La guerra tiró las exportaciones de papa en Israel. Y eso se debió a la paralización del kibutz Nir Oz, una paradisíaca y tranquila comuna agrícola israelí, atacada por los comandos de Hamás el 7 de octubre de 2023.
Antes y después de ese día, la vida de los productores agrícolas del modelo económico más importante desde que se fundó Israel ha estado en la mira de Hamás, un grupo político y paramilitar que controla la Franja de Gaza.
“Durante mucho tiempo hemos vivido en el kibutz y trabajamos en estos campos bajo la amenaza de misiles antitanques”, revela Martín Finkelsteinm, quien sobrevivió al embate de más de mil integrantes de Hamas que llegaron y mataron a más de 100 habitantes de Nir Oz.
En algún momento antes del ataque del 7 de octubre de 2023, la presencia de los agricultores en los campos fue prohibida para cuidarlos de los misiles, cuya amenaza volvió con la guerra de Israel con Hamás, señala el argentino, quien vive desde 2002 en el kibutz. Ahí convivía con sus hijos y esposa hasta que fueron atacados. Hoy regresó a cultivar la papa, que seguramente se sirve en las viandas en los restaurantes y en las mesas en Europa.
“Los primeros 5 meses no pudimos trabajar ni acercarnos a producir alimentos al kibutz Nir Oz, porque había el peligro de que hubiera terroristas dando vueltas por la zona”, relata a Forbes México.
Actualmente, operan aproximadamente 250 kibutzim en Israel, donde viven unas 125 mil personas. Pero unos 21 kibutzim están en la frontera de la Franja de Gaza, una zona donde ha habido enfrentamientos entre el ejército israelí y Hamás. Y esas comunidades vivieron horas de terror el primer sábado de 2023, cuando Hamás incursionó por tierra, mar y aire a Israel.
Imágenes en tiempo real de la incursión de Hamás muestran asesinatos, secuestros, ataques y toda una estrategia paramilitar para sembrar terror entre los habitantes de los kibutzim. Unos lo cuentan hoy, otros no lo han logrado y unos menos fueron secuestrados y llevados a los túneles de la Franja de Gaza, como una moneda de cambio.
Los muertos se cuentan por centenares. Y así sucedió los kibutzim Be’eri, Nir Oz, Nahal Oz, Nirim, Zikim, así como en otras comunas, caminos, carreteras y hasta la Fiesta Nova. Todo era confusión, nadie sabía lo que pasaba y las fuerzas armadas reaccionaron tarde al ataque. Cada quien cuenta su historia, pero lo único cierto son los mil 400 fallecidos.
El ataque a los kibutz

En el kibutz, Be’eri murieron 130 personas en el ataque de Hamás, incluidas mujeres (como la activista por la paz Vivian Silver), niños y una bebé de 10 meses. Ahí borraron la vida del 10 por ciento de los residentes de esta comunidad agrícola. También fueron incendiadas decenas de viviendas.
Kfar Aza tenía más de 700 habitantes antes del ataque, y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) tardaron dos días en recuperar el control total de la zona. Al menos 62 residentes, incluido un joven de 15 años, murieron durante el ataque, y otros 19 fueron tomados como rehenes.
Unos 50 soldados murieron en el kibutz Nahal Oz, incluidas muchas mujeres desarmadas. La base militar de Reim, cuartel general de la División de Gaza, también fue capturada. Las fuerzas israelíes no recuperaron el control hasta el final del día.
El ataque a Nirim fue un asalto al kibutz homónimo, situado a unos 2 kilómetros de la frontera con la Franja de Gaza. El hecho supuso la muerte de 15 israelíes (tanto civiles como militares) y la captura de otros siete, que fueron llevados como rehenes.
Tres milicianos de Hamás usando parapentes motorizados atacaron Netiv Haasara, un moshav israelí cercano a la valla fronteriza. Los atacantes asesinaron a 17 personas, incluidos guardias de seguridad y numerosos civiles, algunos de ellos miembros de una misma familia
Un total de 53 personas murieron: 37 civiles, 11 policías, 2 bomberos y 1 soldado de las FDI, además de otros 2 soldados de las FDI muertos por disparos de cohetes contra la ciudad de Sderot en los días posteriores a la infiltración.
