Por Ricardo Alonso
Hay personas que imaginan mundos y otras que encuentran la forma de construirlos. En México 86, la película protagonizada por Diego Luna, la historia gira en torno a una obsesión: la de un hombre convencido de que México podía volver a albergar una Copa del Mundo, cuando prácticamente nadie lo creía posible. Sólo él, un personaje lleno de claroscuros, discutible en muchos sentidos, pero impulsado por una determinación imposible de ignorar, confiaba en ello.
Curiosamente, esa misma cualidad es la que Jonathan Bouzali identifica como el centro de su trabajo, aunque, claro, desde un lado menos oscuro. Productor de México 86 y de numerosos proyectos cinematográficos y televisivos, Bouzali no llegó al entretenimiento por vocación. Su formación en Administración y Finanzas le destinaba a un mundo que parecía muy lejano al de las cámaras. Sin embargo, con el tiempo, descubrió una habilidad que terminaría definiendo su trayectoria: “Me di cuenta de que uno de mis superpoderes es mi capacidad de manifestar, de hacer que las cosas sucedan”.
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La frase parece sencilla, pero encierra buena parte de lo que implica producir. Porque en la industria audiovisual abundan las ideas. Lo verdaderamente escaso son las personas capaces de aterrizarlas. Esa capacidad ha llevado a Bouzali a producir desde campañas publicitarias hasta películas, series y documentales, en una trayectoria de más de dos décadas y que actualmente vive uno de sus momentos más relevantes con México 86.
EL OFICIO INVISIBLE
Pese a la relevancia de su papel, en una industria acostumbrada a celebrar actores, directores y estrellas, el productor suele permanecer fuera del reflector. Es él quien escucha una historia cuando apenas es una idea. Quien consigue recursos, alinea presupuestos, coordina equipos, resuelve conflictos, gestiona tiempos y encuentra soluciones ante los inevitables obstáculos. “Producir es durísimo”, admite Jonathan. “Se requiere muchísima resiliencia, mucho temple, ser bastante necio y empujar hasta hacer realidad las ideas”.
CEO y fundador de la casa productora Kuter, con más de 20 años de experiencia en cine, series, reality shows, documentales y publicidad, ha realizado proyectos como Souvenir, Midnight Family, Futuro Desierto y México 86, para estudios como Netflix y Amazon Prime Video
EL GRAN MOMENTO
La historia ascendente de Jonathan Bouzali también coincide con un momento singular para la industria audiovisual mexicana.
Mientras recibe la Copa del Mundo de Futbol por tercera vez, México se ha consolidado como el centro de producción más importante de América Latina. Plataformas internacionales, grandes estudios y proyectos cada vez más ambiciosos han convertido al país en un polo creativo y de negocios.
“México es el hub de Latinoamérica”, afirma. “Los proyectos más grandes de la región están sucediendo aquí”. A ello se suma una transformación tecnológica que Bouzali observa con entusiasmo: “La Inteligencia Artificial es un regalazo, porque amplifica, acelera y empodera todo lo que ya estamos haciendo”.
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Quizá por eso, cuando se le pregunta qué ha avanzado más desde aquel Mundial de 1986, si el futbol mexicano o el cine nacional, su respuesta es inmediata: “Si nos ponemos a competir, creo que ambos van bien, pero la parte del cine ha crecido más”.
Reconoce la evolución del balompié como fenómeno deportivo y cultural, pero considera que el salto de la industria audiovisual ha sido mucho mayor. Habla de cineastas mexicanos convertidos en referentes globales, de actores que hoy ocupan un lugar central en la conversación internacional y de equipos técnicos cuyo talento es reconocido en todo el mundo.
La afirmación también funciona como metáfora de su propia historia. Porque, detrás del crecimiento de una industria, de una película o, incluso, de un Mundial, siempre existe alguien dispuesto a insistir cuando los demás creen que algo es imposible. Y esa, quizá, es la verdadera labor de un productor: imaginar lo que todavía no existe y encontrar la manera de hacerlo realidad.











