Durante décadas, la nicotina ha ocupado el centro del debate sobre las enfermedades asociadas al tabaquismo. Para millones de personas su nombre está asociado automáticamente con cáncer, enfermedades pulmonares, afecciones cardiacas o decesos prematuros. Sin embargo, la evidencia científica acumulada de los últimos años permite afirmar que los daños provocados por fumar provienen del humo del cigarro que contiene más de 7,000 sustancias químicas, 69 de ellas cancerígenas1.
La nicotina no es una sustancia inocua,genera efectos psicoactivos y de recompensa que causan adicción,por ello debe regularse para proteger a los consumidores adultos y frenar su acceso a menores de edad. Sin embargo, por sí sola, no es la principal responsable de muchos de los daños históricamente vinculados al consumo de tabaco. Estudios epidemiológicos no han demostrado una relación directa entre el uso de nicotina y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo. Administrada sin combustión, la nicotina, no tiene el mismo perfil de riesgo que los cigarros2, y no es cancerígena3.
La nicotina puede producir efectos fisiológicos temporales como aumento de la frecuencia cardiaca, elevación transitoria de la presión arterial o vasoconstricción periférica. En la mayoría de los casos, estos efectos son de corta duración y dependen de la dosis, la vía de administración y el contexto clínico de cada persona.
Desde el punto de vista químico, la nicotina es una sustancia psicoactiva que interactúa directamente con el sistema nervioso. Esta interacción desencadena una serie de reacciones neuroquímicas, entre ellas la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con los circuitos de recompensa del cerebro.
“En nuestro sistema nervioso existen receptores nicotínicos, que son puntos donde ciertas sustancias entran en contacto con el interior de la célula y generan una respuesta muy rápida”, explica el neuropsicólogo médico epidemiólogo y especialista en salud pública Luis Fernando Hernández Lezama, quien explica que estos receptores fueron identificados precisamente por la manera en que reaccionan ante esta sustancia.
Ese proceso explica por qué puede generar sensaciones de bienestar o placer y, al mismo tiempo, favorecer conductas de dependencia en algunos consumidores.
Esta distinción entre nicotina vs humo ha comenzado a ocupar un lugar cada vez más relevante en las discusiones de salud pública y el análisis científico sobre el consumo de productos derivados del tabaco, o productos de nicotina y tabaco sin combustión, como el tabaco calentado y las bolsas de nicotina, productos hoy disponibles legalmente en nuestro país.
Un debate que evoluciona
En los últimos años, la aparición de nuevas tecnologías y productos relacionados con el consumo de nicotina ha reactivado el debate internacional sobre cómo evaluar sus riesgos y cómo comunicar de manera precisa sus efectos.
Para muchos investigadores, entender la diferencia entre la nicotina y el humo derivado de la combustión del tabaco es fundamental para abordar el problema del tabaquismo desde una perspectiva más informada.
En Suecia, por ejemplo, su parlamento modificó formalmente el objetivo de su estrategia nacional. En lugar de centrarse únicamente en “reducir el consumo de tabaco”, ahora buscará “reducir el daño médico y social causado por los productos del tabaco y la nicotina”4. Con ello reconocen que el problema no es el consumo de nicotina sino la forma, gracias a la ciencia saben que la combustión es el mecanismo más dañino para consumirla.
Suecia es hoy el país con las tasas más bajas de cáncer de pulmón y de mortalidad por tabaquismo en Europa, y lo ha logrado sin abandonar el consumo de nicotina, sino sustituyendo el cigarro combustible por productos libres de humo, sobre todo con snus y bolsas de nicotina. Este fenómeno, documentado en la literatura científica internacional, pone sobre la mesa una distinción fundamental: no es la nicotina el agente oncogénico, sino los miles de compuestos tóxicos y cancerígeno generados por la combustión del tabaco (entre ellos el monóxido de carbono y el alquitrán).
Por otro lado, la FDA en enero de 2025 autorizó la comercialización de veinte presentaciones de bolsas de nicotina tras una revisión científica exhaustiva mediante el proceso Premarket Tobacco Product Application (PMTA)5. La agencia concluyó que estos productos contienen cantidades sustancialmente menores de componentes dañinos que los cigarros y varias alternativas sin humo. Por ello, plantean menor riesgo de cáncer y otras enfermedades graves, especialmente cuando un adulto sustituye por completo el consumo de cigarros por el de bolsas de nicotina6.
En ese contexto, la discusión científica en México debe mantenerse activa y en plena evolución, impulsada por nuevas evidencias y por un objetivo compartido, relacionado con comprender mejor los mecanismos del consumo de nicotina y sus implicaciones para la salud pública y en ofrecer al público información basada en ciencia. Finalmente, debe cuestionarse el éxito de las políticas públicas que buscan frenar el consumo de cigarros. ¿Han sido efectivas? ¿Satanizar la nicotina ha permitido frenar el costo al sistema público ocasionado por las enfermedades relacionadas con la combustión del tabaco? Hoy toca pensar en construir políticas públicas basadas en evidencia, acercarnos más al enfoque sueco y alejarnos de la desinformación.
- CDC, “Health Effects of Cigarettes: Cancer”. Disponible en: https://www.cdc.gov/tobacco/about/cigarettes-and-cancer.html ↩︎
- Royal College of Physicians, “Nicotine without smoke: Tobacco harm reduction”. Disponible en: https://www.rcp.ac.uk/improving-care/resources/nicotine-without-smoke-tobacco-harm-reduction/
↩︎ - CDC, “Health Effects of Cigarettes: Cancer”. Disponible en: https://www.cdc.gov/tobacco/about/cigarettes-and-cancer.html
↩︎ - Smoke Free Sweden, “Historia de dos naciones. México – Suecia”, 2025. Disponible en: https://smokefreesweden.org/wp-content/themes/smokefreesweden/assets/pdf/tale/SFS-2N-Mexico-v-Sweden-MEXICAN-final.pdf
↩︎ - FDA, “FDA Authorizes Marketing of 20 ZYN Nicotine Pouch Products after Extensive Scientific Review”, 2025. Disponible en: https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/fda-authorizes-marketing-20-zyn-nicotine-pouch-products-after-extensive-scientific-review ↩︎
- FDA, “The Relative Risks of Tobacco Products”, 2025. Disponible en: https://www.fda.gov/tobacco-products/health-effects-tobacco-use/relative-risks-tobacco-products ↩︎