Los Pueblos Mágicos de Chihuahua, con su ubicación geográfica privilegiada, riqueza histórica y una amplia oferta de servicios turísticos, son un destino imperdible. Descubre lo que los hace únicos.
Batopilas
Reconocido desde 2012 como Pueblo Mágico, este destino presenta una de sus mejores caras con la llegada de la primavera a Chihuahua.
Con las copiosas nevadas que se dieron durante el invierno 2024-2025 en la sierra alta del municipio, aumentó el caudal del río Batopilas y la primavera está irrumpiendo de manera extraordinaria.
Hay que recordar que el Pueblo Mágico de Batopilas en Chihuahua se encuentra a solamente 500 metros sobre el nivel del mar, prácticamente a nivel del río, en el fondo de la barranca del mismo nombre. El clima es idóneo para la producción de frutos como plátanos, mangos, aguacates, guayabas y cítricos.
Se puede llegar a Batopilas por una carretera pavimentada que serpentea hasta el fondo de la segunda barranca más profunda de la Sierra Madre. En tres horas se puede llegar desde Creel, igualmente desde Guachochi, ambos Pueblos Mágicos.
Batopilas está literalmente ubicado en las profundidades de la Sierra Tarahumara, y fueron sus ricos yacimientos de oro y plata los que fueron encontrados en 1704 y dieron origen a este destino. En el edificio de la Presidencia Municipal de Batopilas está el pequeño museo “Entrañas de Plata” donde el visitante podrá aprender sobre los pormenores de la historia y leyendas del mágico lugar.
El verdadero tesoro de la Sierra Madre es no solo por su impresionante entorno, sino la calidez y amabilidad de sus habitantes. Las antiguas casonas fueron convertidas en pequeños hoteles boutique, se abrieron restaurantes y otros servicios base para transformar la rica veta de su pasado minero en una industria basada en la hospitalidad. ¿Te atreverías a descubrirlo?

Creel
El Pueblo Mágico de Creel, que creció alrededor de la estación del ferrocarril, es la puerta de entrada para conocer los secretos de las Barrancas del Cobre y de sus habitantes naturales, la nación de los Rarámuri. Los hoteles y demás servicios turísticos han crecido y sus guías se han especializado en los segmentos de naturaleza, aventura, rural y deportivo.
El hermoso entorno que rodea Creel ha funcionado también para mostrar a los visitantes las formas de vida de los Rarámuris que siguen preservando sus usos y costumbres ancestrales.
En las tiendas de artesanías de Creel se puede encontrar bellas cestas tejidas con palmilla y textiles como cintos, rebozos y bolsas; tallas de madera, muñecas vestidas de manera tradicional, vasijas de barro, collares y pulseras, además de la famosa cerámica de los alfareros de Mata Ortiz.
La magia de Creel se concentra en sus servicios turísticos, la variedad de opciones y recorridos que permiten explorar antiguas misiones como la de Cusárare, las caprichosas formaciones rocosas esculpidas por el viento y los siglos en los valles de los Monjes, de las Ranas y de Los Hongos. Cascadas como Basaseachi y Cusárare, y el Parque de Aventura ubicado en estación Divisadero, a solo una hora de distancia.
Llegar a Creel es muy sencillo, desde la ciudad de Chihuahua el trayecto es de más de 3 horas en auto y un poco más de 5 horas si desea utilizar el ferrocarril Chepe. Creel es un Pueblo Mágico que en primavera igualmente te sorprenderá.

Guachochi
Y para prolongar una visita de primavera en las Barrancas del Cobre habrá que visitar Guachochi. Desde Creel, se sigue por la carretera hacia el sur por un poco más de 3 horas, un camino que incluye miradores espectaculares.
En Guachochi se ubican dos de las más espectaculares barrancas de la Sierra Tarahumara. Se trata de la Sinforosa, conocida también como la reina de las barrancas, y las cumbres de Wuérachi. En las cumbres se encuentran incontables huertas de manzana y en esta temporada de primavera, los tibios aires que suben desde el fondo de los barrancos están perfumados con las floraciones de los incontables huertos de manzanas.
En Guachochi hay una importante densidad de pobladores originarios. En el pueblo Misional de Norogachi, los rarámuris danzan en el atrio de la antigua misión en Semana Santa y, en fechas como el día de la Virgen de Guadalupe y el día de la Virgen del Pilar, lo hacen ataviados con sus coloridos trajes de matachines, ya que la danza es su muy particular forma de orar.
Desde hace 29 años, durante la segunda quincena del mes de julio, en Guachochi se celebra el Ultramaratón de los Cañones, uno de los eventos más sobresalientes del Festival Internacional de Turismo de Aventura.
En estos eventos, se miden atletas de alto rendimiento provenientes de distintos puntos del planeta con los “nacidos para correr”, en una carrera con muy alto grado de dificultad ya que desciende 1,500 metros hasta el fondo de la Barranca de Sinforosa, en una competencia de 100 kilómetros.
La plataforma de Netflix hizo un documental resaltando las hazañas de Lorena Ramírez, una corredora nativa de Guachochi que ha competido triunfante en China, España, Canadá, Japón, Estados Unidos y otras partes de México. Por eso se dice que aquí es donde los hombres se convierten en dioses.

