La IBERO Ciudad de México celebra un hito en su historia académica y cultural: la creación de su Escuela de Cine. Este proyecto, largamente anhelado, encarna la convicción de que el cine es una herramienta poderosa para transformar la realidad y generar conocimiento.
Vinculado estrechamente con el modelo académico de la IBERO, el nuevo programa busca entrelazar la obra creativa y la reflexión crítica para formar profesionales capaces de dar forma y voz a nuevas historias y miradas, desde una propuesta innovadora y profundamente humanista.
“Esta escuela nace de una convicción profunda: el cine no es solo un medio de expresión artística o técnica, sino una herramienta poderosa para entender, cuestionar y narrar. En la IBERO creemos que contar historias es también una forma de transformar la realidad, provocar pensamiento y de imaginar futuros posibles y mejores”, manifestó Alejandro Anaya, Vicerrector Académico de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, en la ceremonia de lanzamiento.

La apertura, prevista para otoño de 2026, se enmarca en los 65 años del Departamento de Comunicación, que ha construido un legado trascendente al formar a un gran número de profesionales que hoy destacan en la industria audiovisual y cinematográfica de México y el mundo, entre ellos, Simón Bross, Martín Hernández y Gerardo Tort, quienes participaron en la ceremonia del lanzamiento.
La Escuela de Cine de la IBERO se concibe como un espacio de experimentación, pensamiento crítico y diálogo interdisciplinario, donde confluyen la creación audiovisual, la investigación y la práctica profesional.

Ruta académica innovadora
La nueva Escuela de Cine de la IBERO será la conexión de dos grados universitarios, explicó el Dr. Juan Carlos Henríquez, Director del Departamento de Comunicación, y se estructura sobre un modelo flexible e interdisciplinario.
Los estudiantes saldrán –después de cinco años– con una licenciatura en Comunicación con enfoque cinematográfico, una Maestría en Cine, una certificación en postproducción en color, otra más en operación de cámara de alta gama y otra más en postproducción en audio con carácter internacional.

Además, dará a los alumnos la oportunidad de entrar en intercambio y en una estancia internacional con alguna de las numerosas universidades con las que la IBERO mantiene alianza.
José Gutiérrez Osuna, académico y miembro del equipo que diseñó el programa de estudios, detalló que las 21 materias optativas de la Licenciatura en Comunicación se integran ahora como obligatorias en el área de Cine. Asimismo, un número significativo de asignaturas obligatorias de Comunicación se han reorientado para enfocarse en la creación e investigación cinematográfica.
Fiel al espíritu del Departamento de Comunicación, la nueva propuesta formativa invita a los estudiantes a explorar el lenguaje cinematográfico no sólo como medio de expresión estética, sino como una vía para comprender y transformar el entorno social, político y cultural.
Concebida como un proyecto eminentemente práctico, esta escuela cuenta con una torre de tres pisos que alberga 27 espacios dedicados a la enseñanza cinematográfica y más de mil equipos disponibles para que los estudiantes desarrollen sus proyectos, explicó Alejandro Cárdenas, Coordinador de la Maestría en Cine en la IBERO.
“Somos de las pocas, incluso podemos decir que somos la única escuela en estos momentos, que tiene una infraestructura tan importante para el cine en México y que se convierte en un complemento para la industria de la que tanto necesitan los cineastas”, manifestó.
Gracias a alianzas con marcas líderes como Sony, Canon y RED, los alumnos tienen acceso a tecnología de punta, además de equipos de gamas más bajas para prácticas iniciales. El programa se fortalece con vínculos con la industria, áreas de arte y capacitación cultural, conformando un círculo virtuoso que impulsa la formación integral de los futuros cineastas.

Siete décadas enseñando cine
La IBERO no ha dejado de formar cineastas imprescindibles en los 65 años de la carrera de Comunicación ni en los 85 de la Universidad. “El cine es importantísimo para entender y tejer la historia de nuestro país; reposar la mente en el corazón”, expresó Juan Carlos Henríquez y agregó que la conexión de grados universitarios permite abrir a los estudiantes todas las puertas dentro y fuera del país.
“Por lo menos tenemos 70 años enseñando cine”, dijo, por su lado, José Gutiérrez Osuna, “eso lo que redunda es en sabiduría, en una tradición, en una manera muy particular de acercarnos a este fenómeno”. Y añadió que el programa educativo se fundamenta en dos ejes: la tradición humanista y la tradición en la docencia.

Para Guadalupe Sánchez, coordinadora de la Licenciatura en Comunicación, la Escuela de Cine de la IBERO representa un gran acierto y un logro, pues han detectado que desde el nivel preparatoria hay un gran interés en la narrativa y el arte, lo que ha cultivado en los estudiantes una mayor búsqueda por el arte cinematográfico.

La formación combina cursos de narrativa, dirección, producción, fotografía y guión, con seminarios de pensamiento cinematográfico, ética, comunicación y estudios culturales. Esta sinergia busca que cada estudiante construya una voz autoral sólida, capaz de dialogar con los desafíos contemporáneos del país y del mundo.
Además, la Escuela de Cine impulsará proyectos colaborativos, residencias y vínculos con la industria cinematográfica nacional e internacional, consolidando un ecosistema educativo que fomenta tanto la excelencia artística como el compromiso social.
Con ello, la IBERO reafirma su compromiso con una educación integral que impulsa la innovación, la ética y la mirada humanista que distingue a sus egresados.
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