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    La Suprema Corte de Justicia ordenó la liberación inmediata de Juana Hilda González Lomelí, tras casi dos décadas en prisión por el supuesto secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace, hijo de la activista Isabel Miranda de Wallace, quien falleció en marzo.

    La sentencia, elaborada por el ministro Alfredo Gutiérrez, confirma que la mujer fue obligada a confesar bajo tortura y que el caso se sostuvo con pruebas falsas, según una nota del sitio web El País.

    “Existen elementos suficientes para considerar que Juana Hilda no confesó de manera libre y voluntaria, sino mediante presiones, intimidación y amenazas”, afirma la resolución.

    El relato oficial se construyó a partir de una confesión arrancada con amenazas de tortura y daño a su familia. Solo después de esa declaración, agentes del Ministerio Público hallaron “pruebas clave”, como una gota de sangre y una licencia de conducir, pese a que en cateos previos no se encontró nada.

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    Juana Hilda denunció ante un juez que fue amenazada en la entonces PGR por agentes del Ministerio Público: “La presionaron con amenazas de tortura y violación, y le dijeron que le harían daño a su madre, su hija y su hermano. Todo ello, si no confesaba los hechos’, recoge la resolución de la Corte”.

    El caso Wallace, impulsado por Miranda con apoyo de autoridades y medios, queda evidenciado como un montaje. 

    La decisión sienta un precedente para otros implicados, como Brenda Quevedo, y obliga al Estado mexicano a asumir la responsabilidad de una injusticia histórica, de acuerdo con El País.

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