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    El 4 de julio de 2025, en medio de fuegos artificiales y discursos de independencia, Estados Unidos estrenó su más reciente reforma fiscal: la H.R. 1, mejor conocida como One Big Beautiful Bill. Esta ley no solo prolonga la herencia de la Tax Cuts and Jobs Act (TCJA) de 2017, sino que además se presenta como un manifiesto político y económico en un país dividido.

    El simbolismo de firmarla justo en el Día de la Independencia no es casualidad: se proyecta como un recordatorio de soberanía fiscal y competitividad global.

    1. El camino legislativo: una batalla voto a voto

    El proceso fue todo menos sencillo.

    • 12 de mayo: se presentó un borrador de 389 páginas.
    • 22 de mayo: la Cámara lo aprobó por apenas un voto (215-214).
    • 1 de julio: el Senado lo avaló en un empate de 50-50, resuelto por el vicepresidente.
    • 4 de julio: finalmente, el Presidente estampó su firma.

    Los giros de última hora, con legisladores cambiando posiciones a cambio de beneficios sectoriales, recuerdan que la política fiscal en EE.UU. es tanto técnica como estratégica.

    2. Personas físicas: alivios y permanencia

    • Tasa máxima: se mantiene en 37%, evitando el regreso al 39.6%.
    • Deducción SALT: aumenta temporalmente a $40,000, impulsada por estados de alta carga fiscal (NY, California). Vuelve a $10,000 en 2030.
    • Sucesiones y donaciones: exención de $15 millones por persona, ajustable por inflación.
    • Beneficios laborales: exención de impuestos en propinas y horas extra.

    3. Negocios pequeños y medianos: oxígeno financiero

    • Deducción 199A: 23% permanente para entidades flow-through.
    • Depreciación inmediata: 100% desde enero 2025.
    • I+D: deducción instantánea para empresas con ingresos < $31 millones.
    • Intereses: cálculo de nuevo con EBITDA.
    • Sección 179: límite de deducción sube a $2.5 millones.

    Un paquete que busca dar dinamismo a la clase empresarial que representa el corazón de la economía estadounidense.

    4. Perspectiva internacional: señales de proteccionismo

    • Remesas: nuevo impuesto del 1% en transferencias electrónicas al extranjero.
    • GILTI y FDII: se fijan tasas permanentes del 14% bajo un nuevo nombre: Net CFC Tested Income.
    • Créditos fiscales extranjeros: se eleva el acreditable al 90%, pero con un recorte adicional del 10%.
    • Sección 898: desaparece la opción de año fiscal diferido.

    Estas medidas podrían generar fricciones con socios comerciales que acusan a EE.UU. de cerrar filas en casa.

    5. Incentivos e innovación

    • Sección 1202: exclusión escalonada de ganancias de capital (50%-75%-100% según el tiempo de tenencia).
    • Nuevos límites: hasta $75 millones en activos elegibles y ganancias exentas de $15 millones.
    • Industria automotriz: incentivos fiscales para vehículos ensamblados en territorio estadounidense.

    6. Claves estratégicas para contribuyentes

    • Urgencia de revisar planeaciones fiscales vigentes.
    • Rediseño de estrategias de inversión y operaciones internacionales.
    • Riesgo de que el discurso fiscal se convierta en arma política y comercial frente a otros bloques económicos.

    Conclusión

    La One Big Beautiful Bill no es solo una reforma fiscal: es una declaración de principios. En un entorno político crispado, el gobierno de EE.UU. apostó por medidas permanentes, ambiciosas y con un marcado sello nacionalista.

    El mensaje es claro: independencia económica, estabilidad fiscal y protección al capital estadounidense, todo bajo la narrativa de un país que celebró su independencia política… reforzando al mismo tiempo su independencia tributaria.

    Sobre el autor:

    *Mtro. Yair Kershenovich Tavel es Socio de Despacho Tavel y miembro de la Comision de Desarrollo Fiscal 2 del CCPM.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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