: los críticos de Trump temen que, si Antoni es confirmado, los números que salga de la BLS —que rastrea los indicadores económicos más observados del país, incluyendo inflación, desempleo y nóminas— sean manipulados para respaldar cualquier afirmación que Trump haga sobre la economía. Y los fieles de Trump creen que ya estaban siendo manipulados.
Aunque este tipo de ataque de un presidente con su propia compañía de redes sociales es nuevo, hace tiempo que existe una pequeña industria de sitios web que promueven cifras alternativas de inflación. Casi siempre afirman que es más alta que la oficial (su precisión puede ser transitoria). Lo mismo ocurre con el desempleo: muchos economistas “de patio trasero” sostienen que la cifra real es mucho peor. Incluso el PIB tiene sus escépticos, quienes dirán que estamos en recesión sin importar lo que diga la Oficina de Análisis Económico.
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No hace falta ser un conspiranoico ni desconfiar del gobierno para apreciar indicadores alternativos. Incluso el economista Alan Greenspan, que presidió la Reserva Federal durante 18 años, tenía su medida favorita, que creía podía predecir una próxima recesión o recuperación antes de los números oficiales: las ventas de ropa interior masculina.
No faltan alternativas. Algunas son directas: conteos privados de nóminas, rastreadores de precios al consumidor. Otras son peculiares: longitud de faldas, ventas de lápiz labial, actividad en casas de empeño. Son imperfectas y difíciles de verificar si no se confía en los datos oficiales. Pero pueden servir como control de sensatez, especialmente si Antoni lleva a cabo su sugerencia de pausar el informe mensual de empleo. Si las cifras oficiales se retrasan, estas alternativas podrían ofrecer una aproximación. Cuando las estadísticas oficiales y las poco convencionales se mueven juntas, podría significar que los números gubernamentales tienen algo de verdad.
Pero incluso los indicadores más directos necesitan un fundamento sólido, lo que nos lleva a un punto delicado: los datos alternativos solo son tan buenos como el estándar confiable con el que se comparan.
Ran Shorrer, profesor asociado de economía en la Universidad Estatal de Pennsylvania, dice que la gran ventaja de las estadísticas oficiales es que “esto es lo que tenemos que es comparable a lo largo de los años”. Sin ese ancla histórica para comparar los números alternativos, es difícil saber si todavía funcionan cuando cambian las condiciones.
Joshua Blumenstock, codirector del Global Opportunity Lab y del Center for Effective Global Action en la Universidad de California en Berkeley, cuyo trabajo aprovecha datos novedosos para enfrentar desafíos económicos, dice que los economistas llaman a esto la Crítica de Lucas: cuando el sistema cambia, las relaciones en las que confiabas antes pueden romperse. Blumenstock da el ejemplo de Google Flu Trends, una herramienta desarrollada en 2008 por Google que rastreaba brotes de gripe analizando datos de búsqueda. Funcionó al principio, pero a medida que cambiaron los algoritmos de búsqueda y la cobertura mediática, sus predicciones se volvieron poco confiables, sobreestimando los casos reales de gripe 100 de cada 108 semanas.
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Todo esto para decir que los indicadores alternativos no son una verdad absoluta, al igual que las estadísticas de Washington no son escritura divina.
Con todo esto en mente, aquí tienes una mezcla de medidas serias y extrañas que puedes usar para verificar la coherencia de la economía. Algunas te harán asentir; otras, rodar los ojos. Todas deben tomarse con cautela.
? Datos de Nómina ADP
Alternativa para: Nóminas no agrícolas, Resumen de la situación del empleo
El procesador de nóminas ADP publica un informe mensual sobre el crecimiento del empleo en el sector privado. Sale dos días antes del informe de empleo de la BLS y, a veces, apunta en una dirección diferente.
Quienes lo siguen valoran que se basa en datos reales de nómina de millones de trabajadores. Los críticos señalan que excluye empleos gubernamentales, utiliza ajustes estacionales distintos y puede variar mucho de un mes a otro. Por eso, a menudo no coincide con las cifras oficiales, pero aún así ofrece una lectura temprana sobre la contratación. Se sigue de cerca y se volverá aún más relevante si se pausa la publicación de los números oficiales de empleo.
? Índice de inflación agregada de EU Truflation
Alternativa para: Índice de Precios al Consumidor (CPI)
Un proyecto basado en blockchain que recopila datos de precios en tiempo real de múltiples fuentes para estimar la inflación. Sus seguidores valoran que se actualiza a diario, afirma ser independiente de la metodología gubernamental y evita los retrasos y revisiones del CPI. Los escépticos señalan que sus fuentes no siempre son transparentes, su canasta de bienes difiere de la oficial y sus cifras suelen ser más altas que las del CPI, lo que podría reflejar más los insumos que cualquier “verdad” subyacente. Forma parte de una larga serie de estadísticas alternativas al CPI, como ShadowStats o el Chapwood Index, que atraen a ciertos tipos de escépticos. Su precisión sigue siendo debatible, pero representa una versión moderna del canon “los números oficiales están equivocados”.
? Índice Hemline
Alternativa para: Confianza del consumidor, tendencias de ventas minoristas
La idea es simple: cuando las faldas se acortan, la economía va bien; cuando se alargan, no tanto. La teoría data de los años 1920 y ha sido retomada en diversos ciclos de auge y caída desde entonces. No existe una oficina oficial que mida el Hemline Index, pero las revistas de moda y los datos de búsquedas en Google permiten observar la tendencia. Es un indicador poco convencional para el PIB, pero ha demostrado persistir como un “termómetro” del ánimo del consumidor.
