Thea Sofie Loch Næss es una actriz noruega que participó en la exitosa serie británica The Last Kingdom (2018) y que ahora interpreta a Cenicienta en La hermanastra fea (Noruega, 2025), de Emilie Blichfeldt, que estrena en la cartelera mexicana.
Esta aproximación al relato de Cenicienta, que hicieran popular los hermanos Grimm y Charles Perrault y que Disney volviera parte del imaginario colectivo con su largometraje de animación, tiene una visión de tintes macabros y tono satírico en una historia sobre el peso de la belleza en una sociedad que la premia como valor de cambio.
Como el título lo indica, la protagonista no es Cenicienta (llamada Agnes en esta fábula escabrosa con música que remite al terror setentero a la Dario Argento), sino Elvira (Lea Myren), una de sus dos nuevas hermanastras. Ella se ha mudado junto con su familia al castillo de Otto (Ralph Carlsson), pues su madre, Rebekka (Ane Dahl Torp, una de las actrices noruegas más respetadas), contraerá nupcias con el padre de Agnes.
Sin embargo, todo se viene a pique con la muerte de él en plena cena de la noche de bodas. Así que cuando llega la invitación al baile en el que el Príncipe Julian (Isac Calmroth) elegirá a una esposa entre las solteras vírgenes del reino, parece la salida esperada para las mujeres que han quedado en bancarrota. Y es entonces cuando la película transita hacia el tema de los cánones de belleza y los extremos por alcanzarlos con toda la crudeza del body horror entre el glamour de bailes y vestimentas decimonónicos y un humor desgarrador.

El sueño de Thea
“Como niña, mi sueño más grande en todo el mundo fue ser actriz. Y mi sueño más grande después de eso fue ser princesa –explica Thea Sofie en entrevista con Forbes–. Y los pude hacer ambos, así como interpretar un papel tan icónico como el de Cenicienta, pero no según la historia de Disney, sino en un filme que pone la historia de cabeza y que en realidad tiene algo que decir. Y no se trata de una historia de una damisela en apuros, sino de la de un ser humano real. Además, Emilia es una cineasta increíble”.
Para construir el personaje de Cenicienta, Thea y Emilia, la directora, platicaron mucho al respecto. “Ambas luchamos contra inseguridades del cuerpo, ¿cómo hacemos que Agnes sea quien ella es?”. Y no se trata de su belleza, sino de su naturaleza. A su personaje le parece natural, explica Thea, merecer el amor, pertenecer a cierta clase social. “Todo sucede naturalmente. El sexo es natural, mientras que para Elvira nada es natural. Hemos visto a Cenicienta como una víctima que se salva de eso porque es tan buena, hermosa e inocente. Pero esta Cenicienta tiene una agenda y la lleva a cabo. Y termina con el príncipe no porque lo eligió, sino porque así tiene que ser: ‘no quiero estar con este fulano, pero es mi manera de salir’”.
Para Thea era realmente importante que su Cenicienta pareciera real. “No es perfecta, comete errores, pero ante mis ojos, no es una villana. Entiendo por qué hace lo que hace. Alguien entró y tomó su vida, y todo el mundo piensa que ella es la villana en este filme. Y eso es tan genial, porque significa que todos empiezan a simpatizar con Elvira, con la hermosa hermana. Y no es una historia de Cenicienta, ella es una antagonista, sino la historia de Elvira, y es importante que la cuenten”.
La directora, dice la actriz de 29 años, le permitió al elenco aportar elementos para redondear la construcción de sus respectivos personajes. “Todos nos sentimos libres en ese espacio. Es una manera increíble de trabajar como actriz. Tienes mucha confianza en el director, pero también te permite traer lo que tienes”.
Y aunque ella no tuvo escenas físicas extremas como las de Lea (como sus modificaciones de nariz o el corte al que se alude en uno de los carteles promocionales para entendimiento de quien conoce el cuento de los Grimm), una de las más difíciles de filmar fue una que ocurre en una cena cuando su personaje le pregunta a su madrastra cuándo van a enterrar a su padre, cuyo cuerpo se descompone en una habitación. “Ese día me sentí tan insegura, probablemente era la persona más insegura alrededor de esa mesa. Pero tenía que tener confianza y demostrar cierto poder. Tenía que abandonar a Thea Sofie y dejar que Agnes tomara el control. Porque tenía que calmar mis inseguridades y tratar de encontrar este sentido de pertenencia dentro de mí que ella tiene”.
