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    La decisión de la administración Trump de anular un análisis jurídico de la era Obama que sustentaba las normas sobre gases de efecto invernadero sembrará confusión y añadirá costos tanto para empresas como para inversionistas, afirman defensores de accionistas y gestores de portafolios.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha calificado el cambio climático como un “engaño”, planea el jueves rescindir formalmente las conclusiones científicas de 2009 que vincularon el dióxido de carbono con riesgos para la salud, datos que han guiado los estándares de contaminación durante más de 15 años.

    Se trata del retroceso más amplio hasta ahora en la política climática de la administración republicana, que se suma a una serie de recortes regulatorios y otras medidas destinadas a liberar el desarrollo de combustibles fósiles y frenar el despliegue de energías limpias.

    Gestores de activos y activistas accionarios señalan que la medida dejará a las empresas en un limbo, preguntándose si deberán corregir el rumbo bajo una futura administración. Es probable que cambie poco para las grandes multinacionales, que deberán cumplir con estándares de emisiones más estrictos en otras partes del mundo.

    “Este retroceso crea una profunda incertidumbre para las empresas que ya han invertido miles de millones en la reducción de emisiones”, dijo Marcela Pinilla, directora de inversión sostenible en Zevin Asset Management.

    “Estamos interrumpiendo una trayectoria hacia una economía baja en carbono justo cuando las empresas han comprometido capital sustancial en esa transición… Quienes reviertan el rumbo enfrentan el riesgo de activos varados si las políticas vuelven a cambiar”.

    PLANIFICACIÓN INTERMITENTE

    Beth Williamson, responsable de investigación en renta variable sostenible en Calamos Investments, señaló que la medida “añade otra capa de incertidumbre regulatoria para las industrias intensivas en carbono” y puede trasladar el riesgo a otros ámbitos.

    Esa planificación “intermitente” también introduce volatilidad en la cadena de suministro, afectando a proveedores en semiconductores, electrónica de potencia y equipos industriales, indicó Williamson, quien también es gestora asociada de portafolio.

    Andrea Ranger, directora de defensa de accionistas en Trillium Asset Management, afirmó que la derogación podría dificultar que los inversionistas identifiquen ganadores en la transición y crea incertidumbre para empresas con grandes planes de gasto de capital.

    “Porque si la próxima administración llega y dice ‘sí, vamos a hacerlo otra vez’, se produce un efecto de latigazo”.

    La reversión añadiría costos operativos adicionales que la mayoría de los consejos de administración no están dispuestos a asumir, agregó Jonathan Pragel, director ejecutivo en Calvert Research and Management, parte de Morgan Stanley Investment Management.

    “El costo de eliminar esta infraestructura y luego tener que reconstruirla si hay otro cambio en el régimen de reportes es una propuesta realmente costosa”.

    Los compromisos de empresas estadounidenses para alcanzar emisiones netas cero en toda su operación para 2050 crecieron 9% en 2025, según datos de la organización sin fines de lucro Net Zero Tracker, con 304 firmas del índice Forbes Global 2000 adoptando ese objetivo, frente a 279 el año anterior.

    PRESIÓN DE LOS INVERSIONISTAS

    Aunque los fabricantes de automóviles podrían quedar liberados de requisitos federales de reporte, sus inversionistas y otros países seguirán exigiéndolos, incluidos reguladores en la Unión Europea y en otras regiones.

    Con información de Reuters.

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