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    Las élites empresariales y políticas se dirigen la próxima semana a la reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en Davos, con su visión de un orden económico global basado en reglas puesta a prueba hasta el límite.

    La esperada aparición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la estación alpina suiza pone de relieve la brecha entre su agenda y el enfoque basado en el consenso del WEF, que ha enfrentado críticas persistentes por ser un club de debate de los ricos.

    Su política de “Estados Unidos primero” ha llevado al uso de aranceles comerciales como castigo, a la intervención militar en Venezuela, a la amenaza de tomar Groenlandia por la fuerza y al repliegue de Estados Unidos de la cooperación en materia de clima, salud y otros desafíos globales.

    La administración Trump también ha amenazado al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, con una imputación penal, lo que llevó a muchos de los principales banqueros centrales a emitir un comunicado en su defensa y en defensa de la independencia de los bancos centrales.

    Al bautizar su 56ª edición como “Un espíritu de diálogo”, los líderes del WEF afirman que, dada la actual incertidumbre, reunirse para trazar un camino a seguir en los ámbitos empresarial y político es crucial.

    “El diálogo no es un lujo, es una necesidad”, dijo el presidente y consejero delegado del WEF, Borge Brende, exministro noruego.

    Pero otros sostienen que, con Estados Unidos y China ejerciendo su poder para servir a intereses nacionales, el WEF corre el riesgo de volverse obsoleto.

    “¿Quién va a defender el orden internacional basado en reglas?”, dijo Daniel Woker, exembajador suizo y experto en relaciones exteriores.

    “Para ser muy franco, en un sistema en el que todos solo miran por sí mismos, no tiene razón de existir. Es un evento del pasado”.

    Quienes siguen de cerca Davos también observan si el evento ha perdido impulso desde que su fundador, Klaus Schwab, de 87 años, dejó el cargo de presidente en abril.

    La organización con sede en Ginebra dijo en agosto que una investigación interna no encontró pruebas de irregularidades materiales por parte de Schwab, tras una carta de un denunciante que alegaba mala conducta. Nombró como copresidentes interinos al director ejecutivo de BlackRock, Larry Fink, y al vicepresidente de Roche, André Hoffmann.

    El último foro tiene mucho que debatir, desde cómo manejar la versión de Trump de la Doctrina Monroe que establece la supremacía de Estados Unidos en el hemisferio occidental, hasta las formas en que la inteligencia artificial está cambiando el mundo.

    Llega poco después de una de las peores tragedias modernas de Suiza: un incendio en el bar de una estación de esquí que causó la muerte de 40 personas.

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    El petróleo regresa

    En las sesiones informativas previas al evento, el WEF ha tratado de mostrar una cara optimista ante la agitación global, destacando cómo las empresas han buscado adaptarse a las tasas arancelarias estadounidenses más altas desde la Gran Depresión y señalando una relajación de las tensiones comerciales a finales de 2025.

    Aun así, una encuesta del WEF a ejecutivos publicada la semana pasada mostró que hacer negocios se volvió más difícil en 2025. El sondeo también dibujó un panorama sombrío de la cooperación en materia de paz y seguridad.

    Con la asistencia prevista de varios líderes europeos, la atención se centrará en cómo responden a los desafíos de Estados Unidos, incluidas las amenazas de Trump de tomar Groenlandia y los ataques a los esfuerzos europeos por regular a las empresas tecnológicas estadounidenses.

    “Los políticos deben mantenerse firmes”, dijo Christy Hoffman, secretaria general de UNI Global Union, que representa a 20 millones de trabajadores del sector servicios en todo el mundo, instando a los responsables políticos a abordar cómo la IA y las nuevas tecnologías afectan al empleo.

    Una de las características de la reunión del WEF de este año será la presencia de altos ejecutivos del sector petrolero, ansiosos por escuchar a Trump promover su agenda de dominio energético, que los anima a perforar en busca de más petróleo y gas mientras desdeña alternativas como la eólica y la solar.

    Se espera la asistencia de los directores ejecutivos de Exxon Mobil, Shell, TotalEnergies, Equinor y ENI, tras una presencia mucho más esporádica en años anteriores, cuando las empresas petroleras veían el foro como hostil a los combustibles fósiles.

    Queda por ver si China, que en los últimos años ha enviado a altos funcionarios, contará con una presencia significativa en Davos.

    Con información de Reuters.

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