Con motivo del cierre de la temporada final de la serie de “Como agua para chocolate” de HBO Max, el showrunner Jerry Rodríguez y Jorge Tijerina, director de desarrollo de contenido de ficción para Warner Bros. en México, en entrevista para Forbes México reflexionan sobre el proceso creativo y las decisiones de industria detrás de una de las adaptaciones más ambiciosas de la televisión mexicana reciente.
Ambos nos comentan cómo fue tomar la obra clásica de la literatura, manteniendo el respeto y las exigencias de una audiencia global, haciendo que esta serie se consolidara como un caso clave en la evolución de la producción audiovisual mexicana.
Desde su origen, este proyecto implicó un reto estructural, pues expandir una historia ampliamente conocida hacia el formato televisivo sin perder su esencia era lo que mayor importancia se tomó por parte de Tijerina y Rodríguez.
“El reto era tomar una historia que todos aman y también ofrecer algo diferente”, señala Tijerina, quien también afirmó que la apuesta por desarrollar dos temporadas de seis horas cada una obligó a replantear la narrativa y profundizar en los personajes.
En dicho proceso, explica Rodríguez, “había que encontrar el balance entre respetar la novela y también expandirla”, lo que derivó en un trabajo centrado en explorar nuevas capas emocionales sin alterar la base creada por Laura Esquivel.
Parte de esa adaptación pasó por actualizar a los personajes para conectar con la sensibilidad contemporánea. “Había que traer a los personajes a nuestra realidad sin afectar la historia original”, apunta el showrunner, dando como ejemplo el caso del personaje de Tita, el cual se tradujo en una protagonista con mayor agencia.
“Tenía que ser una mujer más actual, que toma decisiones y que acciona”, señala, compartiendo que estos ajustes respondieron, a su vez, a un equilibrio delicado, pues “adaptarla sin cambiar la historia era fundamental”.
Sin embargo, más allá de lo narrativo, la serie también responde a una estrategia clara de contenido, ya que el valor del proyecto radica en su identidad cultural y su capacidad de resonar fuera de México.
“Es un producto muy local, pero que representa nuestra cultura”, explica Tijerina, quien destaca que la historia mantiene vigencia con “lo que sucedía con las mujeres entonces”, ya que mantiene el “eco en el siglo XXI”, haciendo que esta combinación permitiera que la serie encontrara un punto de conexión global con “ingredientes que funcionan a nivel universal”.

En este sentido, el relato conserva los elementos que han definido su permanencia dentro de la sociedad mexicana actual, pues elementos como el amor prohibido, el conflicto familiar y el realismo mágico lograron proyectarse a lo largo de la serie.
“El realismo mágico transporta las emociones de Tita a través de los platillos”, señala Rodríguez, subrayando uno de los recursos más distintivos de la historia, por lo que la mezcla de lo íntimo y lo simbólico, añade, “fue clave para que la adaptación mantuviera su atractivo tanto para nuevas audiencias como para quienes ya conocían la obra”.
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Conectar con nuevas audiencias internacionales más allá de ‘Como agua para chocolate’
El cierre de la serie implicó una evolución tanto en el tono como en los personajes, por lo que durante la segunda temporada, coinciden Jerry Rodríguez y Jorge Tijerina, se construye desde una mayor complejidad emocional.
“Tuvimos personajes más maduros”, explica Rodríguez, mientras que Tijerina añade que la narrativa se sostuvo en si los protagonistas “lograrán unirse en algún momento”.
Esta transición hacia un tono más oscuro y dramático respondió a ese desarrollo, con el objetivo de construir un desenlace que resultara coherente y satisfactorio.
Por otro lado, a nivel industria, este proyecto deja aprendizajes claros sobre el desarrollo de contenido en México, siendo para Tijerina la clave para fortalecer la colaboración con el talento al “seguir confiando en los mejores creativos del país”. Mientras que desde la producción, Rodríguez coincide en la importancia del trabajo conjunto al afirmar que “el éxito depende de hacer un buen equipo y de la discusión creativa”.
Con una recepción positiva tanto a nivel local como internacional, la serie “Como agua para chocolate” no solo cierra un ciclo narrativo, sino que abre la puerta a nuevas apuestas para las historias mexicanas y latinoamericanas.
“Hay muchas historias de nuestra cultura que podemos llevar a la pantalla”, concluye Rodríguez, anticipando una continuidad en la búsqueda de relatos que, desde lo local, logren conectar con audiencias globales.