Thea dice que el tema principal de La hermanastra fea es el de la belleza. “Creo que es como si estuviéramos atrapados en este sistema de belleza donde nadie gana. Cenicienta representa el ideal, pero también es una prisionera de esto, donde su moneda es su belleza. Y espero que se vea de una manera en la que el sueño no es ser perfecto, sino que tienes que amarte a ti mismo. Eso sería genial, pero cuesta trabajo la aceptación de uno mismo. Es un tema que necesita ser hablado”.
Actuar con todos los vestuarios de época en locaciones ubicadas en antiguos castillos fue muy divertido. “Nuestro diseñador de vestuario, Manon (Rasmussen), ha trabajado en casi todas las películas de Lars von Trier (desde Bailando en la oscuridad hasta Ninfomanía). Fue increíble poder vestir estas hermosas ropas y caminar por estos antiguos castillos. Y también ayuda mucho con el personaje, porque tienes que estar de cierta manera, tienes que caminar de cierta manera. Así que te da libertad como actor cuando estás en esos entornos y ves esas ropas”.
Además, todo el elenco creó lazos de amistad. “Y Alma, la madrastra, es una de las mejores actrices de Noruega. Y creo que para todos nosotros estar ahí, ver su trabajo y aprender de ella fue genial”. Antes de la filmación platicaron sobre el guion y ensayaron los bailes porque aunque breve, la escena del baile es la del clímax. “Isac, que es el príncipe, y yo éramos los peores bailarines de todos. Y teníamos que bailar como si se nos diera naturalmente. Fue divertido aprender a bailar”.
–¿Qué te motiva a seguir contando historias?
–No sé, es como con este filme, por ejemplo. Es un regalo tener que ser parte de algo y ver que llega a un público de todo el mundo, de todos los tipos de gente, que se inspira o habla al respecto. Crear eso es un honor, porque me encanta. Uno de mis sentimientos favoritos en el mundo, es cuando voy al cine y al salir, tengo un nuevo pensamiento o una nueva sensación. Y siento que mucho de lo que hacemos hoy parece que solo es para llenar el vacío. Así que hacer algo que realmente provoca que la gente piense, se ría o se divierta, es un honor, realmente.
–Cuando empezaste a grabar este filme, ¿te imaginaste promoverlo en todo el mundo?
–Creo que siempre fue un sueño que fuera un film festivalero, esperaba que llegara a Sundance. He esperado 15 años como actriz, así que verlo suceder de repente es mágico. Pero lo más importante es que no esperaba que realmente encontrara a su público y su hogar, de alguna manera. Y es tan genial cuando eso sucede.
–¿Qué tipo de personajes te gusta interpretar?
–Realmente me encanta cuando puedo desafiarme. Sería muy fácil para mí hacer los papeles de la chica amable, pero cuando puedes interpretar a alguien con poder, con fuerza, que no es solo la chica buena, creo que es muy divertido. Y también me gusta estar en películas con corazón. Admiro todos los filmes como este, que también son muy ambiciosos visualmente. Es muy divertido cuando tienes la oportunidad de crear un universo.
–¿Qué sigue para ti?
–Ahora estoy grabando con Isac en Suecia. Él ha escrito una película que va a estar en los cines suecos el próximo verano. Así que lo estoy haciendo, lo cual es increíble. De nuevo, trabajar con amigos es lo mejor.
*Javier Pérez hace reportaje, crónica y entrevista, así como crítica de cine y cobertura de temas culturales. Dirige ForoFoco. Nadie quiere acompañarlo al cine: no para de comer palomitas ni de hablar de otra cosa.
Sigue la información sobre los negocios y la actualidad en Forbes México
¿Te gusta informarte por Google News? Sigue nuestro Showcase para tener las mejores historias
