Harta de recibir negativas en series y películas, la actriz mexicana Mayra Hermosillo se lanzó a la dirección para crear “Vainilla”, una cinta inspirada por su niñez en un matriarcado con la que logró llegar al prestigioso Festival de Venecia. Y promete seguir detrás de las cámaras.
“La película nace del miedo de no poder ser actriz, de muchos ‘no’ constantes: ‘no te quedaste en la película’, ‘no te quedaste en la serie’. Yo me preguntaba qué haría, cómo podría contar historias y así fue como empecé a escribir”, relata en una entrevista con EFE.
Hermosillo tiene un amplio currículum en el teatro y en la televisión, trabajando incluso en la serie “Narcos: México”, pero ahora se lanzó a la dirección de cine con un primer largometraje con el que consiguió colarse en la competición de las Jornadas de los Autores, un certamen paralelo a la Mostra.
La película que le dio esa alegría es “Vainilla”: una historia muy personal, autobiográfica, ambientada en el México de finales de los años ochenta, una niña, Roberta (Aurora Dávila) asiste a los intentos de su peculiar familia de siete mujeres por salvar el hogar común.
La pequeña, en su inocencia, cree poder resolver la amenaza de un posible desahucio mientras sueña con su futuro mirándose en el espejo de su madre, su tía, su abuela, su bisabuela o su tata.
“A mi me encanta Guillermo del Toro y pretendía escribir algo fantástico pero no… porque se necesita no sé qué magia. Así que pensé en escribir sobre mi vida y mi familia, que es lo que realmente conozco. Y así nació la película”, rememora la actriz.
En la cinta, como en la vida real, el miedo de la protagonista a perder ese mundo matriarcal es el principal motor de una trama que se ramifica para presentar a cada una de estas mujeres.
“Fue una etapa de mi vida donde no había dinero para sostenernos solas y entonces decidimos todas vivir bajo el mismo techo con la nana, la tía, la sobrina, mi bisabuela, mi abuela… Pero tenía un miedo constante a perder esa estructura”, confiesa.
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Mayra Hermosillo afirma que seguirá ‘detrás de cámaras’
El resultado es una enternecedora historia personal que evoca a las siete mujeres con las que se crió, removiendo u ordenando sus propios recuerdos, pues cuatro de ellas ya fallecieron, entre estas su abuela, de la que mañana se cumplirá el veinte aniversario.
“Cuando las vi en rodaje en otras pieles, con otra voz, era como si me estuvieran regalando una nueva perspectiva de lo que yo había vivido y logré entender su lucha humana. Pensé ‘¡de verdad lo intentaron’ (…) Esto es muy especial para mi”, reconoce.
La escritura de esta película fue “muy difícil” desde que la comenzara en 2018 pero ahora, finalmente, puede decir que llegó en su debut a uno de los festivales más importantes del planeta.
Hermosillo se muestra visiblemente emocionada por su presencia en la Mostra, en medio del ajetreo de periodistas y cinéfilos, y afirma que cuando conoció la selección de su película “no lo entendía”.
“Estoy muy agradecida porque ahora entiendo lo que puede mover un festival como este”, apunta, para enseguida afirmar que en ningún momento sintió miedo de dirigir porque lo hizo “sin pretensiones”.
Por el momento, esta entusiasta realizadora promete que seguirá detrás de las cámaras para seguir ensanchando su aún breve filmografía, que cuenta con otros dos cortometrajes “En la piel de Lucía” (2018) y “Me quedo aquí” (2021).
Por el momento ya está preparando otra película “también tintes personales” sobre la industria del cine y lo “duro” que se hace prosperar “hasta que te vas haciendo un nombre”, avanza la directora, con un helado de vainilla tatuado en el brazo.
Con información de EFE
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