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    La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) considera que hay un “importante potencial” para los impuestos medioambientales vinculados a la biodiversidad para responder al hundimiento que se constata en las especies animales y vegetales.

    En los 38 países miembros, esos impuestos para la biodiversidad reportan unos 10,600 millones de dólares anuales en los 38 miembros, señala en un informe publicado este miércoles la OCDE, que destaca que en la última década apenas ha aumentado ni el número de incentivos ni el número de países que los aplican.

    La organización señala que lo ideal sería que los impuestos se aplicaran “específicamente al contaminante o al comportamiento contaminante que consume recursos”, de forma que refleje el alcance total de los daños causados y las variaciones del riesgo medioambiental.

    También habría de tenerse en cuenta la diferente sensibilidad de los territorios, y los autores del estudio ponen como ejemplo una reforma del sistema de tarifas en México en 2021 que aplicó un dispositivo que discrimina las tasas sobre el uso o la explotación de bosques y áreas naturales protegidas en función de la vulnerabilidad.

    Se trata -precisan- de adaptar las políticas fiscales a “contextos ecológicos específicos para mejorar los resultados medioambientales”.

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    OCDE subraya que hay ‘un importante potencial’ para los impuestos medioambientales

    La OCDE hace notar que alrededor del 80% de los países carecen de mecanismos de compensación por la pérdida de biodiversidad y que incluso cuando existen su cobertura “suele ser limitada”.

    También que las subvenciones para promover la biodiversidad “siguen estando infrautilizadas”.

    Para ilustrarlo, precisa que en 54 países analizados, sólo el 0.6% de las ayudas a los agricultores se destinan a objetivos medioambientales como la conservación de la biodiversidad.

    Sobre la base de las experiencias recopiladas, la organización presenta una decena de recomendaciones a la hora de diseñar lo que llama “incentivos positivos para la biodiversidad”, empezando por el establecimiento de “objetivos claros” con evaluaciones “sólidas y bien alineadas”.

    Otros consejos son “involucrar a las partes interesadas desde el principio y buscar resultados equitativos” o evaluar y mitigar el riesgo de los efectos de fuga y sustitución con la imposición de nuevos impuestos.

    La OCDE subraya el problema de la pérdida de biodiversidad recordando que desde 1980 el tamaño medio de las poblaciones de fauna silvestre que han sido objeto de estudio se han reducido en un 73% y que hay aproximadamente un millón de especies vegetales y animales que se encuentran actualmente en peligro de extinción.

    Con información de EFE.

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