La IA como motor de competitividad en países emergentes

El especialista de Dell Technologies, Kurt Yáñez, detalla por qué a las organizaciones les cuesta escalar sus soluciones tecnológicas.

Kurt Yáñez, Desarrollador de Negocios AI para Dell Technologies, plantea una pregunta crucial: ¿la Inteligencia Artificial es una burbuja a punto de explotar? Como uno de los líderes en la transformación digital de empresas en México, Yáñez analiza los retos y oportunidades que enfrenta la IA en el ámbito empresarial.

“Un estudio reciente del MIT reveló que más del 90% de las organizaciones han fracasado en obtener un retorno de inversión en proyectos de IA”, señaló Yáñez durante su participación en el Foro Economía y Negocios Forbes 2025. En su presentación, explicó los principales obstáculos que enfrentan las empresas al intentar integrar la IA está en sus procesos.

“Es relativamente fácil experimentar, pero es difícil desplegar”, afirmó. Según el experto, muchas organizaciones fallan al implementar estas tecnologías a gran escala porque descuidan aspectos clave como la observabilidad, la seguridad y la escalabilidad. “Las pruebas iniciales suelen ser prometedoras, pero al momento de desplegar, olvidan estos elementos esenciales”, añadió.

Yáñez destacó que uno de los errores más comunes es explorar procesos sin conocer los indicadores clave de desempeño (KPI), lo que genera problemas adicionales, mayores costos y falta de soluciones efectivas. “No inventen soluciones para problemas inexistentes. Identifiquen el problema real del negocio, el proceso subyacente y el KPI. Solo entonces la IA puede ser una herramienta útil”, recomendó.

La IA, según Yáñez, tiene el potencial de transformar la competitividad de los países emergentes. Un ejemplo destacado es Uruguay, que desde el inicio adoptó las nuevas tecnologías y hoy es un referente en la región, junto con Chile y Brasil. Este enfoque ha permitido a Uruguay alcanzar un PIB per cápita de 18,845 dólares y posicionarse como un proveedor clave de talento humano en esta revolución tecnológica, gracias a su alta generación de científicos de datos.

Yáñez subrayó: “En México debemos invertir en productividad para crear un mercado más atractivo”. De igual forma, aclaró que la IA debe ser vista como una herramienta para ampliar las capacidades humanas. “No podemos excluir a las personas del proceso; necesitamos que la tecnología potencie sus habilidades”, enfatizó.

Yáñez agregó: “Somos excelentes fabricando coches y electrodomésticos. Ahora necesitamos ser igual de buenos gestionando datos y formando talento en las disciplinas adecuadas para la era de la IA”. Para lograrlo, propuso una colaboración tripartita entre la iniciativa privada, el sector educativo y los diferentes niveles de gobierno.

La IA, según Yáñez, tiene el potencial de reducir entre un 20% y un 40% los tiempos de ejecución de tareas, mientras que las capacidades humanas apoyadas por IA pueden duplicarse. “Hace cien años, había personas que vaciaban letrinas con carretillas. Hoy esas tareas ya no existen. Lo mismo ocurrirá con actividades repetitivas como llenar tablas de Excel. Nuestra responsabilidad como empresas, sociedad y academia es equipar a nuestro talento humano con las herramientas necesarias para mantenerse relevantes”, concluyó.