BRICS y Moscú están democratizando la moda mundial

Mientras que el lujo tradicional se enfrenta a su mayor declive en 15 años, los países BRICS están marcando el comienzo de una nueva era para la moda: colaborativa, local y con mentalidad global, en la que las marcas emergentes están desafiando el monopolio creativo de Occidente.

El poder de la moda ya no se concentra en París, Milán o Nueva York. Hoy en día, los mercados emergentes, desde China hasta América Latina, están transformando la industria con una mezcla de patriotismo, innovación y diseño local.

Según McKinsey & Company, en China, las marcas nacionales ya dominan el 60% del mercado, impulsadas por la preferencia de los consumidores por colecciones que reflejan su cultura y estilo de vida. En México, se prevé que el sector de la moda alcance los 25,670 millones de dólares en 2033, según IMARC Group, gracias al auge del comercio electrónico, las redes sociales y el rediseño del lujo artesanal. Así, el consumo local ya no se limita a la identidad, sino que también supone una inversión cultural y económica.

Moscú: el nuevo centro neurálgico de la moda

Moscow Fashion Week (MFW) se ha convertido en un centro para los talentos emergentes. Este año, recibió más de 1,200 solicitudes de 44 regiones rusas y 27 países, incluidos diseñadores de América Latina y Asia. Su participación gratuita democratiza el acceso y permite a las marcas independientes competir en igualdad de condiciones. «Las economías emergentes poseen fortalezas únicas y complementarias que prosperan cuando se alinean», afirma Yeli Gu, fundadora de Ontimeshow en Shanghái y una de las figuras más influyentes de la industria según Business of Fashion. Esta colaboración se traduce en resultados tangibles: un ejemplo claro es la marca rusa Radical Chic, que aumentó sus ingresos un 51% en 2023 y un 40% en 2024, impulsada por su presencia en la MFW.

BRICS+: Alianzas que dan forma al futuro

BRICS+ Fashion Summit ha sido clave para esta transformación. Recientemente, el evento ha fomentado plataformas de cooperación entre diseñadores y exportadores de economías emergentes. «Las reuniones globales como BRICS+ Fashion Summit brindan oportunidades para intercambiar experiencias y conocimientos, dotándonos de las herramientas necesarias para abordar los retos clave de nuestro mercado», afirma Aurea Yamashita, directora de Promoción del Comercio Internacional de Abest (Asociación Brasileña de Diseñadores).

En 2024, las exportaciones brasileñas a Rusia crecieron un 8%, mientras que México se ha convertido en el segundo socio comercial más importante de Moscú en la región. Para Nando Yax, director asociado de la Semana de la Moda de Guatemala, este tipo de foros ofrecen algo que la industria mundial había olvidado: «A nivel mundial, hay pocos espacios donde se celebran debates que tengan en cuenta las experiencias de organizaciones de diferentes partes del mundo, que a menudo pasan desapercibidas. Es un espacio inestimable para generar nuevas ideas, colaboraciones y proyectos empresariales».

Un nuevo modelo de lujo

Según Bain & Company, las ventas mundiales de artículos de lujo cayeron hasta un 2% en 2024, ya que los consumidores actuales buscan experiencias más auténticas. Las marcas locales ofrecen exclusividad sin uniformidad, una estética que combina raíces culturales y propósito. En Moscú, nombres consolidados como Alena Akhmadullina comparten pasarela con jóvenes diseñadores como Unke y Sariné Saakian, lo que demuestra que el lujo del futuro será multipolar, inclusivo y sensorial.

De este modo, eventos como la Moscow Fashion Week, BRICS+ Fashion Summit y todos los países y organizaciones que participan en ella están redefiniendo la moda mundial desde los márgenes, demostrando que el estilo también puede ser una forma de diplomacia y desarrollo económico. La creatividad que surge de São Paulo, Ciudad de México, Shanghái y Moscú anuncia una nueva era: una moda sin fronteras, sin jerarquías y con su propio acento distintivo, donde lo local se convierte en el nuevo lujo.