Guadalajara no duerme esta semana. Las calles huelen a futbol, los hoteles del centro están llenos de europeos con bufandas rojas y el Estadio Guadalajara espera el momento en que España se juegue el pase a octavos del Mundial 2026. En medio de todo eso, Rafael Louzán Abal, el hombre que hoy preside el futbol español, tuvo una cita distinta antes del pitazo.
La Universidad Autónoma de Guadalajara le entregó la Medalla Ciencia y Libertad, su reconocimiento más alto, en una ceremonia solemne encabezada por el rector Antonio Leaño Reyes y que reunió a figuras como los exfutbolistas Fernando Hierro y Oswaldo Sánchez. No es un premio menor. La UAG lo reserva para quienes, según sus propias palabras, han dejado una huella profunda en el legado de su profesión y en beneficio de la sociedad. Louzán Abal, dijeron, cumple con creces.

El rector trazó en su mensaje la trayectoria de un hombre que no llegó al futbol por la cancha sino por la gestión. Antes de convertirse en presidente de la RFEF en diciembre de 2024, Louzán Abal fue teniente de alcalde en Pontevedra, presidente de su Diputación Provincial y durante una década condujo la Real Federación Gallega de Futbol, donde transformó infraestructura, digitalizó procesos y multiplicó el valor patrimonial de la institución. Una carrera construida ladrillo a ladrillo, sin atajos.
“Su visión y compromiso han consolidado al futbol español como un referente indiscutible a nivel mundial”, afirmó Leaño Reyes. Louzán Abal escuchó y respondió desde el lugar donde siempre ha parado: la convicción de que el deporte vale mucho más que los noventa minutos. “Estoy convencido de que el futbol puede ser una herramienta muy poderosa en materias como educación, cohesión social y transformación colectiva”, dijo ante una sala que lo recibió con aplausos.

El Consejero de la UAG, Ramón Neme Sastré, puso en palabras lo que el ambiente ya decía: México y España comparten algo que va más allá del idioma y la historia, una forma de entender la amistad que esta semana se expresa también en las gradas del Estadio Guadalajara. Leaño Reyes cerró con una apuesta a futuro, confiando en que España sea un gran anfitrión del Mundial 2030, torneo que organizará junto a Portugal y Marruecos.
Por ahora, el foco está aquí. Louzán Abal se va de la UAG con una medalla al cuello y su selección a noventa minutos de la siguiente ronda. Guadalajara le dio las dos cosas que vino a buscar: reconocimiento y una butaca de primera fila para la historia.

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