Cox.

Cox se perfila como el aliado estratégico de México en agua y energía

Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, destaca el potencial del país por sus fundamentales macroeconómicos y un marco regulatorio estable que lo hace tremendamente atractivo.

En poco más de una década, la utility Cox ha pasado de ser un actor emergente en el sector energético e hídrico a consolidarse como una plataforma global con una presencia creciente en infraestructura de agua y energía. Con una estrategia enfocada en mercados de alto potencial y una expansión marcada por adquisiciones clave y soluciones innovadoras, la compañía ha acelerado su escala operativa y financiera. Hoy, ese crecimiento se refleja en una apuesta decidida y con visión de largo plazo por México, que se ha convertido en uno de los pilares de su expansión.

“El momento es ahora”, así resume Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, la gran oportunidad que supone para inversionistas nacionales y extranjeros apostar por el país: “Nuestro principal mercado, absolutamente, es México. Es un mercado que crece, con una industrialización elevada, una demanda energética que aumenta anualmente y además no está satisfecha, y que tiene la materia prima necesaria, que es la parte eólica, solar y de gas”. A ello, añade, se suma su ubicación estratégica, la cercanía con Estados Unidos y la disponibilidad de talento.

Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, compañía global que aspira a ser el “socio estratégico” de México en infraestructuras de agua y energía, claves para el desarrollo.
Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, compañía global que aspira a ser el “socio estratégico” de México en infraestructuras de agua y energía, claves para el desarrollo.

La compañía, especializada en el desarrollo de infraestructuras de agua y energía, concluyó recientemente la compra de activos de Iberdrola en México, una operación de 4 mil millones de dólares mediante la cual Cox ha incorporado una plataforma de generación con capacidad instalada de 2.600 MW y es la mayor suministradora privada, con más del 25 % de cuota, además de 800 profesionales que se suman a una plantilla global de más de 10 mil personas.

Esta operación, calificada de transformacional por la firma, empata con su intención de focalizar su crecimiento en un número limitado de regiones prioritarias, reforzando muy especialmente su presencia en América, donde México ya constituye uno de los ejes centrales del plan 2026-2028.

A esta adquisición se añade una reciente emisión de 2 mil millones de dólares en bonos en el mercado estadounidense, que despertó un apetito inusualmente alto entre inversionistas y representó la mayor emisión de bonos corporativos en dólares estadounidenses de una empresa no gubernamental desde 2019. La operación no solo reforzó el financiamiento de la compra de Iberdrola México, sino que también consolida la confianza en la estrategia de Cox, su disciplina financiera y la solidez de sus perspectivas.

Confianza en el Plan México

Esta nueva etapa ha estado respaldada por las principales entidades financieras de la empresa, lo que no solo refleja la confianza hacia la compañía y su gestión, continuó Riquelme, sino también la confianza en México, “en la nueva dinámica del país, en su seguridad jurídica y en su crecimiento”.

Riquelme subraya que Cox busca ser un partner de la iniciativa pública y privada en el desarrollo nacional y pone en valor el Plan México, los programas de infraestructura que se están detonando, y un marco estable y justo, especialmente en el sector eléctrico.

Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox y Nacho Moreno, CEO. La empresa colocó más de 2 mil millones de dólares en bonos, siendo una de las emisiones de mayor tamaño sobre activos de América Latina en la historia del mercado estadounidense.
Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox y Nacho Moreno, CEO. La empresa colocó más de 2 mil millones de dólares en bonos, siendo una de las emisiones de mayor tamaño sobre activos de América Latina en la historia del mercado estadounidense.

Bajo el paraguas de un país con fundamentales macroeconómicos sólidos y un perímetro regulatorio claro, la empresa espera destinar en los próximos años hasta 6 mil millones de dólares en proyectos de infraestructura de energía y agua, incluso contribuyendo a los polos de desarrollo. “Tenemos un interés real y genuino de seguir invirtiendo y convertirnos en un socio estratégico de México. Tanto en los proyectos buenos, como en algunos más complejos, seremos un aliado tremendamente afín”.

“Estamos bajo un perímetro regulatorio y en un momento tremendamente atractivo para todos los inversores. Confiamos en el mercado, confiamos en el país y en la integración que estamos viendo. Es algo que yo no había visto, tanto apetito por un mercado. Hay muchísimas oportunidades”, concluye.