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    Los reyes de España entregaron este miércoles el Premio Cervantes 2025, el más importante de las letras hispanas, al escritor mexicano Gonzalo Celorio, en una ceremonia que se celebra en el Paraninfo de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares.

    El premiado, que llegó al recinto con más de una hora de antelación, fue recibido con honores por una compañía militar mixta liderada por la Brigada de paracaidistas y con una sección de cada uno de los tres ejércitos.

    Celorio (Ciudad de México, 1948) fue distinguido por el jurado como “escritor integral: creador, maestro y lector apasionado” y autor de una obra que es “al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana”.

    La imagen de la tuna (tradicional grupo musical universitario español) rodeando al mexicano Gonzalo Celorio y entonando ‘Ay, Jalisco’ en el patio del paraninfo de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares fue el colofón de la entrega del Premio Cervantes 2025 en una ceremonia que hermanó a España y México .

    Esa hermandad, en la que ha hecho hincapié el rey Felipe VI en su discurso, se celebró premiando a un escritor con antepasados españoles y cubanos, cuya obra bucea en la memoria familiar y trasgrede las fronteras de los géneros.

    Las historias de emigración y exilio de su familia pero también “de bonanzas ubérrimas y latrocinios arteros, de vicios inconfesable y amnesias enajenantes” protagonizaron el discurso de Celorio, que sonó alto y claro, a pesar de los problemas de garganta que arrastra a consecuencia de un cáncer.

    Celorio, que acudió acompañado por su mujer, un hermano, un hijo y un nieto, comenzó con un emocionado recuerdo de su padre en el lecho de muerte, hace 64 años, y el momento en que se despidió de él. Fue el último en hacerlo de los doce hermanos que componen su familia y éste le dijo: “Tú llegarás, hijo (…). Si no puedes, yo te empujo”.

    También recordó a su madre, ferviente lectora que, una vez, cuando otro de los hermanos del escritor se debatía entre la vida y la muerte a causa de una perotinitis, le prometió a la Virgen del Perpetuo Socorro que, si lo salvaba, dejaría de leer novelas durante cinco años, el mayor sacrificio que podía ofrecer.

    Mencionó a su abuelo, que salió de un caserío de Asturias (en Vibaño) a mediados del XIX para “hacer las Américas” y a su abuela materna, nacida en La Habana “cuando ésta era una provincia española”. De su padre también desveló que le escribía a su madre una carta de amor todos los días, aunque ambos estuvieran en casa.

    “Su vida y su trayectoria nos recuerdan que México y España son más que países hermanos: son culturas entrelazadas por la lengua y la cultura, unidas por una cercanía sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo”, indicó Felipe VI.

    Buena parte la antología familiar de Celorio y de su “poética narrativa” las ha plasmado en la trilogía formada por ‘Tres lindas cubanas’ (2006), ‘El metal y la escoria’ (2014) y ‘Los apóstatas’ (2020), editadas por Tusquets.

    Entre los asistentes a la ceremonia, presidida por los reyes, el escritor y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y otros escritores y académicos como el nicaragüense Sergio Ramírez, el español Luis Mateo Díez (Premio Cervantes 2023) o el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado.

    El séptimo mexicano en recibir la más alta distinción de las letras hispanas también hizo hincapié en su discurso en ese hermanamiento entre países al asegurar que “la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y la cultura españolas” y que “México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes denominó felizmente ‘el territorio de la Mancha'”.

    Mientras que el ministro español de Cultura, Ernest Urtasun, relacionó la obra de Celorio con los exiliados españoles en México, entre ellos el poeta Luis Cernuda, “emblema del exiliado”.

    “Este premio Cervantes es, por ello, un recordatorio vivo y un homenaje a aquella generación fulgurante de la historia común de México y España, con la que siempre estaremos en deuda”, señaló el ministro, que recordó cómo Cernuda fue conferenciante en la Universidad Autónoma de México, donde Celorio encontró después “su casa para siempre”.

    Una vez finalizado el acto, el escritor posaba feliz con su medalla cervantina al cuello, que no se piensa quitar nunca, según dijo a los periodistas, tratando, ahora sí, de reservarse la voz para el acto de esta tarde, el comienzo de la tradicional lectura continuada del Quijote en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con motivo del día del libro.

    El jurado del premio, dotado con 125,000 euros (unos 146,000 dólares), dijo de Celorio que es un “escritor integral: creador, maestro y lector apasionado” y autor de una obra que es “al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana”. 

    ‘La nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y cultura españolas’: Celorio

    El escritor mexicano Gonzalo Celorio aseguró este jueves que “la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y la cultura españolas”, en su discurso de aceptación del Premio Cervantes 2025, que recibió de manos del rey de España, Felipe VI.

    “México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes denominó felizmente ‘el territorio de la Mancha'”, afirmó en una ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

    El escritor y director de la Academia Mexicana de la Lengua recordó que, tras la independencia, su país quiso articular una literatura propia en una lengua que “inopinadamente” sintió ajena, “cuando, sin ella, ni México ni ningún otro país hispanoamericano habría podido configurar su nacionalidad”.

    El discurso del séptimo autor mexicano en recibir la más importante distinción de las letras hispanas se centró en elogiar el humor y la libertad en Cervantes y en reivindicar “la literatura del yo” más allá de los límites que establecen los géneros estancos.

    Comenzó, no obstante, con un emocionado recuerdo de su padre en el lecho de muerte, hace 64 años, y el momento en que se despidió de él. Fue el último en hacerlo de los doce hermanos y éste le dijo: “Tú llegarás, hijo (…). Si no puedes, yo te empujo”.

    Con Cervantes mirándole “de reojo”, evocó cómo el autor del Quijote, a través del humor, “disecciona la esencia de la condición humana” y su defensa de la libertad entendida como “la soberanía del individuo frente a la autoridad” y “frente a los desafueros que puede cometer el poder”.

    “La novela cervantina rompe con todas las ataduras que pudieran aprisionar el género”, señaló, antes de mencionar el Quijote como paradigma de esa libertad, un libro de caballerías que parodia los libros de caballerías y que alberga poesía, prédica, ensayo o crítica literaria.

    Para el mexicano, la “literatura del yo” que él ha practicado, se ejerce desde esa “promiscuidad”, mezclando ensayo, novela y memoria. Y se refirió a su trilogía familiar, formada por ‘Tres lindas cubanas’ (2006), ‘El metal y la escoria’ (2014) y ‘Los apóstatas’ (2020), que articula su “poética narrativa” y en la que evoca sus orígenes asturianos y cubanos.

    Recordó que su abuelo salió de un caserío de Asturias a mediados del XIX para “hacer las Américas” y que su abuela materna nació en La Habana “cuando ésta era una provincia española”. De su padre resaltó que le escribía a su madre una carta de amor todos los días, aunque ambos estuvieran en casa.

    A su juicio, las historias de sus ancestros, que sufrieron los trastornos de la revolución mexicana y de la guerra civil española, tienen un componente “épico” que ejercieron con naturalidad y sin conciencia. Son “historias de migración y de exilio, de bonanzas ubérrimas y latrocinios arteros, de vicios inconfesable y amnesias enajenantes”, subrayó.

    En sus libros, Celorio parte de la realidad pero modifica nombres, fechas y parentescos, deja volar su imaginación y da paso a “hipérboles, falacias, invenciones”. El escritor consideró que la novela es “el género indagatorio por excelencia” y “un ejercicio de alto riesgo” que le ha llevado a averiguar sucesos “pavorosos” como “adulterios escondidos, homicidios encubiertos, abusos pederastas”.

    Con información de EFE.

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