Enlaces rápidos

    Billy Thorens es de esos emprendedores que son su marca, que viven de la misma y la suya es Billy Brunch. En su caso, todo lo que hace gira en torno de su negocio: vive por y para él. Maneja una camioneta brandeada con el icónico pollito, lleva un reloj con la misma figura y en Barcelona, ha desplegado motos y hasta un tuktuk como parte de una estrategia de marketing tan original como efectiva. No es raro ver a clientes y curiosos con stickers del pollito pegados en la ropa, el celular, la computadora o el termo.

    Poco a poco, la marca se ha convertido en un ícono de la ciudad, pero la expansión es inevitable. En unos años, la marca habrá cruzado más fronteras de las que ya ha cruzado, llevando su filosofía de brunch ‘todo el día’ y hospitalidad mucho más allá de España.

    En entrevista con Forbes, Billy Thorens, después de años en la alta hotelería de lujo en Europa y Medio Oriente, encontró en México “una inspiración decisiva: la hospitalidad genuina”, explica.

    Fue en Isla Holbox, trabajando en un hotel dirigido por mexicanos, donde descubrió esa simpatía natural, ganas reales de complacer al cliente y un trato cercano sin formalismos excesivos”. Esa experiencia, sumada a su paso por una familia de acogida en Ciudad de México, marcó para siempre su manera de entender el servicio y lo que aprendió allí se convirtió en parte del ADN de Billy Brunch.

    Billy Brunch, o Billy Thorens en sus documentos, nació en un pequeño pueblo agrícola de Suiza, donde aprendió el valor de los productos locales y el buen comer. Tras servir en el ejército suizo —experiencia que le dejó disciplina y respeto por la jerarquía—, inició una carrera en hoteles cinco estrellas y restaurantes Michelin en Suiza, Francia y Dubái.

    Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Foto3-768x1024.jpeg
    Billy Thorens le pone amarillo a todos sus accesorios, desde la camioneta de Billy Brunch, pasando por su reloj y alcanzando la ‘pipa’ de sus Nike Air Max 1. Foto cortesía.

    En lo que llama “la Meca de la hostelería de lujo”, perfeccionó estándares de servicio y aprendió la importancia de la constancia. Pero también observó el lado menos inclusivo del sector: “En Dubái todo es muy elitista y pensé: ¿por qué no ofrecer ese servicio correcto, rápido y amable, pero al alcance de todos?”

    Fue en 2018, un año después de volver de Dubái, que Thorens abrió el primer Billy Brunch en Barcelona. La propuesta era clara: un brunch de calidad, con precios accesibles y servicio cercano, disponible durante todo el día. A los seis meses, ya había filas en la puerta.

    Pero fue en un mercado como el de Barcelona, donde la competencia se multiplicó en pocos años, lo que ha hecho que Billy se haya mantenido fiel a su modelo.

    “Mañana podría tomar tres o cuatro medidas para aumentar la rentabilidad, pero afectaría al alma de la marca”, asegura. En Billy Brunch, los clientes son acompañados a la mesa, se les presenta el menú, se cuida la atmósfera y la interacción humana.

    Esto implica más personal que la media, pero para él es una inversión: “En un hotel cinco estrellas tienes un empleado para cada dos clientes. Aquí no es así, pero sí hay suficiente personal para dar más atención y mantener una mejor actitud.”

    La disciplina también es una de las claves para Billy Brunch. “La calidad no puede variar. Si alguien prueba nuestro club sándwich hoy, debe saber igual que hace tres años. Tenemos empleados que rotan entre locales para probar y asegurar que todo se mantenga igual.”

    El detallado marketing de Billy Brunch. Foto cortesía.

    Lee más: CEO de Mercedes pide una ‘dosis de la realidad’ y critica prohibición de motores de combustión en la UE

    El presente y el futuro de Billy Brunch

    Hoy, la marca cuenta con nueve restaurantes: seis en Barcelona, uno en Madrid y dos en Sevilla, con 120 empleados fijos. Según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, España recibió más de 85 millones de turistas en 2023, muchos atraídos por su oferta gastronómica. Un mercado en el que Billy Brunch no solo participa, sino que busca dejar huella.

    El plan inmediato del empresario incluye optimizar dos locales en Barcelona y abrir un segundo en Madrid en 2026. Pero su objetivo más ambicioso está en el horizonte: “En 2028 quiero abrir en Nueva York. Celebré mis 30 años en el primer Billy Brunch; quiero celebrar mis 40 en el de Nueva York.”

    Y hablando del futuro, la meta es clara: alcanzar 50 restaurantes y 1.000 empleados, manteniendo la calidad y el espíritu que lo caracterizan. “No es un proyecto para vender por un día, es algo que quiero hacer hasta el final, con la gente bien pagada y feliz.”

    Más allá de la expansión, Billy se enorgullece de la relación con sus empleados: varios llevan siete años con él, creciendo desde puestos como lavaplatos o camarero hasta cargos de responsabilidad. “Es una gran satisfacción ver que viven bien gracias al trabajo aquí”, dice.

    Para él, esa cercanía con los clientes y su equipo es parte de la esencia de la marca. “Siempre hay tiempo para escuchar a un comensal descontento o atender un problema de un empleado. Crecer no significa perder el trato humano.”

    Hasta la cafetería de Billy Brunch luce su clásico amarillo. Foto cortesía.

    En este sentido, afirma que “Billy Brunch no es solo un lugar para comer. Es un concepto que mezcla culturas y experiencias: el rigor suizo, la calidez mexicana y el dinamismo del mercado español. Una fórmula que, hasta ahora, ha funcionado tan bien que no solo ha conquistado Barcelona”, sino que está lista para llevar el brunch “todo el día” a nuevos rincones del mundo.

    Te puede interesar: Novo Nordisk aumenta las demandas por las copias de Wegovy; Hims está en la mira

     

    También te puede interesar