América Latina se encuentra en un momento crítico en su transformación digital, una oportunidad crucial para superar desigualdades persistentes y avanzar hacia una economía más conectada, inclusiva y sostenible.
Alcanzar esta visión va mucho más allá de simplemente expandir el acceso; requiere fomentar la innovación, empoderar a las comunidades vulnerables y alinear el crecimiento digital con objetivos globales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
Para finales de 2024, aproximadamente el 67% de la población de América Latina utilizaba internet móvil, reflejando un progreso constante en la inclusión digital. Esta expansión ha generado beneficios económicos significativos: las tecnologías y servicios móviles representan alrededor del 8.2% del PIB de la región y apoyan casi dos millones de empleos. Sin embargo, el progreso está empezando a desacelerarse, y conectar a las millones de personas que aún permanecen sin acceso es esencial para realizar el pleno potencial del desarrollo económico y social que permite la digitalización. Mantener el ritmo requerirá una inversión continua en redes de alto rendimiento, eficientes en energía y confiables, que formen la base para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
Sostenibilidad en la transformación digital
La conectividad digital es un catalizador para el desarrollo sostenible, impulsando el crecimiento económico, expandiendo el acceso a servicios esenciales, fomentando la inclusión y apoyando la acción climática mediante una infraestructura más inteligente y eficiente. Por esta razón, la sostenibilidad debe estar en el centro de la transformación digital de América Latina.
Más allá de las ganancias económicas, tecnologías como el 5G, la Inteligencia Artificial (IA) e Internet de las cosas (IoT) pueden desempeñar un papel transformador en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Estas tecnologías digitales podrían ayudar a reducir las emisiones globales hasta un 15% para 2030, optimizando las operaciones industriales, las cadenas de suministro y los sistemas energéticos mediante una conectividad inteligente.
Aunque la digitalización puede apoyar la descarbonización, el rápido aumento de dispositivos conectados, junto con el desarrollo y adopción de sistemas de IA, también genera preocupaciones sobre el incremento en el consumo de energía. Según el recientemente publicado Informe de Movilidad de Ericsson, el uso de electricidad sigue en aumento, impulsado en gran medida por la IA. Como resultado, las emisiones de gases de efecto invernadero han disminuido solo ligeramente en comparación con 2024. Las previsiones actuales indican que esta mayor tasa de crecimiento en el consumo de electricidad continuará hasta 2025 antes de volver gradualmente a niveles previos, aunque esto dependerá de cómo evolucione la IA.
No obstante, la evidencia muestra que a medida que se expande la penetración de banda ancha, las emisiones tienden a disminuir cuando la eficiencia de la red mejora correspondientemente. En este contexto, continuar mejorando la eficiencia de las redes es esencial. Mantener esta trayectoria positiva requerirá redefinir lo que consideramos “la mejor red”: no solo aquellas con un rendimiento superior, sino también las diseñadas para ser eficientes en energía, sostenibles y confiables.
5G: la oportunidad de construir las mejores redes
A medida que la región entra en la era del 5G, su potencial transformador se hace cada vez más evidente en industrias y sociedades. El 5G no es solo un salto en velocidad, latencia y capacidad; representa un hito en la construcción de redes sostenibles y eficientes en el uso de energía. Es el estándar más avanzado en términos de conciencia energética, con el rendimiento energético de la red completamente integrado en el diseño de esta tecnología móvil de última generación. Sin embargo, lograr capacidades ampliadas y un menor consumo de energía requiere un cambio de paradigma. Empresas líderes en TIC como Ericsson están definiendo un plan claro para “romper la curva energética”, convirtiéndose en un cambio de juego.
Romper la curva energética requiere una estrategia integral que refuerce el rendimiento energético de la red en todos los niveles. Este enfoque se centra en cuatro elementos clave, que pueden implementarse en cualquier orden para lograr avances significativos. Primero, modernizar la red con las últimas tecnologías eficientes en energía sienta las bases para un menor consumo.
Para apoyar este primer paso, Ericsson estableció un objetivo ambicioso: reducir en un 40% el consumo energético de los nuevos tipos de sitios de estaciones base de radio para 2025. Gracias a una innovación constante y un fuerte compromiso con la sostenibilidad, nos enorgullece haber alcanzado este objetivo seis meses antes de lo previsto. Sobre la base de este impulso, ahora hemos establecido un objetivo más ambicioso: lograr una reducción del 50% en el consumo energético de los nuevos tipos de sitios de estaciones base para 2027.
En segundo lugar, activar el software de ahorro de energía, como la funcionalidad de modo de suspensión, ayuda a reducir el uso de energía del equipo de radio sin afectar la experiencia del usuario. En tercer lugar, construir 5G con precisión garantiza que los operadores desplieguen el equipo adecuado en los lugares correctos para maximizar tanto el rendimiento como la eficiencia. Finalmente, operar la infraestructura del sitio de manera inteligente, respaldada por inteligencia artificial, permite a los proveedores de servicios gestionar y optimizar el uso de energía de manera más proactiva. En conjunto, estas acciones crean un camino hacia redes significativamente más sostenibles.
Hacia un futuro conectado y sostenible
América Latina ofrece un inmenso potencial, no solo para cerrar las brechas socioeconómicas existentes, sino para impulsar un crecimiento económico sostenible y de alto rendimiento. Los operadores en la región ya han logrado avances considerables, reduciendo las emisiones operativas por conexión en un 46% en los últimos años, demostrando un fuerte compromiso con redes más limpias y eficientes. Al continuar priorizando la sostenibilidad, modernizando la infraestructura eficiente en energía y fortaleciendo la seguridad y la resiliencia, la región puede posicionarse como líder global en innovación digital.
Con una estrecha colaboración entre gobiernos, industria y comunidades, América Latina puede acelerar su transición hacia un futuro conectado, seguro e inclusivo. En este contexto, el 5G representa mucho más que una nueva generación de tecnología; es una oportunidad definitoria para fusionar la excelencia tecnológica con la responsabilidad ambiental. Adoptar enfoques como “Romper la Curva Energética” permite a los proveedores de servicios fortalecer el rendimiento de la red, reducir la huella de carbono y desbloquear oportunidades transformadoras para la sociedad en general.
La industria de telecomunicaciones no solo está conectando a personas y empresas, sino que también está contribuyendo a un mundo mejor y más sostenible. Con una colaboración mejorada entre sectores, América Latina puede solidificar su posición como líder global en innovación digital, allanando el camino hacia un crecimiento inclusivo, infraestructura segura y comunidades resilientes.