De 2005 hasta 2030, México recibirá una inversión estimada de 18 mil millones de dólares en infraestructura de centros de datos. Ese número, citado por Alex Sasaki, vicepresidente de ventas para Latinoamérica de Vertiv, no es un pronóstico optimista, es el termómetro de una transformación que ya comenzó y que no esperará a quienes no estén listos.
“Conocemos y hacemos parte del paso acelerado de la actualidad de la industria y sabemos que este ritmo no espera. La construcción de un centro de datos no es inmediata, quienes quieran entrar a competir y sobre todo, tener la capacidad de respuesta a las necesidades actuales y futuras, tiene que empezar ahora”, dice Alex Sasaki, Vicepresidente de Ventas para Latam en Vertiv.
No en vano Frost & Sullivan acaba de nombrar a Vertiv “Empresa del Año 2025 en infraestructura para inteligencia artificial y computación de alto rendimiento (HPC) en América Latina”. Para Sasaki, el reconocimiento es una señal de que la región no está mirando el partido desde las gradas.
México, el nodo en expansión
Querétaro, Monterrey, Guadalajara, tres ciudades que hace una década no aparecían en ningún mapa global de infraestructura digital hoy son polo de atracción para las grandes compañías de hyperscale y la razón no es aleatoria.
México combina tres factores que los grandes operadores de centros de datos ponen en la cima de su lista, latencia baja por la densidad de su población y su proximidad a Estados Unidos, mano de obra técnica calificada, y una posición geográfica que lo conecta con los dos mercados más activos del mundo.

“Un centro de datos se construye para operar durante 20 o 30 años. La ubicación no es un detalle, es la decisión más importante que toma una compañía antes de poner el primer ladrillo”, explica Sasaki.
A eso se suma el impulso del nearshoring, la reconfiguración de cadenas de suministro globales está atrayendo manufactura avanzada que, a su vez, demanda infraestructura digital robusta. Para Sasaki, no es una coincidencia que las ciudades que lideran la expansión industrial sean las mismas que encabezan la carrera de los datos. Vertiv tiene en México cuatro plantas de producción, en Tijuana, Mexicali, Reynosa y Monterrey, y este año abrió en Querétaro un centro de servicios para clientes de la zona. La apertura de Vertiv Academy el mes pasado en Ciudad de México completa una apuesta que va más allá del hardware, la empresa quiere formar a los técnicos que van a operar la infraestructura que ella misma construye.
El problema que ningún GPU resuelve
Más capacidad de procesamiento exige más energía. Más energía exige más refrigeración. Y más refrigeración exige un diseño de centros de datos que la región apenas empieza a asimilar, lo positivo es que jugadores como Vertiv ya lo entendieron y por eso son reconocidos como pioneros.
“Hoy, cada rack procesa mucha más información y esto genera más calor que hace solo unos años. La clave es asegurar que la infraestructura pueda soportar ese incremento y todo lo que viene detrás sin generar cuellos de botella”, dice Sasaki. Vertiv desarrolló una alianza con NVIDIA específicamente para gestionar el enfriamiento térmico de los procesadores gráficos más exigentes del mercado. Sin eso, los chips no corren a plena potencia. O simplemente se frenan solos.
“La respuesta de la industria tiene dos palabras, flexibilidad y modularidad. Los centros de datos ya no se diseñan como estructuras fijas que duran décadas sin cambios, sino como sistemas que pueden escalar, adaptarse y absorber tecnologías que todavía no existen. Tienes que proyectar algo a prueba de futuro. No podemos prever todo, pero sí podemos construir con flexibilidad para ir cambiando conforme el futuro se aproxima”, dice Sasaki.

Pero su análisis no se queda en México, sino que dice que América Latina tiene, además, una carta que pocas regiones del mundo pueden jugar, energía renovable en abundancia. Hidroeléctricas en Brasil y Colombia, solar en México y Perú, eólica en varios puntos del Cono Sur. Las grandes tecnológicas tienen compromisos de carbono neutralidad que cada vez pesan más en sus decisiones de inversión. Eso convierte la matriz energética de la región en un argumento de ventas real.
Eso sumado a una pregunta que le llega a Sasaki en casi todas sus conversaciones con clientes, si el camino es la infraestructura propia, nube híbrida o nube pública, y su respuesta siempre empieza igual, “cada compañía tiene una historia diferente”.