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    Para el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) hay al menos tres fuentes de incertidumbre para la economía mexicana en el segundo semestre.

    La más inmediata está en el frente comercial. Al inicio formal de las revisiones del TMEC se une la fecha crítica del 24 de julio, cuando en Estados Unidos expiren los aranceles de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que reemplazó a los impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional tras el fallo de la Suprema Corte y que grava bienes generales con un arancel de 10%. 

    Simultáneamente, se espera la determinación de la Sección 301, que podría gravar sectores automotriz y siderúrgico con aranceles adicionales y que, a diferencia de la Sección 122, puede aplicarse sobre bienes que cumplen plenamente las reglas de origen del TMEC. 

    La Sección 232, que grava acero y aluminio mexicano con 50% sin fecha de vencimiento, permanece como telón de fondo.

    El segundo factor de riesgo para el organismo son las elecciones de medio término en Estados Unidos programadas para noviembre. 

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    Expuso que encuestas asignan una probabilidad de 78% a que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes, lo que implicaría una reconfiguración significativa del balance de poder en el Congreso.

    Ese escenario tiende a generar volatilidad de mercado en el periodo previo al evento, principalmente a través del canal de expectativas sobre la agenda fiscal de la administración Trump. 

    Para México, precisó, el resultado tiene implicaciones adicionales sobre la agenda comercial y el tono de la negociación bilateral.

    El tercer riesgo es doméstico, cuando en septiembre el gobierno deberá presentar el Paquete Económico 2027, en un contexto fiscal que las calificadoras ya han señalado como deteriorado. 

    La deuda ampliada se ubica en 50.2% del PIB tras un incremento de 4.7 puntos en dos años, el déficit fiscal cerró 2025 en 4.9% del PIB y las proyecciones de crecimiento para 2026 superan por poco el 1%. 

    El IMEF manifestó que el paquete presupuestal deberá mostrar una trayectoria creíble de consolidación fiscal, o de lo contrario el riesgo de una acción adicional de las agencias calificadoras de riesgo en el corto plazo se incrementa.

    Economía en punto muerto

    La red de directivos financieros y económicos en México informó este miércoles que tanto la actividad manufacturera como la no manufacturera continúan operando en un entorno de bajo dinamismo, sin señales claras de una recuperación sostenida. 

    Indicadores del centro de análisis apuntan que la mejoría observada en el sector industrial en meses previos perdió impulso en junio, prevaleciendo una fase contractiva caracterizada por debilidad en la demanda y la producción. 

    En tanto, el sector servicios y comercio también mostró un desempeño frágil, con avances aislados en algunos componentes que resultan insuficientes para revertir la desaceleración general. 

    Añadió que las trayectorias tanto de la actividad manufacturera como la no manufacturera y de sus respectivas tendencias-ciclo apuntan a una estabilización en niveles bajos más que a una reactivación, lo que sugiere que la economía continúa transitando por una etapa de crecimiento débil, con una recuperación aún incipiente y sin fundamentos sólidos que permitan anticipar un cambio de ciclo en el corto plazo.

    El índice general del Indicador IMEF Manufacturero retrocedió al pasar de 48.3 en mayo a 47.3 puntos en junio. Con ello, el indicador acumula 27 meses consecutivos en zona de contracción, reflejando la persistencia de un entorno adverso para la actividad industrial.

    En tanto, el indicador IMEF No Manufacturero mostró una ligera mejora en el índice general, que pasó de 48.8 enteros en mayo a 49 en junio, aunque permanece en zona de contracción.

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