Algunos lugares cuentan historias. “De Tokio a Lima” en Palma es uno de ellos. Es más que un restaurante; es un escenario donde Germán de Bernardi presenta su propia narrativa culinaria. Aquí, la precisión japonesa se fusiona con el picante peruano, complementado con matices mexicanos y la soleada luminosidad de Mallorca. No es una fusión, sino una atrevida unión que hará bailar a tu paladar.
El Latido de Palma, reinterpretado
En el corazón del casco antiguo de Palma, donde la historia se fusiona con la elegancia urbana, se encuentra el hotel boutique Can Alomar. Quienes lo atraviesan se sumergen en un mundo donde cada detalle cuenta. Rodeado de exclusivas boutiques de diseño y del mejor paseo marítimo de Palma, el Passeig del Born, la terraza captura el susurro de la ciudad, mientras la vista se extiende sobre los tejados hasta la catedral. Aquí, donde la luz cae suavemente y la música lounge acompaña la noche, se crea un ambiente exclusivo y acogedor. Es un refugio que rebosa estética y ofrece el entorno perfecto para una comida extraordinaria.
El Chef y su Secreto

La trayectoria de Germán de Bernardi no comenzó en las cocinas más prestigiosas del mundo, sino en su hogar, Argentina. Influenciado por su madre y su abuela, aprendió a cocinar intuitivamente: con la vista, el olfato y el corazón. Esta conexión con su herencia sigue siendo la esencia de sus creaciones hasta el día de hoy. “Mi madre forma parte de cada uno de mis platos”, dice. Una frase que dice mucho sobre el alma de su cocina.
En Mallorca, Germán encontró su estilo: creativo, respetuoso con el producto, siempre buscando el equilibrio y la emoción. Piensa en términos de sabores, no en categorías. Lo crujiente se funde con lo cremoso, lo dulce se funde con lo picante. Cada plato es una sorpresa delicadamente equilibrada que sorprende a los comensales sin abrumarlos. No le interesa que los comensales analicen o descifren conceptos culinarios complejos. Más bien, quiere que simplemente experimenten la sensación: hay algo verdaderamente especial en su plato.
Nikkei: Un Diálogo de Culturas

La palabra “Nikkei” se usa a menudo con ligereza. Para Germán, no es un dogma, sino una invitación al diálogo. Combina lo que le apasiona. La técnica japonesa se fusiona con la profundidad peruana, refinada por la autenticidad de los productos mallorquines. El resultado no es una simple mezcla, sino una interacción sutil que desafía cualquier clasificación rígida.
Para Germán, un plato es perfecto cuando sorprende, cuando no se puede copiar fácilmente, cuando combina texturas y sabores en una explosión única. Su carta evoluciona de forma constante pero cuidadosa. Los platos que funcionan permanecen, pero se reinterpretan continuamente. Transformó un curry, antaño inspirado en Tailandia, en una versión más japonesa y picante, sin leche de coco. Es este don para reimaginar platos familiares y dejar una huella distintiva lo que hace que su cocina sea tan cautivadora. ¿Su inspiración? Proviene del mercado, de un color, una sensación, un viaje. Nunca de la copia.
Una experiencia especialmente formativa para él fue un viaje a México. Allí, en los animados mercados, descubrió una gran variedad de chiles, moles profundamente aromáticos y harina de maíz fresca; impresiones que siguen inspirando su creatividad y dando forma a sus platos.
Un viaje de descubrimiento para el paladar


Una velada en “De Tokio a Lima” es un viaje. La “Trilogía del Nigiri”, por ejemplo, seis pequeñas obras de arte que a simple vista parecen sencillas, revelan una complejidad asombrosa: vieira en leche de tigre, cerdo ibérico con mango, huevo de codorniz con trufa. Cada una, un pequeño universo.
El tataki de res, familiar pero novedoso, sorprende con una salsa de naranja ácida y cremosa: una brújula de sabores que cambia brevemente de dirección y luego encuentra su destino con precisión. ¿Y el final? Una tarta de limón, ligera y fresca, como un verano de Sóller en una cuchara. Con merengue y sorbete: equilibrado en acidez, cremoso y vibrante. Una dulce despedida que captura el encanto mediterráneo de Palma.
Dos lugares, una sola alma
El universo culinario de Germán de Bernardi se extiende por dos ubicaciones: Palma y Valldemossa. Dos mundos diferentes, pero ambos respiran la esencia de su cocina. Palma, el escenario urbano, vibra con la energía de la ciudad. Valldemossa, enclavada en la Serra de Tramuntana, ofrece un remanso de paz y tranquilidad.
¿Cómo logra mantener la misma alta calidad en ubicaciones tan diferentes? Germán confía en su excelente equipo: Lucas Pizarro en Palma y Ricardo Rossi en Valldemossa. Ellos interiorizan su visión y ejecutan sus creaciones con la misma precisión y pasión. No se trata de menús idénticos, sino de garantizar que el alma de la cocina, el inconfundible “toque Germán”, se transmita a ambos.

Fotos gentilmente cedidas por la autora.
(*) La autora es periodista de viajes, bloguera y escritora. Lleva más de 15 años entre los 5 mejores blogs de viajes en alemán y ha ganado varios premios. Esta exploradora alemana amante del placer se ha ganado un gran número de seguidores e informa sobre sus selectos viajes, que combinan lujo, delicias culinarias, cruceros, escapadas urbanas, lujo, experiencias de viaje extraordinarias, bienestar, relajación e incluso viajes por carretera descapotables.
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