Casas Grandes, la Antigua Paquimé
La ancestral ciudad de Paquimé, en Chihuahua, tiene una rica historia que se remonta a varios siglos. Fue el epicentro del intercambio cultural entre las civilizaciones precolombinas del sur y centro del hoy territorio de México y del sur de Estados Unidos.
A partir del siglo XVI, cuando los primeros conquistadores llegaron a la región, en sus relatos indican que descubrieron vestigios de una metrópolis que contaba con elaborados sistemas de acequias que acarreaban agua tanto fría como caliente a las viviendas. Se hallaron pruebas incluso de la existencia de un salón destinado a la crianza de guacamayas, cuyo colorido plumaje era altamente valorado por sus habitantes. Los conquistadores quedaron impresionados al sugerir que la antigua ciudad, ya en ruinas, parecía haber sido trazada por romanos.
Esta ciudad milenaria ha sido reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad y, más recientemente, obtuvo el título de Pueblo Mágico. Visitar la zona y el Museo de las Culturas del Norte, que se encuentra anexo al sitio arqueológico, es una experiencia imperdible durante un viaje a Chihuahua.
A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, se dio una gran migración por motivos religiosos de mormones y menonitas. Ellos fundaron colonias donde se les permitió libertad de culto, enriqueciendo no solo económica sino culturalmente esta zona. La producción frutícola, ganadera y agrícola se propagó gracias a los fértiles valles y al arduo trabajo de los colonos.
En primavera, las numerosas huertas de manzana y durazno dan la nota. Desde hace poco más de 100 años, se plantaron y mejoraron año a año los duraznos hasta convertirse en los mejores y más deliciosos frutos. Durante la floración primaveral, los vientos que despiertan a los árboles de su letargo invernal llevan los más encantadores aromas.
Otro imperdible en este viaje en Chihuahua es explorar el pueblo de Alfareros de Mata Ortiz, situado a escasos 20 minutos de Casas Grandes, donde se encuentra un auténtico tesoro. Hace 60 años, el aún joven, recientemente finado, Juan Quezada Celado, distinguido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, redescubrió la ancestral técnica de cerámica utilizada por los habitantes de Paquimé. Todo el proceso se realiza de la misma manera que hace siglos: las pinturas que adornan las piezas son de origen vegetal o mineral, y el barro se obtiene de las sierras cercanas.

Gracias a las enseñanzas de Juan Quezada, cada familia, que anteriormente solo tenían la opción de ser agricultores o ganaderos para autoconsumo, ahora se dedican a la elaboración de cerámica. Estas familias crean y venden piezas tan exquisitas que han alcanzado reconocimiento internacional.
La visita a este pueblo de Chihuahua revela no solo la maestría artesanal de sus habitantes, sino también la transformación de sus vidas a través de la preservación y revitalización de esta antigua tradición. Están invitados a conocer de cerca esta belleza.
Hidalgo del Parral
En las cercanías de Parral, igual que en las inmediaciones de cada fundo minero, nacieron las haciendas, pilar de la economía colonial. Hubo enormes riquezas obtenidas del subsuelo de Parral, que se muestran en sus hermosas mansiones, iglesias, templos, y plazas.
La Hacienda de San Gregorio, que propició la fundación de Valle de Allende, es un referente, donde sembraron todo tipo de árboles frutales, que en la primavera perfuman la atmósfera.
Este pueblito es parte del Camino Real de Tierra Adentro, reconocido por UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Los golpes de fortuna se sucedieron a lo largo de siglos. La mina La Negrita produjo plata por más de 300 años. Su título de Capital del Mundo de la Plata otorgado por el Rey de España no fue casualidad. También fue Capital de la Nueva Vizcaya. Es zona de monumentos protegida y sus habitantes resguardan celosamente sus historias, leyendas, tradiciones y la magia de este pueblo minero.

Los edificios públicos y privados hablan de la importancia que este pueblo tuvo desde su fundación; los más importantes son la plaza principal, adornada con la estatua del fundador Don Juan Rangel de Biesma. Entre los edificios religiosos están la Parroquia de San José, la Iglesia de la Virgen del Rayo, la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe y la Iglesia de la Virgen de la Soledad. De las construcciones civiles hay que destacar el Centro de Documentación que alberga el archivo colonial más importante del norte de México; el Teatro Hidalgo, que recibió a las mejores compañías de ópera, danza y teatro; el Palacio Alvarado, hoy convertido en Centro Cultural; la Casa Stallforth/ Hotel Hidalgo, edificio adquirido por el General Villa a principios de los años 20, convertido en museo de sitio.
Francisco Villa, nació como Doroteo Arango en Durango, y llegó a Chihuahua para renacer. Expresaba que Parral le gustaba hasta para morirse, y en el sitio exacto donde fue emboscado se construyó el Museo Francisco Villa. En la parte más alta de Parral está la estatua de San José y el acceso a los túneles de la mina La Prieta.
Los parralenses hacen aquí derroche de hospitalidad. La gastronomía local fusiona antiguas recetas con la sazón mestiza. Dedícale al menos un par de días a esta hermosa región del norte de México, y, ¡déjate conquistar por la gente de Parral!
También leer: Parque Barrancas, aventura e historia en las entrañas de Chihuahua