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Inversión sin certezas, los riesgos que inquietan a los líderes empresariales

Durante el Summit Grandes Empresas COPARMEX 2026, especialistas advierten que la debilidad institucional y la presión externa pueden determinar las decisiones de inversión.

El Summit de Grandes Empresas COPARMEX 2026, respaldado por La Banca Empresarial de Banco Azteca, fue un encuentro crítico que reunió a más de 200 líderes empresariales mexicanos y cuestionó la posición actual de México en términos crediticios, pocos días después de que Moody’s recortara la calificación soberana de México a Baa3, es decir, un peldaño antes de perder el grado de inversión.

La agencia calificadora argumenta un escenario de debilitamiento fiscal sostenido, bajo crecimiento económico y una incertidumbre derivada de los cambios en el marco institucional, incluida la reforma judicial. Frente a este panorama, el Summit organizado por COPARMEX, reunió a paneles de expertos de alto nivel para dialogar sobre la relevancia de generar mayor certeza jurídica con el fin de atraer mayor inversión al país, además de analizar la complejidad que vive la relación binacional entre México y Estados Unidos de cara a la próxima revisión de T-MEC y su impacto para el empresariado mexicano. 

“La falta de inversión en México obedece a que se rompió la confianza en el futuro”, afirmó Ana Laura Magaloni, Investigadora del CIDE y Premio Nacional Jurisprudencia 2024, quien compartió panel junto a Javier Laynez Potisek y Mariana Campos. Los expertos coincidieron en el deterioro que han sufrido las condiciones estructurales en los últimos años en México, con la reforma jurídica como uno de los puntos de quiebre principales, ya que nunca hubo un diagnóstico preciso sobre el estado del Poder Judicial antes de la reforma, como señaló puntualmente Laynez Potisek.

Reforma Judicial

El panel coincide en que si bien el problema judicial en México no es nuevo, sí se ha profundizado a partir de la reforma. En el ámbito local, donde se resuelven la mayoría de los conflictos económicos, persisten tres fallas estructurales, que son corrupción, lentitud y falta de acceso, que lejos de corregirse, limitan la actividad productiva. 

Para Mariana Campos, la reforma judicial “es un parche en una crisis institucional más profunda” y esto provoca que “la justicia en México se esté politizando en lugar de fortalecerse.”

De acuerdo con los expertos, el mayor riesgo no está en los cambios visibles del sistema, sino en lo que no se corrigió, pues mientras la reforma modifica la estructura del Poder Judicial, los problemas de fondo, que son el rezago, la falta de recursos y una debilidad visible en la justicia local, permanecen intactos. “Ya no hablamos solamente de un sistema deficiente, sino de un sistema inestable”, sentenció Laynes Potisek.

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(Izq.-Der.) Juan Pablo de Leo, Mariana Campos, Ana Laura Magaloni y Javier Laynez Potisek en el Panel 1 del Summit.

La tecnología, coincidieron, podría ser un punto de inflexión, pues desde sistemas que den trazabilidad a los procesos judiciales hasta el uso de inteligencia artificial para homologar criterios en sentencias, podrían ser soluciones que aporten a brindar mayor certeza judicial.  Las herramientas existen, pero su implementación sigue siendo marginal. “La reconstrucción de la confianza institucional requerirá señales consistentes entre gobierno y sector privado, algo que hoy parece lejano”, explicó Ana Laura Magaloni.

La creciente tensión entre México y Estados Unidos, presión arancelaria

La relación con Estados Unidos es otro de los grandes factores a considerar en el panorama actual, pues actualmente vive un momento de redefinición global.

Durante el segundo panel, Sergio Gómez Lora, representante del Consejo Coordinador Empresarial en Washington, señaló que el principal frente de tensión está en el endurecimiento de las condiciones comerciales, particularmente en sectores como el automotriz, el acero y el aluminio.

“El T-MEC sigue siendo una ventaja para México, pero hoy enfrenta presiones que no habíamos visto antes”, explicó, al detallar que una parte relevante de las exportaciones mexicanas ya opera bajo esquemas de aranceles o incertidumbre regulatoria.

Por su parte, Arturo Sarukhán, ex embajador de México en Estados Unidos, planteó que el cambio más profundo no es comercial, sino político. “Estados Unidos está contaminando toda la agenda y en ese cruce, México aparece como un punto crítico”, advirtió.

“La principal palabra que asocian los estadounidenses con México hoy es inseguridad”, señaló, al referirse a estudios recientes de percepción en ese país. Esto, explicó, coloca la relación bilateral en uno de sus momentos más complejos en décadas, donde temas como el combate al crimen organizado influyen directamente en las negociaciones económicas.

Sin embargo, en medio del diagnóstico adverso, también surgió una ventana de oportunidad, pues la reconfiguración global de las cadenas de suministro, impulsada por tensiones con China y lecciones que hemos aprendido desde la pandemia, abren espacio para que Norteamérica se consolide como una región estratégica.

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(Izq.-Der.) Ivette Camacho, Sergio Gómez Lora y Arturo Sarukhán, en el Panel 2 del Summit. 

“El principal aliado de Estados Unidos para desvincularse de China es México”, afirmó Gómez Lora. Pero esa oportunidad está condicionada, dijo, pues no basta con ser competitivo en costos, también se requieren instituciones sólidas, seguridad y certidumbre jurídica.

Para los panelistas, la integración de Norteamérica se sostuvo durante mucho tiempo sobre una lógica que llevaba a Estados Unidos a producir donde fuera más eficiente. Ese principio permitió construir cadenas de valor altamente competitivas, con México como un eslabón clave. Sin embargo, ese modelo cambió y hoy, el mundo ya no premia sólo el costo, sino también la confiabilidad. Un terreno en el que México debe moverse con agilidad, con miras a recuperar terreno a favor del panorama empresarial. 

Por su parte, la banca empresarial de Banco Azteca presentó ante los asistentes su propuesta de soluciones integrales, que articula las capacidades de diversas marcas del ecosistema de Grupo Salinas en áreas como gestión financiera, protección de activos, eficiencia operativa e innovación tecnológica. “Queremos ser el aliado de la competitividad de las empresas, para generar prosperidad incluyente, más aún en tiempos de incertidumbre”, señaló Gabriel Ramírez Landa, Director Nacional de Banca Empresarial y Corporativa de Banco Azteca.