Los inversores, que reevalúan las posibles consecuencias económicas de la guerra en Irán, están vendiendo activos en todo el mundo, desde bonos gubernamentales hasta acciones y oro, reavivando los temores de que los mercados puedan volverse vulnerables a una mayor desestabilización.
Los precios del petróleo se dispararon hasta los 119 dólares por barril este jueves, después de que Irán atacara instalaciones energéticas en todo Medio Oriente tras el ataque israelí al yacimiento de gas de South Pars.
Los precios del gas en Europa aumentaron un 22% en tan solo un día, lo que pone de manifiesto la dependencia energética de la región.
El impacto se sintió a nivel mundial y se vio exacerbado por las señales de línea dura de los bancos centrales, incluida la Reserva Federal de Estados Unidos, con la inusual coincidencia de que todos los bancos centrales del G7 se reunieran en menos de 24 horas.
Los operadores, cada vez más preocupados por los riesgos inflacionarios, ya no confían en que la Reserva Federal recorte las tasas este año y aumentaron sus apuestas a una subida de tipos en los bancos centrales europeos, que esperan que respondan mejor al alza de los precios de la energía tras la crisis energética de 2022, que disparó la inflación.
Estas preocupaciones provocaron un nuevo repunte de los rendimientos de los bonos gubernamentales desde Gran Bretaña hasta Italia y Estados Unidos este jueves.
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El impacto fue más pronunciado en el Reino Unido, donde los rendimientos a dos años, sensibles a las expectativas sobre los tipos de interés, subieron más de 30 puntos básicos. Se encaminaban a su mayor aumento diario desde el fallido plan económico de 2022 de la ex primera ministra Liz Truss.
Como señal de que los inversores, que de acuerdo con los analistas descontaron hasta ahora un conflicto relativamente breve, están cada vez más preocupados, el oro cayó un 4%. Las bolsas europeas se encaminaban a su segunda mayor caída diaria desde el inicio del conflicto.
Incluso el dólar, uno de los pocos beneficiados del conflicto, cayó frente a otras divisas el jueves, un 1% frente al yen y un 0.6% frente al euro.
“Por primera vez, esto ha involucrado a la infraestructura energética en el conflicto”, declaró Nick Kennedy, estratega de divisas de Lloyds, refiriéndose a los últimos ataques.
“Se trata de una clara escalada y no se sabe adónde nos llevará, por lo que los mercados tienen razón al ser un poco más cautelosos, ya que se ha cruzado el punto de no retorno”.
Con información de Reuters
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