Yucatán y el deleite de disfrutar de un inolvidable viaje en familia

Este vibrante destino está repleto de historia, cultura y diversión, lo que lo convierte en un spot ideal para disfrutar en familia, incluso, con los más pequeños de casa.

Visitar Yucatán es una experiencia enriquecedora por su belleza histórica y cultural que se reflejan en una maravillosa arquitectura colonial, museos y tradiciones vivas. Sus zonas arqueológicas permiten explorar el legado de la civilización maya. Y su gastronomía, reconocida a nivel internacional, ofrece sabores únicos. 

Además, es una de las entidades más seguras y hospitalarias de México, ideal para viajeros que buscan tranquilidad y autenticidad. El ambiente cálido de su gente, sus coloridas festividades y la belleza natural de cenotes y reservas ecológicas completan una experiencia inolvidable.

Aquí, una guía rápida para conocer su herencia cultural y belleza natural, las cuales se entrelazan con la modernidad y la hacen un destino imperdible para conocer en familia.

Mérida, La Ciudad Blanca

La capital de Yucatán destaca por su rica historia y cultura, reflejadas en su arquitectura colonial y vibrantes tradiciones. Su gente, cálida y hospitalaria, ha convertido a la ciudad en un destino turístico predilecto. Viajeros de todo el mundo se sienten atraídos por sus maravillas arqueológicas, exquisita gastronomía y su animada vida cultural.

Conocida como la Ciudad Blanca, alberga una rica herencia arquitectónica. Sus numerosos edificios coloniales, muchos de estilo sobrio y construidos con la distintiva piedra de cantera local, dan testimonio de su historia y encanto únicos.

A la par, la antigua presencia maya también se puede apreciar en su gastronomía, música, ropa, costumbres y hasta en algunos hablantes que mezclan el español con la lengua maya. 

Mérida es un lugar que cautiva por su autenticidad, hospitalidad y riqueza patrimonial. Estos tres lugares son imperdibles para disfrutar de lo mejor que ofrece la ciudad:

Parque de la Plancha: Es un innovador espacio recreativo al aire libre ubicado en el centro de la ciudad, que ofrece instalaciones deportivas, atractivos juegos infantiles, área gastronómica, zona para mascotas, fuentes interactivas, pista para correr y de skate, así como un anfiteatro para eventos artísticos. Disfrutarlo con niños por la noche es un deleite.

Restaurante Hacienda Teya: Con tres años de operaciones en el corazón de Mérida, su oferta gastronómica combina la tradición con la nueva cocina mexicana. Es una excelente oportunidad para mostrar a los más pequeños delicias tradicionales como Salbut, Sopa de Lima y Papadzules de Cochinita. Y para los mayores, degustar de una exclusiva mixología.

Serenata Yucateca: Este evento se realiza todos los jueves en el Parque Santa Lucía, uno de los más hermosos de Mérida. Aquí se puede disfrutar de música y bailes tradicionales, y, al mismo tiempo, brinda la oportunidad de degustar maravillosos platos, como los clásicos italianos que ofrece La Tratto, famoso por sus innovadoras pastas y pizzas gourmet.

Izamal, la ciudad más antigua del mundo maya

Mérida es un buen punto de partida para viajar a Izamal. A 70 kilómetros de la capital de Yucatán, este hermoso Pueblo Mágico comparte también una rica historia colonial y maya, lo que se refleja en su cautivadora arquitectura y cultura. 

Durante siglos, fue una importante ciudad, centro ceremonial y lugar de peregrinación del mundo maya. Es considerada una de las más antiguas ciudades de esta civilización, incluso, más que Uxmal y Chichen Itzá.

En este lugar fueron erigidas al menos 10 pirámides. Durante la conquista, los españoles levantaron la ciudad sobre los grandes vestigios mayas. En la actualidad, Izamal muestra una imagen colonial, en la que todas sus construcciones se realzan elegantemente en colores amarillo y blanco. 

La magia de Izamal se descubre mejor en un emocionante tour de cuatrimotos. La experiencia, ideal para disfrutar en familia o grupo, abarca el Convento Franciscano con el atrio más grande de Latinoamérica; una visita a las pirámides mayas de Tu’Ul y Kinich Kakmó, esta última la más grande en superficie de la Península de Yucatán y la tercera de México después de la del Sol en Teotihuacán y Cholula; y un recorrido por edificios coloniales y talleres artesanales.

En Izamal también se puede degustar de exquisita comida yucateca. Restaurante Zamna, en el corazón de la Ciudad Amarilla, como también se le nombra, es uno de los más representativos. El lugar envuelve con especiales aromas y sabores en sus platillos de herencia prehispánica, en un ambiente cálido y tradicional.

Valladolid, riqueza del legado español

Esta ciudad otra ciudad de Yuactán se distingue por su excepcional sabor colonial. Caminar por sus pintorescas calles, entre casonas y barrios con iglesias, se convierte en un recorrido por el pasado y su herencia española. Su nombre rinde homenaje a la famosa ciudad al norte de España, y es aquí en donde sucedieron dos grandes hechos históricos: la Guerra de Castas en 1847 y la primera chispa de la Revolución Mexicana en 1910. 

Parroquia de San Servacio y ex Convento de San Bernardino.

Las noches de mapping, en La Parroquia de San Servacio y el ex Convento de San Bernardino de Siena, ofrecen este recorrido histórico que narra los pasajes más memorables de Valladolid. Cada locación –en icónicos escenarios– son una experiencia inolvidable que combina tecnología, arte y tradición.

En Valladolid hay varios cenotes por explorar, pero uno de los más atractivos es el que se encuentra en Hacienda Selva Maya. A solo unos minutos del centro histórico, se distingue por haber sido una antigua hacienda, la cual fue rehabilitada como área de restaurante. 

En su interior se ubica un hermoso cenote a cielo abierto y de agua cristalina, una extensa área de tirolesas y un desafiante circuito de bicicleta entre la selva maya. El lugar es un santuario de aventuras que lo convierten en una excelente opción para hacer ecoturismo con toda la familia en un ambiente seguro y tranquilo.

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