En un ataque a la playa Zikim, los combatientes de Hamás también llevaron a cabo una masacre y mataron a 17 bañistas civiles. La guarnición de la base de entrenamiento resistió, pero las otras dos bases fueron invadidas y un equipo de seguridad civil impidió una incursión en el kibutz.
En el kibutz Holit Doce residentes, incluido un miembro del equipo de seguridad, fueron asesinados. También murieron 3 empleados extranjeros del kibutz: 2 nepaleses y un moldavo.
Un residente, cuyos padres fallecieron, y un empleado tailandés resultaron heridos. Se recuperaron, y el empleado regresó posteriormente a Tailandia. Adicionalmente, 4 miembros de una familia resultaron heridos cuando una granada no logró penetrar su habitación segura, pero la metralla entró por el espacio debajo de la puerta.
Y 7 rehenes fueron hechos prisioneros. Tres fueron liberados el día del ataque, justo antes de llegar a la valla fronteriza de Franja de Gaza.
Unos 20 terroristas asaltaron el kibutz Kerem Shalom en un intento de masacrar y secuestrar civiles, como parte de un ataque sorpresa contra Israel. Sin embargo, los miembros de la unidad de reserva del kibutz, junto con seis soldados, lograron repeler la masacre y evitaron la misma. Un helicóptero de combate, al que se solicitó la intervención, atacó a unos 50 terroristas más que se habían infiltrado en el kibutz y abatió a la mayoría de ellos. Dos miembros de la unidad de reserva murieron.
El regreso de la producción del kibutz Nir Oz

Martín Finkelsteinm cuenta que los secuestrados fueron llevados al pueblo Abasan al-Kabira, que está lleno de túneles usados para el terrorisimo de Hamás en Franja de Gaza.
“En esas casas que se miran en la Franja de Gaza durante muchos años hubo franco tiradores, que dispararon a los agricultores que trabajan en el campo”, recuerda.
“A mi personalmente me dispararon en más de una vez, por suerte no pudieron pegarme, pero si pase un mal momento al escuchar pasar las balas cerca mi y me escondí atrás de una piedra o un vehículo en el campo para que las balas no me peguen a mi”, cuenta.
“No hubo muchos asesinados por los francotiradores, pero sí hubo mucho peligro y temor”, expresa el productor de papa, zanahoria y cacahuate.
“Hubo muchas ocasiones que no pudimos trabajar normalmente en el campo como quisiéramos, debido a las amenazas que salen del pueblo de Gaza, que teóricamente vivían como civiles, pero en realidad había un nido de terroristas”.
Hoy una de las emociones, que más prevalece entre la población que vive en las cercanías de la Franja de Gaza, es el dolor por toda la gente asesinada en Hamás. El ataque fue a civiles, niños y niñas, así como secuestraron familias, bebés, ancianos.
“Hay mucha intención del gobierno de Israel por revivir la zona para que sea habitada, para que regrese la agricultura y la industria chocolatera”, apunta Martín Finkelsteinm.
La mayor parte de la producción de frutas, legumbres y verdura del kibutz Nir Oz es para exportarla a Europa y una pequeña parte para el mercado israelí.
“El kibutz produce papas para que a través de una cooperativa sea exportada a Europa”, cuenta el agricultor.
Cada año son producidas más de mil 600 toneladas de papa en el kibutz Nir Oz. Otras 300 toneladas de zanahoria son cosechadas y levantadas en esas tierras israelíes, que tienen sistemas de riego innovadores. También sacan cacahuate y hasta trigo.
“La producción de trigo depende de la lluvia y la gran parte no es de riego, sino temporal. Si es un invierno con pocas lluvias no se cosecha, por ejemplo este año no se cosechará trigo”.
La mayor parte del trigo consumido en Israel es importado, que es usado para alimentar animales y emergencias. Hace 25 años que se dejó de cultivar algodón, pero hace tres años volvió el cultivo y ahora con toda la guerra no se sabe qué pasará con toda esa producción. Hoy solo están a resguardo de la caída de misiles desde Irán y con un frente cruzado desde la Franja de Gaza.
“Yo quiero paz y quiero que mis hijos corran por estos caminos y campos”, concluye el hincha de River Plate.
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