Una semana después del inicio de los bombardeos de Estados Unidos contra Irán, México enfrenta un panorama complejo y dividido en el mercado de combustibles, derivado del nerviosismo en los mercados globales y de las restricciones en las rutas marítimas de petróleo.
Derivado de los ataques, el riesgo para la navegación provocó que navieras redujeran el tránsito y evitaran la zona, generando un bloqueo “de facto” en el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo en el Golfo Pérsico por donde se comercializa una quinta parte del petróleo mundial. La decisión provocó incertidumbre respecto al abasto de combustible de países como Corea del Sur, China, India, Japón y otros de Medio Oriente.
Por ahora, en México, el desabasto no representa un riesgo, incluso si el conflicto se prolonga durante semanas o meses, ya que el consumo interno no depende del crudo comercializado en esa región. Sin embargo, el alza de precios sí afecta al país.
En el periodo del 27 de febrero al 05 de marzo de 2026, por ejemplo, la gasolina magna registró un aumento de 2.14 pesos por litro, la premium de 2.45 pesos por litro y el diésel de 6.60 pesos por litro en México, incluyendo las variaciones del tipo de cambio USD/MXN.
Para el especialista en logística y distribución de hidrocarburos, Santiago Corona, la volatilidad de los precios internacionales del crudo y de los productos refinados es un problema directo, porque México importa casi la mitad de la gasolina que se consume en el país, principalmente del sur de Estados Unidos.
“Para México, el impacto se refleja principalmente en los precios internacionales, más que en la disponibilidad física de combustibles… Por lo que el principal riesgo inmediato es la volatilidad en los precios internacionales del crudo y de los refinados, y no un problema de abasto”, asegura Corona.
Para el viernes 6 de marzo, el barril de petróleo crudo West Texas Intermediate (WTI) alcanzó 90.05 dólares, mientras que el barril de Brent llegó a 92.02 dólares. Ante esta tendencia, el país podría experimentar inflación en distintas actividades económicas, como el transporte terrestre de carga, el transporte marítimo, la aviación, la producción de plásticos, los costos de maquinaria, así como en la compra de fertilizantes para el campo.
Subsidio al IEPS, una alternativa
Derivado de este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum abrió la posibilidad de implementar un subsidio al IEPS en las gasolinas para amortiguar el alza de precios.
Aunque la decisión sigue en análisis, el especialista explicó que este estímulo fiscal “contribuiría a mantener la estabilidad del mercado interno y a mantener precios más estables para el consumidor final”.
De acuerdo con un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, los valores del IEPS 2D de los productos magna, premium y diésel se mantendrán sin subsidio durante la semana del 7 al 13 de marzo.
Sin embargo, el especialista Santiago Corona aclara que esta medida se actualiza semanalmente, por lo que el subsidio podría implementarse en el futuro, de ser necesario. Incluso, recalcó que “el gobierno federal podría recurrir nuevamente a un estímulo complementario, como el aplicado en el conflicto entre Rusia y Ucrania”.
“México con una ventaja relativa”, destaca Corona
En medio del complejo panorama económico de México, el especialista en logística y distribución de hidrocarburos considera que el país podría aprovechar el incremento de los precios del crudo y los bloqueos en el estrecho de Ormuz para posicionarse como una alternativa seria de exportación de crudo en el mercado global.
“Cuando se restringe el suministro proveniente del Golfo Pérsico, los compradores internacionales suelen buscar fuentes alternativas en países como Estados Unidos, Brasil, México, Guayana o Canadá”, explicó.
Actualmente, México es el cuarto productor de petróleo en el continente americano con 1.6 millones de barriles diarios, de acuerdo con el último reporte anual de Pemex.
Además, señala Santiago Corona, el país dispone de infraestructura clave, como refinerías, terminales de almacenamiento y diversos medios de transporte —como autotanques, ferrocarril, puertos y ductos— para transportar y distribuir el combustible de forma acelerada.
EUA e Irán no dan marcha atrás
Por ahora, los gobiernos de Estados Unidos e Irán no han cedido ante los ataques y las víctimas siguen en aumento. Hasta el cierre de esta publicación, más de mil 200 personas habían muerto y 5 mil 700 civiles habían resultado heridos por los ataques armados entre ambos países.
El hecho más destacado ocurrió frente a la costa de Sri Lanka, donde un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní, en el que murieron 87 personas hasta ahora. Este es el primer hundimiento en un conflicto desde la Segunda Guerra Mundial.
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