El ejército israelí avanzó más dentro de la ciudad de Gaza el miércoles, con soldados y tanques desplazándose hacia Sheikh Radwan, uno de los barrios más grandes y concurridos del centro urbano.
En las últimas semanas, las fuerzas israelíes han atravesado los suburbios de la ciudad y ahora se encuentran a solo unos kilómetros del centro, pese a los llamamientos internacionales para detener la ofensiva.
Residentes de la Ciudad de Gaza denunciaron que el ejército destruyó viviendas y campamentos de tiendas de campaña que albergaban a palestinos desplazados tras casi dos años de guerra. Al menos 24 palestinos, incluidos varios niños, murieron el miércoles en ataques del ejército, la mayoría en la Ciudad de Gaza, según autoridades sanitarias locales.
“Sheikh Radwan está siendo quemado por completo. La ocupación destruyó casas, incendió tiendas de campaña y los drones transmitieron mensajes de audio ordenando a la gente abandonar la zona”, relató Zakeya Sami, de 60 años y madre de cinco hijos, en referencia al ejército israelí.
“Si no se detiene la toma de la ciudad de Gaza, podríamos morir, y no vamos a perdonar a nadie que permanezca pasivo observando sin hacer nada para evitar nuestra muerte”, declaró a Reuters.
De acuerdo con residentes, los militares lanzaron granadas sobre tres escuelas en Sheikh Radwan que servían como refugio para palestinos desplazados, incendiando tiendas de campaña, aunque muchas familias alcanzaron a huir antes del bombardeo. También detonaron vehículos blindados cargados con explosivos para destruir viviendas en el este del barrio y bombardearon una clínica médica, destruyendo dos ambulancias, según testigos.
El ejército israelí afirmó en un comunicado que continuará operando contra “organizaciones terroristas” en Gaza y “eliminando cualquier amenaza” para el Estado de Israel.
El primer ministro, Benjamin Netanyahu, ordenó a las fuerzas militares tomar la ciudad, a la que describió como el último bastión de Hamás, cuyo ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel desató la guerra.
Netanyahu insiste en que Hamás, que gobernó Gaza durante casi dos décadas pero ahora solo controla parte del territorio, debe ser derrotado si no depone las armas y se rinde.
El ejército israelí, no obstante, ha advertido a los líderes políticos del país que un asalto total podría poner en riesgo a los rehenes retenidos en Gaza, así como a los propios soldados, señalaron previamente funcionarios israelíes.
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En Israel, la opinión pública se inclina mayoritariamente a favor de poner fin a la guerra mediante un acuerdo que permita la liberación de los rehenes restantes. El miércoles, en Jerusalén, manifestantes subieron al techo de la Biblioteca Nacional de Israel y desplegaron una pancarta con el mensaje: «Has abandonado y también has matado».
Desplazamiento forzado masivo
“Necesitamos que nuestros soldados regresen a casa. Necesitamos que nuestros rehenes regresen a casa ya. Han pasado demasiado tiempo. Detengan la guerra de inmediato”, reclamó Ravid Vexelbaum, de 50 años, residente de Tel Aviv.
Decenas de miles de reservistas se presentaron el martes para apoyar la ofensiva. Según un oficial militar, se espera que muchos de ellos asuman funciones no combatientes, como labores de inteligencia, o que reemplacen a soldados desplegados en Cisjordania, quienes después podrían ser enviados a Gaza.
El ataque contra la Ciudad de Gaza amenaza con desplazar a un millón de palestinos, casi la mitad de la población del enclave. En semanas recientes, el ejército israelí ha ordenado a la población civil abandonar sus hogares, aunque se reporta que muchas familias desplazadas previamente se niegan a hacerlo.
Más de 63 mil palestinos han muerto desde el inicio de la guerra en octubre de 2023, según autoridades sanitarias de Gaza. La ofensiva también ha desatado una crisis humanitaria en todo el territorio. De acuerdo con las mismas autoridades, 367 personas —incluidos 131 niños— han muerto hasta la fecha por desnutrición y hambre debido a la grave escasez de alimentos.
Funcionarios israelíes admiten la existencia de hambre en algunas zonas de Gaza, pero rechazan las acusaciones de hambruna generalizada.
La guerra comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando hombres armados liderados por Hamás atacaron comunidades del sur de Israel cerca de la frontera, matando a unas mil 200 personas y tomando a 251 rehenes, incluidos niños, que fueron trasladados a Gaza. Aún permanecen 48 rehenes en el enclave, de los cuales se cree que 20 siguen con vida.
Hamás ha ofrecido liberar a algunos rehenes, vivos y fallecidos, a cambio de un alto el fuego temporal, pero Israel aún no ha dado una respuesta formal. El grupo también ha propuesto liberar a todos los rehenes a cambio de un cese inmediato de la guerra y la retirada de las fuerzas israelíes, aunque se niega a deponer las armas.
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Con información de Reuters
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