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    El lobo marino de California, una especie emblemática de Norteamérica que dominó históricamente las costas de Oregon a Sonora, vive momentos de esperanza gracias a una iniciativa de reforma a la Ley General de Vida Silvestre que se discute en el Senado.

    Dicha propuestas tiene el objetivo de recuperar una población que, según datos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), ha pasado de 45 mil ejemplares censados en 1991, a poco más de 18 mil en la actualidad.

    Esta problemática tiene su origen en el cambio climático y la contaminación causada por redes de pesca y otra basura plástica que flota en el océano. Ya que, al quedar atrapados en estas mallas plásticas, especies como lobos marinos, mantarrayas gigantes, tortugas y manatíes sufren lesiones graves y dolor crónico que los lleva a la muerte. 

    Sin embargo, en los últimos años, la conservación del lobo marino en el golfo de California se ha convertido en una prioridad gracias a la labor de la reconocida documentalista Eréndira Valle Padilla y la asociación Cabet Cultura y Ambiente, basadas en La Paz, Baja California Sur. 

    Egresada de la hoy Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (CUEC) de la UNAM, esta cineasta, galardonada por el gobierno mexicano con el Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza por cintas como “Azul Intangible”, encabeza el proyecto Rescate de Lobos Marinos desde 2015. 

    Foto: Cortesía Ectagono

    El proyecto de conservación puesto en marcha por Valle Padilla y equipo atiende una región en Baja California Sur y Sonora donde el sufrimiento de la vida silvestre es cotidiano. “La realidad que se vive aquí en el mar de Cortés me hizo darme cuenta de que el rescate requería sumar aliados en empresas y gobiernos”, apunta la documentalista. 

    Además de los retos en campo, el equipo de rescate identificó dos problemáticas: la dificultad física de desenmallar a los lobos marinos y la dificultad legal de interactuar con una especie y un área natural protegidas. 

    Para atender el primer reto, esta agrupación desarrolló y registró una herramienta llamada “gancho Diana”, que agiliza el rescate de lobos marinos atrapados sin necesidad de romper las redes de pesca ni manipular o lastimar al animal. Esta innovación, incluso, ayudaría a que ambientalistas, pescadores y prestadores de servicios turísticos puedan ser capacitados y colaboren de manera activa para salvar a la vida silvestre. 

    En 2024, el proyecto Rescate de Lobos Marinos estableció una alianza con la campaña Renacer de los Ecosistemas, de Ectagono y Ríos Tarango A.C, con el apoyo de BBVA México, para recibir inversión socioambiental. El acuerdo alcanzado permitió que Valle y su equipo terminaran el desarrollo del “gancho Diana” y que se incrementara el número de visitas de trabajo a las colonias de lobos marinos que habitan la Isla Espíritu Santo y sus inmediaciones, una zona declarada Patrimonio de la Humanidad desde 2005. 

    El segundo reto, relativo al marco legal, consiste en que México no cuenta con una norma específica para desenmallar lobos marinos y otras especies, por lo que hoy aplica un trámite lento y difícil de cumplir, que exige que diversas instancias del gobierno federal se notifiquen entre sí para atender la emergencia ambiental que implica un animal que se encuentra entre la vida y la muerte. 

    Además, la regulación actual dificulta que grupos ambientalistas apoyados por empresas y organizaciones colaboren de manera eficiente en el rescate de lobos marinos, lo que impide alcanzar un punto de inflexión histórico para la recuperación de esta especie. 

    En marzo de este año, una iniciativa de reforma a la Ley General de Vida Silvestre fue presentada y aprobada en la Cámara de Diputados, a propuesta de la diputada Xóchitl Zagal Ramírez, de la Ciudad de México; la cual contó con la asesoría técnica de activistas y agrupaciones ambientales del mar de Cortés. 

    Ahora, el paso definitivo para que México salve a sus lobos marinos y se convierta en un caso de éxito internacional que pueda facilitar la conservación en otros países, se discute en el Senado. “El Senado tiene la posibilidad de ayudarnos a actualizar esta reforma tan importante para la conservación de la biodiversidad en el golfo de California”, concluyó Valle.

    Lobo Marino Foto: Cortesía Ectagono

    La iniciativa aprobada por los Diputados señala que la nueva legislación reduce la conflictividad entre la vida silvestre y las actividades pesqueras, protege a los ambientalistas de ser criminalizados por su actividad tal como establecen el Acuerdo de Escazú y otros pactos internacionales firmados por México y, por último, permite que las y los mexicanos cumplamos con nuestras obligaciones internacionales para la protección de la vida marina. El proyecto ejemplifica la voluntad de activistas, empresas y gobierno en México para conservar la biodiversidad marina. 

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