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    La infraestructura de la NASA en el Centro Espacial Kennedy (Florida) está quedando “obsoleta” y carece de la capacidad necesaria para atender la creciente demanda de lanzamientos de empresas privadas, entre ellas SpaceX y Blue Origin, en momentos en que Estados Unidos busca una presencia permanente en la Luna, según un informe publicado esta semana por la Oficina del Inspector General (OIG).

    La actividad espacial está rebasando la capacidad de la agencia, que “depende de instalaciones e infraestructuras grandes y de gran complejidad -tales como plataformas de lanzamiento, sistemas de servicios y redes de transporte- para lanzar misiones desde el Centro Espacial Kennedy y las Instalaciones de Vuelo Wallops (Virginia)”, detalla el reporte del ente fiscalizador.

    “La infraestructura de lanzamiento de la NASA está obsoleta y, a menudo, no ofrece la capacidad necesaria para satisfacer las crecientes demandas de la Agencia y sus socios”, agrega.

    La OIG detalló que la agencia carece de recursos para modernizarla al ritmo que exige el aumento de la actividad espacial global, en medio del programa Artemis de regreso a la Luna y sus aspiraciones de llegar a Marte; una carrera espacial que enfrenta la presión de China.

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    El documento señala que gran parte de la infraestructura utilizada para los programas de Artemis y misiones del Departamento de Defensa data de la era Apolo y no tiene la capacidad suficiente para responder a la creciente demanda de la propia NASA y de sus socios comerciales.

    El avance, señala, ha sido lento debido a la reducción de los presupuestos destinados a construcción y mantenimiento, así como a restricciones legales que impiden que las empresas privadas contribuyan de forma equitativa a proyectos de infraestructura.

    Inversión multimillonaria

    La OIG destacó que la ley “grande y hermosa, impulsada por el presidente Donald Trump (HR-1) y aprobada en julio de 2025, asignó 250 millones de dólares para mejoras en el Centro Espacial Kennedy, una inversión que calificó como un pago inicial importante para reemplazar parte de la infraestructura heredada de la era Apolo.

    Sin embargo, la NASA estima que las obras necesarias en el complejo podrían costar al menos 1,000 millones de dólares.

    El informe recomienda prioritario destinar esos recursos a problemas de infraestructura de uso común relacionados con la distribución de energía eléctrica, el suministro y distribución de gases, y las redes de transporte dentro del centro espacial.

    Lanzamientos comerciales

    La OIG también advirtió de que los lanzamientos comerciales representaron cerca del 70% de todas las operaciones respaldadas por los centros Kennedy y Wallops desde 2020, pero las barreras legales actuales impiden que la NASA reciba directamente fondos de estas compañías para financiar mejoras de infraestructura.

    La agencia impulsó hace una década la creación de un Fondo de Inversión en Infraestructura que le permitiría aceptar aportes de entidades no federales para proyectos compartidos de gran escala, pero la legislación necesaria aún no ha sido aprobada.

    Según el organismo fiscalizador, sin un mecanismo de este tipo y sin revisar los cargos indirectos aplicados a los socios comerciales por los servicios de lanzamiento, será difícil financiar las mejoras necesarias para atender las futuras necesidades espaciales.

    Entre sus recomendaciones, la OIG pidió a la dirección del Centro Espacial Kennedy estudiar el impacto del aumento del tráfico de vehículos pesados asociado a las actividades de lanzamiento, priorizar el uso de los fondos asignados por la ley HR-1 para resolver los problemas más urgentes de infraestructura y evaluar la aplicación de tarifas indirectas destinadas específicamente al mantenimiento y modernización de las instalaciones.

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    “La NASA no puede tardar”

    Sobre el informe, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, señaló en X que los programas analizados en el informe liberarán más de 3,000 millones de dólares en los próximos años para nuevas misiones científicas y de descubrimiento.

    Agregó que el pequeño programa piloto que implementaron para reconstruir capacidades fundamentales ya ha generado un ahorro de casi 200 millones de dólares anuales.

    “Esto se traduce en más misiones para establecer una base lunar, más astronautas en el espacio, más telescopios, más naves espaciales de propulsión nuclear y más aviones experimentales” agregó.

    Isaacman, quien tomó posesión a finales del año pasado, manifestó que la NASA no puede permitirse tardar años más de lo previsto ni gastar miles de millones por encima de lo planeado “cuando el mundo aguarda los titulares que solo la NASA puede ofrecer”.

    Con información de EFE

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