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    Francisca Alegría y Fernanda Urrejola consiguieron los derechos de adaptación de La casa de los espíritus, la novela que catapultó a la fama a la chilena Isabel Allende. Así, se aventuraron a hacer un piloto que le presentaron al equipo de Javiera Balmaceda en Amazon y comenzaron entonces con la adaptación a la que se unieron más guionistas (Francisca y Fernanda como las principales). Luego entró Andrés Wood (director de la mayoría de episodios) como el tercer showrunner, sumándose a Javiera y Francisca (también directora de algunos episodios) en esta tarea monumental.

    “Significa mucho pinponeo de ideas y una visión muy clara. Para el equipo era entender que esta historia, hoy día, en el año 2026, va a ser narrada a través de la nieta, que es capaz de ver con claridad la historia de su familia, y gracias a eso puede sanar las heridas del pasado”, dice Fernanda en entrevista.

    La idea era clara: atraer una audiencia femenina joven, pero también consciente que están contando un cuento en 2026. “Yo creo que fue muy acertado en ese sentido. En una hora tan amplia, tan ecléctica, tan barroca, hay que buscar la restricción, y esa restricción fue una gran idea, así creo que lo hace más moderno también”, explica Balmaceda, head of International Originals, Latin America, Canada, Australia de Amazon MGM Studios.

    Y en cuanto al reparto, que incluye a la argentina Dolores Fonzi, la española Nicole Wallace, los mexicanos Alfonso Herrera y Fernanda Castillo, entre muchos otros, dice Javiera que fue muy atractivo. “La apertura de Francisca y Fernanda, en justamente saber que era un proceso colaborativo, y traer no solamente talento frente a la cámara, sino detrás de la cámara también. En Amazon nos gustó mucho la apertura de ser fiel, el que la novela nunca nombre a Chile, permitió la apertura de un casting amplio: traer actores de toda Latinoamérica y de la península ibérica es increíble”.

    Andrés Wood añade: “Siento que si algo caracteriza esta producción, es un sentido colectivo pero positivo. El casting, para mi gusto fue una experiencia muy enriquecedora. Sería como una especie de selección de actores de latinoamérica. Fue una sorpresa, y creo que es la carne del proyecto. Fue un éxito y era arriesgado. Muchas veces estas cosas pierden cierta identidad y acá no, se logró. A veces uno tiene huevo, harina y pone todos los ingredientes perfectos al horno y el suflé no sube, pero en este caso subió”.

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    Francisca Alegría y Fernanda Urrejola le llevaron a Isabel Allende el primer piloto que escribieron, antes de seguirse de largo con lo siguiente. “Le gustó mucho, por suerte”, recuerda Francisca. La autora les dio libertad, incluso les recomendó recortar personajes.

    “Isabel escribió esto a sus cuarenta años. Ya van más de cuarenta años de ese hito, entonces ella ya viene de vuelta, como decimos en Chile. Ya había hecho una adaptación en el 93, que fue una película con un cast de Hollywood increíble. Entonces, siento que fue como un hada madrina que nos dio la libertad, y estaba ahí cuando la necesitamos. Estuvo un par de veces en nuestra sala de escritores, para hacerle preguntas que no aparecen en la novela”.

    Javiera añade: “Esto no lo van a decir, pero le mandamos todos los episodios a Isabel, y ella dijo que es una las adaptaciones más fieles que ha visto. Es muy lindo tener esa estampilla”.

    El diseño de producción de la serie de 8 capítulos que ya puede verse en Prime tiene un cuidado evidente. “Teníamos que hacer algo muy estudiado, muy investigado, y que es una idiosincrasia que va desde 1924 a 1974”, sostiene Francisca.

    El encargado fue Rodrigo Basáez, quien tenía un equipo bastante amplio a su cargo. “El equipo de arte postuló muchas ideas y nosotros le damos esa bienvenida. Se ve justo ese nivel de detalle, desde el vestuario hasta el maquillaje, hasta cómo vamos cambiando a través de las épocas, y nosotros queríamos sentir eso. No solamente en los exteriores o los paisajes, sino también en la personalidad de las ropas. Y eso fue en colaboración full con ellos. No sé si teníamos una petición específica, sino más bien cómo resaltamos lo más interesante e idiosincrático de Sudamérica, y que se sienta universal al mismo tiempo”.

    Andrés comenta al respecto: “Se hace muy interesante porque uno va descubriendo: está el guion, y uno va construyendo películas en cada etapa, una película nueva y uno trata de olvidar la etapa pasada y partir de nuevo. Y en el diseño de producción pasa eso se trabaja con gente buena, en el sentido que te empieza a ayudar a ver otra película que va ocurriendo al lado. Y eso muchas veces el espectador no lo entiende perfectamente, pero se siente”.

    –¿Qué les motiva a seguir contando historias?

    Andrés: Yo creo en la sanación de las historias. O sea, yo creo en la necesidad de que existan mitos. O sea, necesitamos mitos, necesitamos crear, necesitamos hablar en poesía. Es obvio que al mundo hoy día le está faltando cada vez más esto, creer, soñar. Es un oficio muy bonito de ser parte, yo lo creo muy importante.

    Francisca: Sí, para mí también, como que nos conocemos como seres humanos a través de las historias que nos contamos y nos vamos viendo reflejados y reflejadas en ella. Creo también, como dice Andrés, que hay una necesidad de ir más profundo y contar historias que narren heridas como locales, pero también universales, que compartimos como cultura, como países, como mujeres también, como disidencias que están en esta novela. Y es una forma de ir sanándonos, de ir viéndonos y de tratar, como dice Isabel en la novela, de no repetir los errores que pasamos.

    *Javier Pérez hace reportaje, crónica y entrevista, así como crítica de cine y cobertura de temas culturales. Dirige ForoFoco. Nadie quiere acompañarlo al cine: no para de comer palomitas ni de hablar de otra cosa.

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