Cuando el Dr. Alejandro Chávez-Badiola habla de su trabajo, sus palabras fusionan dos mundos raramente unidos: la dureza de la ciencia y la empatía de la emoción humana. “Mi misión de vida es ayudar a las personas que sueñan con formar una familia, a traer niños sanos al mundo”, dice.
Durante décadas, la fecundación in vitro (FIV), un tratamiento galardonado con el Premio Nobel, ha representado un gran avance médico, pero sigue siendo un servicio exclusivo, fuera del alcance de la mayoría de quienes enfrentan infertilidad (1 de cada 6 adultos). Hoy, el 95% permanece sin tratamiento, ya sea por el costo o la falta de acceso, lo que ha convertido a la FIV, en la práctica, en un tratamiento de élite reservado para personas con mayores recursos económicos.
El doctor Chávez-Badiola, cofundador y director médico de Conceivable Life Sciences, fundador de Hope IVF México, y uno de los principales especialistas en fertilidad a nivel global, confía en que con el uso innovador de la automatización y la inteligencia artificial, Conceivable puede convertir la fecundación in vitro en una alternativa de salud accesible para todas las personas que la necesiten.
Un tapatío visionario lidera la transformación global de la FIV
En México, donde la familia es el eje de la vida social y cultural, Alejandro vio muy de cerca lo dolorosa que puede ser la infertilidad. “Como mexicano, me enorgullece liderar una tecnología que ayudará a millones de parejas en el mundo a concebir”, asegura.
Su curiosidad inagotable lo llevó, en 2017, a un hallazgo decisivo. Mientras estudiaba sobre modelos bayesianos e inteligencia artificial, se dio cuenta de que la visión por computadora y la robótica podían revolucionar la fecundación in vitro, desde el microscopio.
Poco después en una cena en Londres, conoció a Alan Murray, entonces director ejecutivo de TMRW Life Sciences, una compañía especializada en dar seguridad y transparencia al almacenamiento de óvulos y embriones a través de la automatización. Ambos conversaron sobre cómo integrar el uso pionero de la IA con la automatización de procesos. “Ese diálogo nos hizo ver que podíamos fusionar automatización, robótica y óptica avanzada para reinventar por completo el laboratorio de FIV”, recordó el Doctor.
Esa conversación inspiró la creación de Conceivable y el desarrollo de AURA: el primer laboratorio de fecundación in vitro totalmente automatizado y potenciado por inteligencia artificial. La idea que comenzó como revelación se transformó en un proyecto capaz de cambiar el futuro de la fertilidad.
AURA: donde convergen ciencia y esperanza
AURA es más que un laboratorio, es una revolución. Durante décadas, los laboratorios de FIV han dependido de procesos manuales y artesanales que representan una enorme variabilidad y conducen a resultados inconsistentes para los pacientes infértiles. El novedoso sistema, tiene el potencial de transformar esto al integrar IA, robótica y óptica avanzada para automatizar más de 200 pasos críticos necesarios para crear un blastocisto (óvulo fertilizado) con un nivel de consistencia y precisión imposible con manos y ojos humanos.
En los laboratorios tradicionales, la fecundación in vitro recae en manos de embriólogos: especialistas altamente capacitados que enfrentan una labor altamente exigente y estresante. AURA no busca reemplazarlos, sino maximizar su capacidad para lograr más embarazos. Para su funcionamiento, se requiere de un equipo especializado integrado por tres personas: un embriólogo senior, un ingeniero y un técnico de laboratorio.
Gracias a la automatización, este equipo puede trabajar con mayor precisión y eficiencia. “La promesa de la automatización en FIV no se trata solo de eficiencia, sino de posibilidad”, explica Chávez-Badiola. “Cada célula manipulada por AURA recibe el mismo cuidado y la misma precisión, con el objetivo de optimizar las probabilidades de embarazo. Así es como Conceivable permitirá que quienes enfrentan la infertilidad, conviertan el sueño de ser padres en una realidad”, recalcó.
La automatización también resuelve una de las principales barreras: la escala. Al reducir la variabilidad y disminuir los costos, AURA busca ampliar el acceso a la fecundación in vitro, transformándola de un lujo en un estándar de atención médica.
“La automatización es el gran democratizador en la atención médica”, señaló Chávez-Badiola. Al integrar la IA y la robótica en la FIV, Conceivable elimina las barreras de costo y geografía, idealmente garantizando un mayor acceso a los tratamientos de fertilidad. “Estamos llevando la mejor atención en cuidado de la fertilidad a muchos, no a un círculo selecto”, agregó.
México al centro de la innovación
El éxito de Conceivable también es un motivo de orgullo nacional. Después de un estudio de prueba de concepto utilizando instrumentos prototipo, Conceivable logró resultados equivalentes a los de las principales clínicas de fertilidad del mundo, registrando 18 bebés sanos. Ahora, junto con sus socios Hope IVF y Reina Madre, Conceivable está llevando a cabo un estudio piloto con 100 pacientes en la Ciudad de México.
Además, la empresa reconoce el valioso talento STEM mexicano, ya que opera un centro de Investigación y Desarrollo en Guadalajara, conformado por algunos de los ingenieros, embriólogos y físicos más destacados del país.
La innovación de Conceivable fue recientemente respaldada por una ronda de financiamiento Serie A por 50 millones de dólares. Con esto, el capital total recaudado asciende a 70 millones de dólares, convirtiéndose en la startup de biotecnología con la mayor financiación en América Latina.
“Esta inversión es un hito, no solo para Conceivable, sino para toda la industria de biotecnología mexicana”, afirmó Chávez-Badiola. “Es una señal para los inversionistas mexicanos sobre el enorme potencial que existe aquí mismo en casa, y una oportunidad para respaldar una historia de éxito nacional que está lista para revolucionar los tratamientos de FIV a nivel global”.
El lado humano de la tecnología
Si bien AURA combina tecnología de vanguardia con una biología galardonada, la visión de Chávez-Badiola va más allá de la ciencia. “Detrás de cada dato duro que refleja un cambio positivo gracias a AURA, hay personas reales con sueños y esperanzas que están siendo acompañadas para cumplir el anhelo de tener un bebé”, explica. Para él, los números sólo tienen sentido cuando se traducen en vidas transformadas y familias creadas.
Lo que comenzó como la chispa de curiosidad de un hombre por la IA está ahora a punto de convertirse en un movimiento global, uno que podría llevar la atención de la fertilidad a millones de personas para quienes antes estaba fuera de su alcance.
Para Chávez-Badiola, es la culminación de la ciencia, empatía y visión. “Evalúo cada nuevo enfoque a través de una pregunta fundamental: ¿Hará esto que la atención de la fertilidad sea más accesible, más efectiva o más compasiva? Con AURA, la respuesta a las tres es sí”.

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