La industria automotriz atraviesa la mayor disrupción tecnológica de su historia reciente. Lo que durante décadas definió el valor de un vehículo —potencia, cilindros o velocidad máxima— hoy cede terreno frente a un nuevo diferenciador: el software y la integración digital.
Para Chirey, esa transición ya no es una apuesta futura, sino una estrategia de negocio en marcha. La firma china –que opera globalmente bajo el nombre de Chery– busca posicionarse como uno de los actores que lideran la evolución hacia vehículos definidos por software, inteligencia de datos y ecosistemas digitales.
“Estamos viviendo la transformación más importante en el mundo automotriz en los últimos 100 años”, afirmó Ricardo Humphrey, Vicepresidente Comercial de Chirey Motor México. “Hace 10 años la gente decía: ‘¿Cuántos caballos de potencia tiene? ¿Cuál es la velocidad máxima?’ Hoy hablamos de qué soluciones me da el vehículo. Estamos cambiando componentes mecánicos por componentes digitales o por software”.
Su declaración, durante el Foro Forbes Trends 2026, refleja un viraje estructural en la industria. Si históricamente la innovación automotriz se concentró en motores, transmisiones y desempeño mecánico, ahora el centro de desarrollo tecnológico está en la arquitectura digital del vehículo.
Uno de los ejemplos más representativos es el chasis digital Feiyu presentado por Chery durante el AutoShow de Beijing 2026. En un automóvil convencional, sistemas como la dirección dependen de conexiones físicas y componentes mecánicos. En el nuevo esquema, la interacción entre volante, dirección y ruedas se ejecuta mediante software.
El mismo principio comienza a aplicarse en sistemas de frenado, donde las funciones hidráulicas tradicionales evolucionan hacia plataformas digitales capaces de responder con mayor velocidad y precisión.
“¿Cuál es el beneficio? Tiene reacciones más rápidas, anticipa patrones de conducción del vehículo y puedes evitar accidentes; la sensación de manejo es mucho mejor”, explicó Humphrey.
La apuesta tecnológica no se limita a sustituir componentes físicos. El verdadero diferenciador está en la integración de datos y la capacidad del vehículo para aprender del conductor y del entorno.
Chirey desarrolla un ecosistema digital apoyado en GAIA All-Domain, una plataforma de telemetría integrada dentro del vehículo que concentra información operativa, patrones de manejo, mantenimiento preventivo y condiciones del entorno de conducción.

“Estos periodos donde las revoluciones en la industria automotriza pasaban cada 15 o 20 años, ahora van a pasar cada 5 años. Se recorta el tiempo”, Ricardo Humphrey, Vicepresidente Comercial de Chirey Motor México.
De acuerdo con Humphrey, esta plataforma permite anticipar riesgos de seguridad, detectar necesidades de mantenimiento e incluso adaptar la conducción según el terreno o las condiciones del camino.
“Entendemos patrones de manejo y anticipamos cualquier situación que le pueda pasar al vehículo. Tenemos que generar confianza. Este ecosistema que estamos desarrollando con la información que el vehículo nos está proveyendo tiene que generar soluciones para el cliente y no necesariamente para la marca”, señaló.
La evolución responde también a un cambio en las expectativas del consumidor. La movilidad dejó de concebirse únicamente como un traslado entre dos puntos y comenzó a entenderse como una experiencia conectada, predictiva y personalizada.
“La movilidad dejó de ser solamente hardware. Hoy es hardware + software + data. Y probablemente el futuro de la industria se definirá más por inteligencia, experiencia y ecosistemas que únicamente por displacement o caballos de fuerza”, afirmó.
En ese contexto, las automotrices chinas han acelerado su posicionamiento global. Chirey asegura ser la marca china que más vehículos ha exportado durante los últimos 23 años. Actualmente tiene presencia en más de 130 países y reportó ventas superiores a 1.3 millones de unidades el año pasado.
El avance tecnológico también ha contribuido a modificar la percepción sobre los vehículos de origen chino. De acuerdo con Humphrey, la conversación del mercado ya no gira exclusivamente alrededor del país de fabricación, sino sobre las capacidades tecnológicas y las soluciones que ofrecen las marcas.
“Las marcas chinas hoy están cinco o diez años adelante en tecnología”, afirmó.
La competencia global en la industria automotriz comienza así a redefinirse menos por el desempeño mecánico tradicional y más por el dominio del software, la conectividad y la capacidad de convertir datos en experiencias de movilidad inteligente.