Hace casi tres décadas Chopard Manufacture sorprendió al mundo de la alta relojería con su primera referencia que surgía de sus talleres: el L.U.C 1860, mismo que hacía referencia al inicio de su historia en Sonvilier. Desde entonces, la Maison suiza ha ganado adeptos entre los coleccionistas con sus guardatiempos, sobre todo en los últimos dos años, cuando presentó lanzamientos especialmente fuertes y este 2025 espera continuar en este camino.
Para ello, los nuevos relojes prometen empujar los límites de la estética y la ingeniería mecánica a nuevos niveles. Asimismo, por primera vez el sello incorpora correas intercambiables.
L.U.C. Lunar One
Ejemplo de lo anterior es una edición renovada del L.U.C. Lunar One, mismo que incorpora magníficas complicaciones, las cuales han caracterizado los guardatiempos de la casa. Es el caso del calendario perpetuo con fases de la luna astronómica, así como estilizadas líneas de diseño con una estética delicada, recordando, por momentos, a los relojes de bolsillo procedentes de la herencia creativa de Louis-Ulysse Chopard en el siglo XIX.
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Para ello, estas piezas resaltan una llamativa esfera decorada en guilloché, con un motivo de rayos de sol (más abierto en la parte superior para emular al día y más cerrados en la zona inferior como referencia a la calma de la noche). Este detalle de diseño emana del indicador de las fases de luna, situado a las 6 horas, convirtiéndolo así en el punto focal del reloj. El mismo está disponible en dos colores: con esfera en azul oscuro o salmón.
La carátula es destacada por agujas Dauphine fusées e índices de espiga en oro blanco o rosa, permitiendo hacer un contraste armonioso y llamativo, el cual enmarca una doble ventana para la fecha.

La proeza técnica de esta referencia se alberga en una estilizada y estrecha caja, de 40.5 milímetros de diámetro y 11.6 mm de grosor, elaborada en oro ético blanco o rosa de 18 quilates. En su interior palpita el calibre mecánico L.U.C. 96.13-L de carga automática con calendario perpetuo y fase de luna orbital, el cual requiere ser ajustado, solamente, cada 122 años.
Por primera vez en las colecciones de Chopard, los nuevos modelos incorporan un sistema de correas intercambiables de cuero de aligátor azul marino o de becerro graneado azul.
L.U.C. Fly T Twin Perpetual
Una gran esfera en tono Verde Bosque atrae las miradas de los amantes de la alta relojería, quienes al admirarla con detenimiento descubren su estilo depurado con guilloché a mano, mismo que hace un juego de contrastes por medio de las agujas e índices en oro amarillo.

En esta carátula perfecta resaltan tres círculos que destacan tanto el calendario perpectuo, el cual no será necesario ajustar hasta el año 2100; así como un audaz turbillon volante, caracterizado por la ausencia de puente superior. Este puede ser observado, sin obstáculos, a través de un cristal de zafiro ligeramente abombado, se consigue de esta forma una estética armoniosa.
La pieza de alta relojería destaca así un desarrollo sin presentes, pues el movimiento mecánico de carga automática bidireccional, L.U.C. 96.36-L, implica no menos de 319 componentes integrados en 6 milímetros de grosor. Todo ello incorporado en una caja de líneas sutiles en oro amarillo de 18 quilates, con fondo de zafiro de doble cara.
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Al igual que las referencias anteriores, el Flying T Twin Perpetual está provisto de un sistema de correas intercambiables: una de aligátor verde con forro de aligátor coñac y otra de becerro graneado beige.
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