Los funcionarios de la Reserva Federal se preparan para reunirse el martes en una sesión de dos días, en medio de crecientes preocupaciones sobre la independencia del banco central y la incertidumbre respecto a la composición de su comité de política monetaria, mientras el presidente Donald Trump avanza con un esfuerzo apresurado por reformar un pilar de la economía estadounidense.
Se espera que un tribunal federal de apelaciones decida el lunes si la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, puede continuar en su puesto mientras está pendiente el litigio por el intento de Trump de destituirla.
El fallo podría alterar la posición de la Reserva Federal como institución en gran medida libre de la influencia del poder ejecutivo en el establecimiento de la política monetaria, o reafirmarla al menos por ahora. Sin embargo, tras la decisión del tribunal se anticipa una apelación inmediata ante la Corte Suprema de Estados Unidos, lo que añadiría una complicación al estatus de Cook de cara a la reunión de esta semana.
Al mismo tiempo, se espera que el Senado confirme este lunes a Stephen Miran, jefe del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, para ocupar un puesto vacante en la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal. Su incorporación posicionaría al candidato de Trump para juramentarse rápidamente y participar en la reunión como una voz afín a la administración, que ha insistido en fuertes recortes de tasas.
El propio Trump reiteró ese llamado el lunes, publicando en redes sociales un mensaje dirigido al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell: “DEBE RECORTAR LAS TASAS DE INTERÉS, AHORA, Y MÁS DE LO QUE TENÍA EN MENTE. ¡¡¡LA VIVIENDA SE DISPARARÁ!!!”.
La Reserva Federal, cautelosa ante los riesgos de inflación, se inclina a recortar su tasa de referencia en un cuarto de punto porcentual, situándola en un rango de entre 4% y 4.25%, al concluir su reunión del miércoles. El ajuste responde a la creciente preocupación por la desaceleración en la creación de empleo y el aumento del desempleo.
Podrían aplicarse más recortes en octubre y diciembre, pero a un ritmo más moderado que el exigido por Trump. El pedido presidencial de reducir la tasa hasta 1% es considerado por muchos economistas como desalineado con lo necesario para mantener la inflación bajo control, salvo en un escenario de recesión.
Aun así, lo más relevante de la reunión no sería tanto la decisión de tasas, sino la llegada de Miran y las implicaciones de la situación de Cook para la independencia institucional de la Fed y la orientación futura de la política monetaria estadounidense. Trump también podrá reemplazar a Powell cuando su mandato como presidente de la Fed expire en mayo próximo.
El enfoque de Miran podría revelar los planes de Trump
En una encuesta reciente del Departamento de Economía de la Universidad de Duke, 24 de los 25 exfuncionarios y exempleados de la Reserva Federal consultados señalaron un riesgo “elevado”, “serio” o “extremo” de que un debilitamiento de la independencia del banco central derive en una política monetaria demasiado laxa y en mayor inflación, el resultado clásico cuando los funcionarios electos ejercen influencia directa sobre las decisiones.
Si la confirmación y juramentación de Miran se concretan como se espera, podrá votar —y disentir, si lo desea— en la decisión de tasas de esta semana, además de presentar un conjunto de proyecciones económicas para el “diagrama de puntos” de la Fed. Esto podría evidenciar rápidamente si coincide con el pedido de Trump de reducir la tasa al 1%.
De hecho, la forma en que Miran desempeñe su cargo podría ofrecer pistas sobre los planes de la administración Trump para el banco central. Aunque no cuente con mayoría para impulsar cambios drásticos, podría incidir en la discusión pública sobre la política monetaria, las operaciones de la Fed, el estado de la economía y la cultura institucional, aspectos que ha criticado en escritos anteriores.
El hecho de que estas cuestiones se planteen refleja, según analistas, la pérdida de prestigio del banco central estadounidense, cuyo aislamiento frente a la Casa Blanca ha sido durante décadas un pilar de la confianza global en el dólar como activo relativamente libre de riesgos.
“Cuanto más tiempo permanezca la Fed en la mira política, mayores serán las probabilidades de que se erosione su aislamiento de la política partidista, debilitando un pilar fundamental de una política monetaria eficaz”, señaló Christopher Hodge, economista jefe para Estados Unidos de Natixis.
“El miércoles llegará y se irá, y se parecerá a todas las demás reuniones de la Fed… No creo que veamos fuegos artificiales”, añadió, al tiempo que advirtió que las próximas sesiones podrían mostrar divisiones más marcadas dentro del FOMC, lo que sería revelador sobre el dinamismo del comité.
El fallo sobre Lisa Cook en el centro del debate
La legislación que regula a la Reserva Federal busca garantizar que sus gobernadores permanezcan libres de influencia política al fijar las tasas de interés, un principio respaldado por décadas de práctica y de estudios que muestran que, cuando los funcionarios electos determinan las tasas, el resultado suele ser inflación elevada.
Trump sostiene que Cook debe ser destituida de la Junta de la Reserva Federal por presuntamente haber hecho una declaración falsa en una solicitud de hipoteca antes de integrarse al organismo. Cook niega haber actuado mal y no enfrenta cargos criminales.
La Reserva Federal ya había señalado que acataría cualquier decisión judicial respecto al estatus de Cook.
Con información de Reuters
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