Foto: Cortesía de Monex.

La industria automotriz presenta un debilitamiento generalizado

La incertidumbre sobre las políticas comerciales de EUA incrementa los riesgos para las exportaciones mexicanas. En conjunto, el panorama apunta a un cierre de año con un desempeño moderado.

En septiembre, los indicadores del sector mostraron un debilitamiento generalizado, en el desempeño de ambas industrias: vehículos ligeros y pesados. En el periodo, se observó un menor dinamismo en la producción y exportación de unidades en comparación al volumen registrado en septiembre de 2024, así como en las cifras acumuladas al periodo. A esta coyuntura, se añaden presiones por el lado del sector externo, tras el anuncio del presidente Donald Trump, sobre una nueva tarifa arancelaria del 25.0% para todas las exportaciones de camiones medianos y pesados. 

La medida estaba originalmente programada para entrar en vigor el 1° de octubre, pero se pospuso al 1° de noviembre, luego de que las autoridades estadounidenses atendieran las solicitudes de las empresas preocupadas por el impacto del arancel. De concretarse, las exportaciones automotrices mexicanas podrían profundizar su retroceso (-4.1% anual de enero-agosto), lo que se reflejaría como una merma directa en los envíos de vehículos pesados que acumulan una caída anual de 29.1% de enero a septiembre. 

La industria de vehículos ligeros presentó un debilitamiento, ante una caída de 6.1% en la producción respecto a septiembre de 2024, con una fabricación total de 355.5 mil unidades, colocándose por debajo del volumen registrado en los últimos dos años para un mes de septiembre. Estas cifras confirman: 1) un menor dinamismo en las cadenas de producción, principalmente en la fabricación de equipos de transporte de la actividad industrial, que acumula una disminución del 4.0% a/a de enero a agosto; así como 2) presiones y desafíos para los fabricantes nacionales derivado de la imposición de tarifas arancelarias de EUA para las exportaciones automotrices mexicanas. 

Con cifras acumuladas a septiembre, se ensamblaron un total de 3.0 millones de unidades, lo que implicó un segundo máximo histórico en el volumen de producción para un mismo periodo, y se colocó 0.3% por debajo del nivel alcanzado en el mismo lapso de 2024. La producción fue impulsada por una expansión en los volúmenes de producción de Nissan (+1.9% a/a), Ford Motor (5.1%), KIA (+8.5%) y Toyota (+35.3%), que en conjunto representan 42.4% de la producción del periodo. Mientras que las marcas de General Motors, Chrysler y Volkswagen presentaron un retroceso.

En términos de producción, la capacidad de planta utilizada de equipos de transporte fue de 84.5%, lo que implicó una reducción de 6.8 puntos porcentuales (pp) respecto al mismo mes de 2024. A nivel particular, el mayor deterioro provino de la capacidad de planta utilizada para la fabricación de camiones y tractocamiones, ubicándose a un nivel de 66.4% (-28.7 pp), así como en la elaboración para automóviles y camionetas (86.3%), lo que implicó una reducción de 8.4 pp respecto al mismo mes de 2024.  

De manera paralela, el volumen físico de producción de equipos de transporte presentó una caída de 9.7% a/a, acumulando cinco meses con variaciones anuales negativas. En su acumulado de enero a agosto, las cifras de la producción manufacturera confirmaron la notoria vulnerabilidad del sector, con una caída en la fabricación de equipos de transporte (-4.0% a/a), principalmente en la elaboración de automóviles y camiones (-6.4% a/a). 

Bajo este contexto, la industria automotriz terminal se mantiene con una pronunciada fragilidad, derivado de las presiones en la capacidad de producción, moderación en los niveles de demanda externa e interna (vehículos ligeros y pesados) y una marcada debilidad en la confianza empresarial del sector, aunado a un menor optimismo en la confianza de los consumidores, lo que se refleja en la moderación de la venta de vehículos ligeros.

Por: Janneth Quiroz Zamora, Directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Grupo Monex.