El cineasta y productor Hari Sama continúa ampliando los horizontes del cine de autor desde Catatonia, la productora que fundó para dar impulso a proyectos con una voz propia y una profunda conexión con la identidad mexicana.
Con una trayectoria que combina su experiencia como director, guionista y productor, Sama se ha convertido en un referente del acompañamiento creativo para nuevas generaciones de cineastas y en entrevista con Forbes México comentó cómo es este proceso y cómo ayuda a dar foco a historias únicas.
“Creo que Catatonia ha ido encontrando su lugar en proyectos que son muy relevantes tanto para su autor o autora como para una cuestión identitaria mexicana”, explica. Desde su visión, el cine se convierte en un ejercicio de introspección colectiva: “Nos permite llevar, digamos, la sombra de los seres humanos, de la ciudad, del país (…) para poderla observar con claridad, aunque sea un poco doloroso, siempre con la intención de transfigurarla”.
Esa filosofía se refleja en los proyectos que impulsa desde esta casa productora, entre ellos la próxima película de Paula Hopf, una historia de coming of age ambientada en Cuernavaca que explora la relación entre una hija y su padre, un músico ausente más preocupado por su carrera que por su rol familiar.
“Lo que hacemos es desarrollar, tener ideas y dejarlas en un lugar que se pueden salir a vender, que tienen una premisa de tratar de alcanzar un público más masivo, pero sin perder esa esencia de la que hablo”.

Te recomendamos: De influencers a emprendedores: ‘Shark Tank Creators’ pone el foco en la economía digital
La importancia de mantener la esencia en el cine de autor
Catatonia, además, abrió un taller de desarrollo que funciona como espacio de creación y acompañamiento, donde los proyectos nacen desde la escritura y la exploración personal para después encontrar aliados en productoras o plataformas más grandes.
Sama explica que su experiencia internacional, particularmente tras su paso por Los Ángeles y su trabajo con compañías como Fábula y Apple, le permitió fortalecer su sensibilidad para guiar a nuevos talentos y ayudarlos a trazar estrategias de visibilidad en mercados y festivales.
La productora ha sido parte de películas que, sin perder su esencia artística, lograron conectar con el público, como ocurrió con “Un actor malo”, cinta que superó expectativas de taquilla y se convirtió en tema de conversación nacional.
“Nunca haremos una película que nos interese solamentepara hacer taquilla. Creo que hay algunas pelis, como ‘Un actor malo’, que tendrá un alcance más de taquilla, pero siempre estamos buscando que se conserve la esencia”, afirma el director.
Para Sama, acompañar a creadoras como Hopf o Laura Baumeister no solo es una apuesta artística, sino una responsabilidad ética: brindarles tiempo, libertad y diálogo creativo.
“Con Paula, ese proyecto llevamos como ocho años (trabajándolo), y hemos pasado por un proceso de acompañamiento (…) donde ella se ha sentido muy libre, sin prisa”, señaló, dando a entender que priorizar la semilla creativa de nuevos talentos es lo más importante para el tipo de cine en el que se quiere enfocar Catatonia.
Más allá de la producción, el cineasta también reflexiona sobre el papel que tiene hoy el cine de autor para generar conversación en tiempos complejos.
“La conversación que puedes abrir dentro de tus pequeños espacios (…) es fundamental. Yo sí creo que cuando los aliens lleguen a ver qué fue lo que quedó del planeta Tierra, pues de las cosas que van a encontrar son las expresiones culturales. El arte, la música, el cine, la escultura, (…) de alguna forma si algo nos diferencia en su estado más material es el arte. El arte y la espiritualidad.
En un panorama cinematográfico que a menudo se rige por la inmediatez y la búsqueda de impacto comercial, Hari Sama apuesta por el tiempo, la introspección y la autenticidad. Y es en esa intersección entre lo íntimo y lo colectivo, donde Sama reafirma el mensaje que puede cargar el cine de autor.






