El promotor de energía eólica marina Ørsted obtuvo este viernes la aprobación de sus accionistas para una emisión de derechos de emergencia por 9 mil 400 millones de dólares, destinada a financiar proyectos en Estados Unidos que se encuentran en incertidumbre debido a la oposición del presidente Donald Trump a las energías renovables.
La empresa danesa, controlada por el Estado y que alguna vez fue celebrada como pionera en energía eólica marina, enfrenta ahora el riesgo de una rebaja crediticia potencialmente paralizante. Ørsted, anteriormente productor de petróleo bajo el nombre de DONG Energy, se transformó en líder mundial en energías renovables, llegando a quintuplicar su valor de mercado entre su salida a bolsa en 2016 y 2021.
Sin embargo, las interrupciones en la cadena de suministro, el aumento de las tasas de interés, los retrasos en los proyectos y las políticas antieólicas de Trump han golpeado al sector, provocando que el precio de las acciones de Ørsted caiga un 85% desde su máximo de 2021.
En el centro de la crisis se encuentran sus proyectos en Estados Unidos: Sunrise Wind y Revolution Wind. Dos tercios del nuevo capital se destinarán a Sunrise Wind, un proyecto que perdió a potenciales coinversores luego de que la Casa Blanca ordenara a la noruega Equinor detener la construcción de un parque eólico vecino en abril.
El mes pasado, funcionarios estadounidenses también emitieron una orden de suspensión para Revolution Wind, casi finalizado, lo que llevó a la empresa conjunta a demandar a la administración.
El director ejecutivo de Ørsted, Rasmus Errboe, declaró a Reuters que la compañía incurre en costos semanales cercanos a los 100 millones de coronas danesas (15.7 millones de dólares) por su participación del 50% en Revolution Wind, desarrollado junto a Skyborn Renewables.
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“Mantenemos un diálogo amplio con todas las partes interesadas en Washington y a nivel estatal”, señaló Errboe. Advirtió además que los costos podrían aumentar significativamente en octubre si los buques especializados contratados para instalar la subestación y los cables ya no están disponibles en el plazo previsto, lo que obligaría a Ørsted a buscar nuevas opciones en el mercado a precios mucho más altos.
Emisión de derechos crucial para la supervivencia de Ørsted
La suspensión también ha incrementado los costos de Sunrise Wind entre 60 y 70 millones de coronas por semana, ya que Ørsted emplea el mismo buque para instalar turbinas en ambos proyectos.
A los problemas se suman las bajas velocidades del viento registradas en julio y agosto, así como el retraso en un proyecto en construcción frente a la costa de Taiwán, factores que obligaron a la compañía a recortar el viernes su previsión de beneficios operativos para 2025.
La emisión de derechos resulta crucial para la supervivencia de Ørsted y para evitar una nueva rebaja en su calificación crediticia. No obstante, la agencia S&P Global advirtió que la ampliación de capital solo podría darle entre tres y seis meses de respiro antes de que los retrasos en la construcción vuelvan a ejercer presión.
“Reconstruir Ørsted será un proceso largo y complejo”, afirmó la presidenta de la compañía, Lene Skole, ante los accionistas.
En agosto, S&P ya había rebajado la calificación de Ørsted a BBB-, el nivel más bajo dentro del grado de inversión. Cualquier reducción adicional la colocaría en la categoría de “bonos basura”, lo que complicaría su acceso a financiamiento.
Por su parte, Equinor, la energética noruega accionista del 10% de Ørsted, anunció que invertirá hasta 6 mil millones de coronas (941.2 millones de dólares) en la emisión de derechos.
Con información de Reuters
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