? Luces Nocturnas e Imágenes Satelitales
Alternativa para: PIB regional, producción industrial
Los satélites muestran cuán brillante está el mundo de noche. Las áreas más iluminadas suelen reflejar mayor actividad económica. Investigadores han usado esto para medir el crecimiento del PIB en países con estadísticas poco confiables. En EU puede servir como verificación de datos económicos regionales. NASA y empresas privadas publican las imágenes, aunque interpretarlas requiere experiencia.
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La inteligencia artificial está transformando este análisis. “La computadora es muy buena identificando patrones”, dice Arman Khachiyan, economista de la Universidad de San Francisco. La IA puede reconocer un edificio industrial aquí, un parque allá, y luego vincular estas características a cambios en ingresos o población sin etiquetar manualmente las estructuras. En un estudio que coautoró, entrenaron redes neuronales con imágenes satelitales de alta resolución durante el día y datos del censo para predecir cambios locales en ingresos y población. Su modelo superó ampliamente al análisis de luces nocturnas a nivel de vecindario, mostrando cómo el aprendizaje automático convierte imágenes crudas en información económica detallada.
?️ Índice Forbes de Costo de Vida Extremadamente Bueno (CLEWI)
Alternativa para: Índice de Precios al Consumidor (CPI)
Desde 1982, Forbes rastrea el precio de una canasta de bienes de ultra lujo —como mocasines Gucci, caviar y jets privados— para medir la inflación entre multimillonarios. Piensa en ello como el CPI para los Forbes 400. En 2024, el CLEWI subió 4.7%, frente al 2.9% del CPI. Puede indicar tendencias de inflación más amplias o simplemente hacerte sentir mejor respecto a tu propia factura de supermercado, ya que suele sobrepasar al CPI.
? Índice Big Mac
Alternativa para: Índice de Precios al Consumidor, Inflación alimentaria
The Economist lo sigue desde 1986 como una manera ligera de comparar el poder adquisitivo entre países. En EU los cambios en su precio pueden servir como un indicador rudimentario de la inflación en alimentos y tendencias generales de precios. No coincide perfectamente con el CPI, pero es una forma sencilla de detectar aumentos en los precios en el mostrador.
?️ Índice Help Wanted OnLine
Alternativa para: Encuesta de Ofertas de Empleo y Rotación Laboral (JOLTS)
Antes de internet, The Conference Board rastreaba anuncios de empleo en periódicos como indicador de contratación. Hoy sigue las ofertas en línea, aunque también puedes observar Indeed, LinkedIn y ZipRecruiter si deseas hacerlo por tu cuenta. Se alinea con los datos de BLS sobre vacantes, pero proviene de fuentes privadas, ofreciendo una alternativa si no confías en los números gubernamentales.
? Efecto Lápiz Labial (Lipstick Effect)
Alternativa para: Gasto del consumidor, Ventas minoristas discrecionales
Cuando los tiempos son difíciles, las personas recortan gastos grandes pero todavía se permiten pequeños lujos. El difunto multimillonario Leonard Lauder, hijo mayor de Estée Lauder, acuñó el término al notar que las ventas de lápiz labial subían durante las recesiones. Los datos de ventas de la industria cosmética pueden servir como un indicador del gasto discrecional y del ánimo del consumidor. No es perfecto: a veces las tendencias o productos virales pueden distorsionar la señal, pero ofrece una mirada a los patrones de gasto.
♟️ Índice de Casas de Empeño
Alternativa para: Deuda de los hogares, Reportes de crédito al consumidor
Cuando más personas empeñan objetos, suele ser señal de estrés financiero. La National Pawnbrokers Association rastrea algunos datos del sector, y cadenas grandes como FirstCash Holdings y EZCORP son públicas y reportan sus ganancias. Es una manera indirecta de evaluar la salud financiera de los hogares, especialmente de los de bajos ingresos. Piensa en ello como un indicador de crédito al consumidor en la sombra.
☕ Índice de Cafeterías
Alternativa para: Gasto del consumidor, Participación laboral
La idea: cafeterías llenas significan más personas gastando, trasladándose y reuniéndose. Es una medida informal tanto de la actividad del consumidor como de las tendencias de regreso a la oficina. Square y otros procesadores de pagos a veces publican datos agregados que pueden darle un carácter semi-oficial, pero en general conviene observarlo personalmente. Como muchos de estos indicadores, es direccional, no definitivo.
? Índice de Ropa Interior Masculina
Alternativa para: Gasto del consumidor, Gastos de consumo personal
La idea, respaldada por Greenspan, es que como boxers y calzoncillos no se ven, cuando el dinero escasea, los hombres retrasan reemplazarlos hasta que es absolutamente necesario. Por ello, las ventas caen cuando los consumidores están apretados (posible indicio de recesión) y suben cuando la economía se recupera. La BLS no lo sigue, pero los datos de ventas minoristas privadas pueden dar una referencia. Las llamadas de resultados de Hanesbrands son lo más cercano a una lectura trimestral de esto. Aunque pronto podría ser difícil, ya que Hanesbrands está siendo adquirida por la canadiense Gildan Activewear en un acuerdo de 2.2 mil millones de dólares anunciado el 12 de agosto.
Este articulo fue originalmente publicado por Forbes US
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